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Friday, October 07, 2016

Camino a Baracoa tras el paso de Matthew

Camino a Baracoa tras el paso de Matthew
MAYKEL GONZÁLEZ VIVERO | Camagüey | 7 de Octubre de 2016 - 14:09 CEST.

Anochece en la terminal de Sancti Spíritus. Oscurecen las carreteras y
se extingue con la tarde el recurso de viajar hasta Camagüey por tramos,
de pueblo en pueblo, siquiera hasta la mitad del camino de Guantánamo.
Los boteros no intentan persuadirte: ya hicieron su botín, creen que
toca rogarles otra escala, pedir la gracia de una ruta. Nadie regatea.
25 pesos convertibles (CUC) hasta Ciego de Ávila, sin diplomacia ni
negociación.

Salí de Sagua la Grande en la mañana del miércoles con la intención de
transitar más de 900 kilómetros hasta Baracoa. Maisí luego, con el
proyecto de tocar el principio de Cuba y charlar con la gente que se
salvó de Matthew en una cueva. El huracán se aleja y Maisí deriva en la
ruta inversa. A mil kilómetros queda, cifra rotunda.

De Sagua a Santa Clara, en el taxi, voy con un militar. Habla con acento
oriental. "Soy de Pilón —dice— pero trabajo aquí". Hablamos de Baracoa y
no le digo que voy para allá. Una estudiante discute la gestión
empresarial del Ejército cuando el oficial confiesa que su vida de
trotamundos lo tiene harto. Lleva meses sin ir a Pilón y, acaso por eso,
respalda la opinión de la estudiante. Los hoteles son militares y las
tiendas y hasta la empresa de ómnibus Viazul, donde no puedo comprar
pasaje para ir a Pilón, dice además.

Viazul no viajó a Oriente este miércoles porque Cuba funciona según
modelos mentales propensos a la inmovilidad. A Camagüey y Las Tunas les
decretaron una alarma sorda, un susto. Más fácil fue paralizarlas. Pasan
horas, días y no consiguen echarlas a andar.

Los boteros de Santa Clara:

—Te llevo a Camagüey por 120 pesos.

—A Holguín por 180—, dice otro.

—¿Doscientos a Santiago?—, pregunta el más audaz.

Y así pasamos el rato los buitres del volante y yo.

—A Holguín por 150.

—¡Camagüey a 60!—, ofrece un impaciente.

—Santiago ni por un potosí—, dice el más franco.

Salgo hacia Baracoa de todos modos y llego a Placetas. Llueve por el
camino a Cabaiguán, un poco más cerca de Guantánamo. Se mojan unos niños
en la carreta que rueda hacia el este, como si adelantara hacia Oriente.
Poca gente viaja este miércoles y nadie va a Baracoa.

En la terminal de Sancti Spiritus todavía no anochece cuando explican
que Ómnibus Nacionales pasa después de las 7:00 hacia Camagüey. Tres o
cuatro queremos irnos: una mujer de Manzanillo, un viejo que no revela
su último destino, un santiaguero enterado de la bonanza del tiempo en
Santiago. Ninguno saldrá de aquí. Nunca anuncian la arribada por el
altavoz, nadie comunica si habrá plazas disponibles. Uno de los viajeros
advierte el abordaje de una rubia ensortijada que nunca se anotó en la
lista de espera.

La cobertura periodística agoniza este miércoles en el televisor de la
terminal. Yanela González, del telecentro Solvisión, dice que llueve en
Guantánamo torrencialmente. No hay imágenes de Imías ni de Maisí. No se
sabe qué pasó en San Antonio del Sur ni en Yateras. Algunos dirigentes
políticos comparecen, declaran, notarialmente dicen que se trabaja por
la normalidad. Los que perdieron el techo no comparecen todavía.

Ya es noche completa cuando Chavela Vargas canta en el televisor de la
terminal, "llorona, llorona", y los viajeros protestan. "Mira cómo la
gente aplaude a la vieja", dice uno que no va a Baracoa.

Viajo a Camagüey con la nariz en el parabrisas de un ómnibus. Pasó otra
vez cerca de la medianoche. El jefe de turno me espió anotando algo en
la agenda, unas cifras del noticiero, y pensó que narraba el evento de
la rubia. Convenció al chofer para que me llevara en la escalerilla. Vi
la carretera más cerca que nunca.

Salgo a Baracoa y llego a Camagüey. Este jueves el noticiero ya casi
olvida a Guantánamo. El titular principal es otro: Barbados, el avión,
el reclamo, las flores enviadas por Fidel Castro. Maisí sigue
incomunicado y un ministro propone llevar unos teléfonos satelitales
hasta allá. La televisión guantanamera aún no llega a Baracoa. Raúl
Castro no llegó a Baracoa. Saludó de lejos a Matthew, en el sosiego de
Vista Alegre.

El desastre de Maisí aún sirve para la propaganda política, pese al
interés menguante: marchan soldados a limpiar las carreteras desde las
ciudades vecinas, dicen al mediodía. La televisión junta cada imagen,
cada comentario, a los intereses de la agenda política. Podar, evacuar,
decretar. Los que iban a perder el techo, los que lo perdieron, la gente
que se salvó en la cueva, no comparecen todavía. Hay entrevistas que
tranquilizan y entrevistas que perturban.

Este jueves empezaron a circular los ómnibus hacia Oriente desde las
5:00 de la madrugada, pero nada llega a Guantánamo.

Video:
https://www.youtube.com/watch?v=kuYj89V-pKc

Source: Camino a Baracoa tras el paso de Matthew | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1475842188_25845.html
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