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Monday, November 21, 2016

Una novela de clases sociales en la Cuba castrista-leninista

Una novela de clases sociales en la Cuba castrista-leninista
Ronaldo Menéndez escribe en 'La casa y la isla' una crónica de las
desigualdades, el desencanto y la resistencia al individualismo en La
Habana de su adolescencia
LUIS ALEMANY
20/11/2016 20:50

No hay escritor cubano en el mundo que no está seguro de que su
adolescencia, da igual si fue en los 60, en los 70, en los 80 o más acá,
coincidió la pérdida de la inocencia revolucionaria. A Ronaldo Menéndez,
la edad del pavo lo encontró en el año ochenta y tantos "y tengo datos
objetivos para pensar que yo sí que viví ese momento histórico, ese
derrotero de la felicidad colectiva que fue la pérdida de la inocencia.
El derrumbe del campo socialista fue el desengaño definitivo". La casa y
la isla, la nueva novela de Menéndez (editada por Alianza de Novelas)
es, entre otras cosas, una crónica de aquella juventud rebelde que entró
al instituto con el pañuelito de pionero al cuello y salió obsesionada
por las canciones de Queen y el sabor de la Coca-Cola.Atentos al
instituto. La Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin (cuyas siglas son
EVVIL, y suenan casi como evil, "mal" en inglés) es el principal
escenario de La casa y la isla. Hoy, igual que en los años 80, la Lenin
sigue siendo la escuela de élite de la Revolución, el equivalente cubano
del Colegio Nacional de Buenos Aires. Allí se juntan los estudiantes
excelentes con "los hijos de la jet set del régimen", que, claro que sí,
existe. Soportan una disciplina militar pero se llevan a cambio una
formación sobresaliente. "Yo fui a la Lenin y mentiría si dijese que la
marca que dejó en mi vida adulta fue mala. Fue una muy buena educación.
Pero no ignoro que aquella escuela era también una máquina de demoler
personalidades", recuerda Menéndez.A la Lenin llegan tres de los cuatro
protagonistas de su novela: el narrador, que también se llama Ronaldo, y
sus guapísimas e inabordables compañeras de clase, Anabela y Rebeca. De
momento, las que nos interesan son ellas. Sobre todo Anabela, que es
pobre e ingenua, recita versos de José Martí de memoria, y cree que
Fidel era un hombre puro como los ángeles que rodean al Señor. Aquello
tiene que acabar mal, claro. "En mi época, todos en la Lenin éramos de
lo más leninistas. Durante esos años, algunos empezamos a decantarnos
hacia la disidencia. Ahora, sé de algunos compañeros de mi generación a
través de las redes sociales y ninguno está en Cuba".Anabela está
llamada a ser una de esas primeras disidentes. Sobre todo porque, a
través de sus nuevos compañeros de escuela, descubrirá que la Revolución
tiene su clase alta, su 1% que vive en palacetes en Miramar con sus
botellas de whisky, sus vídeos de betamax, sus discos de rock... Como
para no volverse loca. Es gracioso pensarlo, pero La casa y la isla es,
quizá, la primera novela cubana de clases sociales que cae en nuestras
manos. "En los últimos años se empieza a percibir en Cuba que en la isla
hay ricos y que hay desigualdad. Pero no existe una conciencia crítica
todavía. A los cubanos les contaron que vivíamos todos igual y todavía
les gusta creerlo".Anabela tampoco es crítica con el nuevo mundo que
descubre. Sólo que no sabe relacionarse con él con prudencia. Como,
además, tiene las hormonas desatadas, acaba por acostarse con quien no
debe y donde no debe. De modo que acabará que salir de la Lenin
expulsada con oprobio. Conclusión: lo que más se parece a la Lenin en el
mundo, ¿es un internado religioso de los duros? "Por supuesto. Tengo esa
idea en la cabeza desde que vine a España".En realidad, la herida que
causa la expulsión de Anabela es el gran asunto de La casa y la isla. En
torno a esa humillación (que también esconde una traición) se van
encontrando, al cabo de los años, Ronaldo, Rebeca y Anabela, además de
Julio César, un médico poeta e idealista, el penúltimo creyente en la
revolución socialista. "Ésta no es una novela cubana. Es una novela
existencial que ocurre en Cuba y que habla de la resistencia al
individualismo. Es la misma resistencia al individualismo que está en el
Brexit y en el éxito de Donald Trump", explica Menéndez. Pero que nadie
se asuste: su historia no es un dramón y, si acaso lo es, es un dramón
cómico, al estilo de las novelas de Junot Díaz. El relato está bendecido
por el lenguaje oral habanero. Y por ahí va la última pregunta: cuando
uno es un escritor cubano y tiene en los oídos ese tesoro que es el
habla popular de la isla, ¿no le da miedo dejarse llevar y dejar que
toda la novela sea una sucesión de habanismos encantadores pero, en el
fondo, anecdóticos? "Por completo. Un libro es un objeto perdurable y yo
quisiera que alguien lea mis historias dentro de 60 años. Apropiarme de
los giros del habla es una tentación, pero también puede ir en mi contra
cuando esos giros desaparezcan".

Source: Una novela de clases sociales en la Cuba castrista-leninista |
Cultura Home | EL MUNDO -
http://www.elmundo.es/cultura/2016/11/20/5831d419e2704ee4658b457e.html
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