Analistas: 'La destrucción del país pone a prueba el liderazgo de Raúl
Castro'
Algunos opinan que la ausencia del gobernante en los escenarios del
desastre 'va a dañar su imagen'.
Agencias | 12/09/2008
La magnitud del desastre causado por los huracanes Ike y Gustav en Cuba
pone a prueba el liderazgo de Raúl Castro, que parece resentirse al
lidiar con "crisis extremas", señalaron varios expertos en Miami,
informó EFE.
Tras el paso de los dos ciclones en diez días, el panorama es desolador:
poblaciones enteras barridas por los grandes aguaceros y los vientos
huracanados, llenas de escombros, y miles de casas destruidas.
Los daños en la Isla, según cálculos de la Cruz Roja, oscilan entre los
3.000 y los 4.000 millones de dólares y se han registrado al menos siete
víctimas mortales y 20 heridos.
Al general Raúl Castro "le ha caído" la responsabilidad de reconstruir
las zonas afectadas y atender a los damnificados "y no puede" lidiar con
ella, dijo a EFE Andy Gómez, vicerrector del Instituto para los Estudios
Cubanos de la Universidad de Miami (UM).
Gómez aludió a la opinión de personas de alto rango en Cuba, cuyos
nombres no quiso revelar, que se muestran escépticas respecto a la
capacidad de Raúl Castro de batallar con "situaciones de crisis extrema"
como la actual.
Ni Raúl Castro ni la cúpula de poder de la Isla esperaban tener que
enfrentarse a una catástrofe de esta envergadura y "en sí no están
capacitados para lidiar con ella", insistió.
En contraste, recordó que Fidel Castro, que en julio de 2006 sufrió una
enfermedad intestinal que lo apartó del poder y lo obligó a delegar la
presidencia a su hermano Raúl, "siempre estaba presente" en los lugares
donde había estragos.
"Sabemos que la sombra de Fidel Castro representa algo muy poderoso
psicológicamente sobre Raúl", señaló Gómez, quien se refirió a recientes
ocasiones en las que el ex gobernante desautorizó a través de sus
"reflexiones" las tímidas reformas económicas emprendidas por su hermano.
Para Susan Kaufman Purcell, directora del Centro para la Política
Hemisférica de la UM, el hecho de que Raúl Castro no haya aparecido
públicamente tras el paso de los huracanes "va a dañar su imagen",
porque la gente "se siente aislada" y desprotegida.
Como se ha comprobado en los operativos de emergencia puestos en marcha
en desastres naturales en otros países, "es muy importante la presencia
del líder" para transmitir a la población seguridad y "protección", dijo
Kaufman.
Aunque el régimen se comporte de forma diferente, es crucial que el
"líder aparezca, especialmente en una cultura donde el caudillo asume
mucha importancia", explicó.
Aludió a la posibilidad de que surjan estallidos de descontento contra
el gobierno en las calles, aunque no cree "que se produzca una rebelión".
Kaufman opinó que La Habana "quizá no se ha puesto de acuerdo" sobre
cuáles son las medidas que se deben poner en marcha para atender las
demandas de la población y sobre quién debe responsabilizarse de su
aplicación.
"La realidad objetiva en Cuba es muy dramática", subrayó por su parte
Terry McCoy, profesor emérito de la Universidad de Florida (UF), para
quien es muy significativo que Fidel Castro "estaba siempre en el
frente", mientras que Raúl opera detrás del escenario.
Quizá el "modus operandi" de Raúl Castro "es permanecer detrás del
escenario, es su estilo personal, más tecnócrata, burócrata y
administrador", precisó McCoy.
Un estilo de afrontar las crisis graves que podría "hacer a la gente en
Cuba plantearse de forma espontánea el liderazgo de Raúl Castro", acotó.
"Es el escenario más probable", agregó.
A su juicio, los daños económicos causados por este desastre natural,
casi sin parangón en la historia del país, no provocarán un éxodo masivo
de cubanos hacia Estados Unidos como el de la crisis del Mariel en 1980.
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