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Thursday, September 08, 2016

La Virgen del Cobre es de todos

La Virgen del Cobre es de todos
FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ | Miami | 8 de Septiembre de 2016 - 07:04 CEST.

Es muy probable que la mayoría de los jóvenes cubanos de la Isla no
sepan quién es la Virgen de la Caridad del Cobre; y los pocos que
conocen de su existencia, no lo saben todo, o de segunda mano y mal. Tal
ha sido más de medio siglo de persistente trastoque de valores, de
negación de personalidades, de ocultamiento del pasado. Precisamente en
este diario debemos a Dimas Castellanos, Pedro Campos, Roberto Álvarez
Quiñones y a otros la labor más "sediciosa" y "contrarrevolucionaria" de
todas: recordarnos nuestra propia y verdadera historia.

La Virgen de la Caridad del Cobre es un símbolo patrio, diríase que a la
altura de nuestra bandera y el escudo de la República. Y no por su valor
religioso, que ya sería suficiente para cristianos y creyentes de las
religiones afrocubanas. Lo es porque la historia de Cuba como país
independiente no se puede escribir prescindiendo de ella; algo falta
cuando la Virgen se oculta o tergiversa, porque es como la argamasa que
une los cimientos de la cubanidad.

Por ejemplo, la historiografía oficial sitúa la libertad de los esclavos
en el ingenio La Demajagua en octubre de 1868. En realidad, los primeros
esclavos libres fueron los de las minas del Cobre, en 1800. Allí se
veneraba desde muchos años antes la imagen de la Virgen, aparecida en la
Bahía de Nipe a principios del siglo XVII. El Cobre fue un espacio de
plegarias y libertad previo a que el hacendado Carlos Manuel de Céspedes
—que no era el líder de los rebeldes— precipitara el alzamiento para el
día 10 por temor a una delación.

La urgencia de una bandera para conducir las tropas a la toma de Bayamo
hizo a las mujeres preguntar a Carlos Manuel por las telas para
confeccionar la enseña. El Padre de la Patria ordenó que tomaran el
dosel sobre el cual reposaba la Virgen del Cobre, venerada entonces en
casa de uno de los hombres más cultos de la Isla. Así la bandera de
Bayamo, nuestro primer estandarte libertario, está íntimamente ligado a
la Virgen de la Caridad.

Los mambises combatieron inspirados en la Virgen del Cobre. Católicos la
mayoría, masones otros, la feligresía cubana estaba supeditada por
patronato regio a la Iglesia peninsular. La Virgen de la Caridad fue el
rompimiento espiritual y psicológico con España; la primera
manifestación de devoción religiosa cubana pues incluía también a los
afrocubanos, transculturados en la deidad africana Ochún. Los sombreros
de los mambises llevaban en sus sombreros la medida del tamaño de la
Virgen. Y un dato poco divulgado es que Antonio de la Caridad Maceo y
sus hermanos debieron jurar fidelidad a la causa frente a la Virgen de
la Caridad del Cobre, pues Mariana Grajales era muy devota de ella.

Al concluir las guerra y en los primeros años de la llamada república de
generales y doctores, un grupo de veteranos creyó conveniente reclamar
al Vaticano el nombramiento de la Virgen como patrona de Cuba. El
general Rabí y otros altos oficiales pensaron que a través de su
intercesión iba a lograrse la estabilidad y la reconciliación nacional.
La carta fue enviada al papa Benedicto XV. La Virgen de la Caridad fue
proclamada Patrona Principal de toda la República de Cuba el día 10 de
mayo de 1916. Quien haya visitado la Basílica del Cobre, santuario
nacional que imponente se alza en un valle rodeado de montañas a pocos
kilómetros de Santiago de Cuba, habrá podido observar las ofrendas de
todo tipo que creyentes y no creyentes han dejado allí por más de un
siglo.

Si la Virgen de la Caridad del Cobre es parte indisoluble de nuestra
historia, y no hay una sola manifestación de la cultura en la cual su
pueblo no le haya rendido honor y culto, ¿por qué y en nombre de quien
se ha ocultado tanto tiempo? ¿Por qué y para que se le reduce al espacio
privado del culto religioso cuando ella lo desborda y debía darse a
conocer en escuelas, museos, concursos? ¿Por qué se le niega el lugar
más alto en el retablo patriótico cubano, cuando nuestros padres
fundadores se lanzaron a la manigua jurando vencer o morir en su nombre?

La única explicación plausible es una desenfrenada y torpe necesidad de
reescribir la historia; de diluir el único cemento capaz de reconciliar
una nación fragmentada. Pudiera ser creíble la explicación de algunos
católicos históricos: la última procesión nacional de la Virgen del
Cobre fue un susto; a inicios de los años 60, movilizó cientos de miles
de personas en toda la Isla. En una memorable reflexión del cardenal
Ortega, pudiera hallarse otra explicación: ciertos regímenes necesitan
todo el corazón del hombre, no un pedazo. Un hombre seguidor de Cristo
difícilmente será un hombre cien por cien confiable para un sistema
totalitario: no se pueden adorar dos dioses al mismo tiempo.

Este fin de semana pasado navegaba por la bahía de Miami la imagen de la
Virgen hacia la Ermita de la Caridad, un santuario construido centavo a
centavo por exiliados cubanos. No pocos se habrán preguntado si algún
día será posible el milagro de la reconciliación, el regreso sin
condiciones a la patria, la vuelta a la paz y prosperidad entre cubanos.
La respuesta está, precisamente, en ese navegar de la Virgen entre las
dos orillas. Porque la caridad, el amor de una madre, no tiene fronteras
ni límites. Ella es para todos. Ella todo lo soporta. Y todo lo espera.

Source: La Virgen del Cobre es de todos | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1473172526_25117.html
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