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Friday, October 07, 2016

Si Matthew hubiera pasado por La Habana…

Si Matthew hubiera pasado por La Habana…
ADRIANA ZAMORA | La Habana | 7 de Octubre de 2016 - 14:15 CEST.

Ahora que las cámaras de la televisión cubana lograron por fin llegar a
Maisí, los habaneros siguen haciendo lo mismo que hacían antes de ver
los reportajes del Noticiero Nacional de Televisión: agradecerle a Dios
y a todos los santos que Matthew no haya pasado por la capital.

Las personas mayores hacen analogías con el huracán Flora, que todavía
se mantiene en el imaginario popular como un referente de muerte y
devastación. Los más jóvenes tienen frescas en su memoria las
consecuencias de Sandy, que afectó en 2012 también la región oriental.

Aunque todavía faltan las cifras oficiales de los daños provocados por
el huracán en el Oriente del país, basta con una ojeada a las imágenes
transmitidas en la emisión estelar para imaginar lo que hubiera
provocado un fenómeno de esa magnitud en La Habana.

"Imagínate si lo que vivió Imías lo hubiese vivido La Habana", dice
Armando. "Media Habana Vieja y toda Centro Habana estarían hechas una
montaña de escombros. Y aquí no hay dónde evacuar a tanta gente".

En esos municipios capitalinos, el estado en que se encuentran las
edificaciones provoca que cualquier lluvia tropical intensa venga
seguida de derrumbes parciales y totales. Un huracán categoría cuatro
multiplicaría los daños en un número que ninguna entidad oficial se
atrevería a calcular.

"Los vientos nada más tienen una fuerza suficiente para tumbar todos
esos edificios medio derrumbados que hay en Monte", calcula Maydel,
vecina del barrio Los Sitios. "Y luego están las lluvias, que traen la
peor parte cuando ya se fueron, porque cuando saliera el sol es cuando
empezarían a caerse las casas como si fueran fichas de dominó".

Nuria cree que las edificaciones de otros municipios tampoco están
preparadas para resistir la lluvia y los vientos de los huracanes.

"La gente piensa en Centro Habana porque es la zona donde siempre hay
derrumbes, pero hay otros barrios que tampoco soportarían, como el Cerro
o Guanabacoa. Allí también hay montones de casas en mal estado", opina.
"Nunca se piensa en barrios como Miramar, porque allí las casas son casi
todas buenas y tal vez no se caerían, pero estoy segura de que si hay
una marejada de las que traen los huracanes, los equipos y las cosas de
los que viven en calle Primera llegarían hasta 5ta Avenida".

Las obras de recalce del Malecón todavía no se han terminado, por lo que
muchos tramos de esa avenida se encuentran más vulnerables que de costumbre.

"Si hay ciclón, de que entra el mar, entra", dice una señora que vive
cerca del Hospital Hermanos Ameijeiras. "Después de todo el tiempo que
han empleado arreglando este tramo de Malecón, todo se hubiera ido para
el mar si Matthew pasa. Y con lo 'buenas' que están las alcantarillas en
toda la ciudad, nos hubiéramos metido una semana nadando en la sala de
nuestras casas".

En barrios como Alamar, donde los vecinos no temen a los derrumbes por
lo general, las preocupaciones más comunes tienen que ver con las
instalaciones eléctricas.

"Aquí caen cuatro gotas de agua y ya se va la corriente dos horas,
imagínate si pasa Matthew. Yo creo que no vemos la luz en un mes", dice
Ernesto, vecino de la Zona 7. "Sin contar con que hay apartamentos que
tienen puertas y ventanas de madera que no aguantan la fuerza de los
vientos y los últimos pisos de una pila de edificios viven con
filtraciones. De hecho, la indicación cada vez que hay alerta ciclónica
es que la gente de los pisos altos se evacúe a casa de los vecinos de
los bajos".

Como todavía la recogida regular de basura sigue siendo un tema sin
resolver en muchos barrios capitalinos, no faltan los habaneros que
auguran que los desechos cubrirían buena parte de la ciudad.

"A lo mejor no se te cae la casa —dice Maydel— pero vas a tener basura
desde la antena del televisor hasta debajo de la cama".

Emilio, quien es médico, se preocupa por la situación epidemiológica que
dejaría en la ciudad un evento como Matthew.

"Entre la basura, los derrumbes y las inundaciones, las bacterias y los
Aedes estarían de fiesta", opina. "Mientras más población, peor, más se
extienden todas esas enfermedades y más difíciles son de controlar. En
La Habana sería un desastre".

Para algunos, preocuparse por situaciones que no han ocurrido es una
pérdida de tiempo. "Total, el huracán no pasó por aquí", dicen y, aunque
no dejan de condolerse por los pobladores de Imías o Baracoa, ven la
amenaza como algo lejano.

Pero la mayoría de los habaneros no piensa así. Para ellos, la temporada
ciclónica es una tortura que se repite cada año.

"Nos pasamos con miedo todo el tiempo, desde que empieza la primera
tormenta tropical hasta que se termina la temporada", dice Armando. "Y
no somos solo los que vivimos en Centro Habana, es la ciudad entera.
Nada más que caen las primeras gotas de lluvia y ya todo el mundo está
rezando y poniendo velas para que el ciclón no pase por aquí. No importa
si eres católico, budista o santero, es lo mismo. Todo el mundo sabe
cómo quedaría la ciudad después de un huracán categoría cuatro, así que
aquí reza hasta el que no es creyente".

Source: Si Matthew hubiera pasado por La Habana… | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1475841742_25844.html
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