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Wednesday, October 05, 2016

El miedo les devora el alma

El miedo les devora el alma
ALEJANDRO RÍOS

El universo enrarecido que crearon a intimidación y porrazo se deshace y
el miedo se trasunta en pataletas mediáticas que reparten
indistintamente en la prensa electrónica e impresa del régimen. Un
manojo de talibanes fidelistas tienen bajo su responsabilidad salirle el
paso a los excesos que provoca la seductora proximidad americana.

Por un flanco de la contracandela, los funcionarios del régimen tratan
de conversar civilizadamente con los enviados del legado del presidente
de los Estados Unidos, mientras los comisarios siembran cizaña contra
esa parte del mismo legado que trastabillea por unilateral e incompleto.

Ni los burócratas, ni los juglares de la revolución apuestan a la buena
fe del primer mandatario negro de los Estados Unidos, cuando las calles
del "imperio" se inflaman por los aplazamientos, no resueltos, de la
histórica segregación racial.

El castrismo solucionó el dilema racial por decreto en 1959 y, sin tener
que rendirle cuentas a ninguna organización de ciudadanos negros, los
siguió excluyendo de posiciones gubernamentales y hasta de las carpetas
de los hoteles. No es algo que les quite el sueño.

Cuando en Cuba los negros –y los blancos– se quejan públicamente, los
arrastran, les caen a pescozones o los obstruyen con una ridícula y
malsana conga. Cuando no, los "accidentan" en la carretera o envenenan
con un pinchazo y desaparecen. La prensa no los puede cubrir, no
existen, son no-personas. Si acaso, algunos medios "de afuera" los
reportan parcialmente.

A estos cubanos valientes, denostadas como mercenarios, se suman ahora
quienes escriben en la prensa alternativa –ni siquiera opositora– sino
una más farandulera y con temas de sociedad, donde se retrata una Cuba
futurista, de cierto glamour, al doblar de la esquina, que se abre paso
en la insoportable grisura oficialista donde todo es miedo y cautela.

Algunos de estos periodistas se desenvuelven como anguilas en el
oficialismo pero cobran donde pagan, que es en la otra orilla. Así los
enjuician desde el órgano oficial del partido comunista: "La densa red
de medios y redes sociales tejida en torno a Cuba con aliados internos y
colaboradores, gente que un día es capaz de escribir en la prensa
popular revolucionaria, en Granma, Juventud Rebelde, u otros y al
siguiente en la prensa enemiga; gente capaz de negar lo que afirmaron
con fuerza horas antes, por conveniencia; gente que piensa y escribe
según el dictado de quien le pague más; gente que escribe para medios
privados al servicio del capital, tiene un único fin, desacreditar al
Estado revolucionario, debilitar los pilares que sostienen la
institucionalidad de la revolución".

El castrismo solo existe en la cabeza de sus últimos delirantes
panegiristas. Mientras los jefes supremos se dan la gran vida, en una
suerte de corte comunista, de viajes y placeres, estos escribanos
rastreros de mal gusto tratan de evitar el naufragio tergiversando y
faltando a la verdad.

El nuevo mundo les causa pavor y no es que pierdan prebendas porque
siempre han estado en la tea. Celebran un evento para salvar los
símbolos patrios ante la avalancha de la insignia americana con sus
barras y estrellas y advierten que "el blanco es la Revolución y su
futuro inmediato, por eso no quieren dejar piedra so bre piedra; por eso
intentan sembrar la confusión, el desaliento, la desmovilización; por
eso promueven el egoísmo, la falta de fe, la baja autoestima nacional".

Palabrería cada día más hueca, distanciada de la realidad que les
regresa, como un boomerang enardecido, y los retrata desnudos,
desamparados, sin argumentos frente al desprecio y la indiferencia.

Crítico y periodista cultural.

Source: El miedo les devora el alma | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article105969987.html
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