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Thursday, October 20, 2016

Crónica de un testamento anunciado

Crónica de un testamento anunciado
19 octubre, 2016 7:09 am por Paulino Alfonso Estévez

Lawton, La Habana, Paulino Alfonso (PD) Unos años antes del
desmerengamiento de la URSS, un oscuro historiador nombrado Eusebio Leal
Spengler, con la ayuda exigua de la curia y varios donantes privados,
comenzó poco a poco a rescatar fachadas coloniales de la Habana Vieja,
sustituyendo puertas y ventanas rotas y eliminando los salideros de
aguas albañales.

Treinta años después, el trabajo realizado por el caballero de la Legión
de Honor Francesa Eusebio Leal y convirtió a La Habana Vieja de unas
ruines malolientes en visita obligada para personalidades mundiales.
Tres Papas, los Reyes españoles, más de una docena de Presidentes,
Madonna, los Rolling Stones, Beyonce, Rihana y miles de anónimos
turistas han pasado por la Habana.

La Oficina del Historiador, dirigida por Leal, se transformó en una
rareza en el marco de un estado fuertemente centralizado, con ingresos
millonarios provenientes de negocios que le permitieron lograr la
restauración del casco histórico de la ciudad.

Para medir su trabajo, es necesario un poco de historia.
La Oficina del Historiador, creada en 1938, siempre estuvo a cargo de la
restauración y mantenimiento de los espacios patrimoniales del casco
histórico.

En 1993 Fidel Castro vio en Leal alguien capaz de al menos aliviar su
eterna falta de liquidez.

En un estado donde todas las empresas debían tributar todo a las arcas
centrales, Fidel Castro concedió a Leal un régimen especial y lo eximió
de tributar.

Bajo la batuta de Leal, su proyecto empresarial creó y explotó fuentes
de ingreso económico para financiar los proyectos culturales y de
restauración, así como la reanimación social de la Habana Vieja.

Para legalizar esto, el Consejo de Estado aprobó un decreto-ley que
otorgó facultades excepcionales a la Oficina del Historiador.

Esto le abrió a Leal la posibilidad de que las áreas bajo su control
florecieran con una inteligente reinversión. Fondas, hostales y pequeños
negocios temáticos comenzaron a captar dinero que luego se usaba para
restaurar edificios, viejos hoteles y abrir otras tiendas que generaran
a su vez más recursos.

Surgieron exitosas empresas como Habaguanex y la constructora Puerto
Carenas, servicio de taxis, renta de elegantes carros antiguos, una
emisora de radio, una exquisita revista mensual y hasta una boutique de
arte y antigüedades cubanas en Madrid administrada por su hijo mayor.

Leal se convirtió en una figura destacada de la vida intelectual y
política, algo muy peligroso en Cuba si no te apellidas Castro.

Recientemente, Leal, de 73 años, prominente miembro del régimen,
sorpresivamente entregó el sistema empresarial montado por él al mando
militar del Grupo de Administración Empresarial.

Declaró Leal: "Cedo todo aquello que considero que debe estar en las
condiciones actuales mejor enrutado".
Ahora Leal quedará solo a cargo de la gestión cultural y en lo económico
retendrá la entrada de museos o alguna que otra tienda especializada de
souvenirs o guayaberas.

Con una salud quebrantada por un cáncer, pasa al banco de asesores del
dictador designado Raúl Castro.
Así terminaron los 30 años de sueños y desvelos de Eusebio Leal. Sic
transit gloria.
palfonso44es@gmail.com; Paulino Alfonso

Source: Crónica de un testamento anunciado | Primavera Digital -
http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/cronica-de-un-testamento-anunciado/
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