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Thursday, November 03, 2016

Por qué los cubanos aguantamos tanto?

¿Por qué los cubanos aguantamos tanto?
Nos discriminan, nos imponen dos monedas, excesivos precios en productos
y servicios, y luego nos reprimen si disentimos
Jueves, noviembre 3, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- En conversaciones que he sostenido con compatriotas y
extranjeros ha surgido la pregunta de por qué los cubanos hemos
aguantado tantos abusos del castrismo.

La interrogante tiene su causa en las discriminaciones a las que
estuvimos y estamos sometidos, en la existencia de un doble sistema
monetario, los precios excesivos de servicios y productos y el uso
indiscriminado de la represión ante el menor signo de disidencia.

Pero quienes preguntan olvidan circunstancias históricas ineludibles,
porque el daño antropológico que el castrismo ha causado al pueblo
cubano tiene su génesis en la lucha de la Sierra Maestra y la
clandestinidad. Tampoco puede olvidarse que lo que un día fue la
revolución cubana gozó de la abrumadora simpatía y apoyo del pueblo
porque su programa político y económico se sustentaba en la restauración
de la democracia. Medidas de indudable repercusión popular en un país
donde hasta entonces el pueblo fue considerado una entelequia por los
gobernantes garantizaron un apoyo extraordinario al castrismo, que,
usándolo, fue capaz de convertir la más mínima crítica en un acto
contrarrevolucionario y así legitimar la represión "en nombre del
pueblo", aunque los reprimidos formaran parte de él.

En abril de 1961 un grupo de enardecidos milicianos, "en nombre y
representación del pueblo de Cuba" sin que nadie les concediera ese
derecho, aceptaron la proclamación del carácter socialista de la
revolución hecha por Fidel Castro en 23 y 12, un ejemplo típico de
manipulación de las masas.

El control absoluto de la educación, los medios de difusión, el
sometimiento de toda la población a una vigilancia que abarcó la
telefonía, la correspondencia y hasta la vida privada, unidos a que el
progreso familiar e individual quedó indisolublemente vinculado a la
fidelidad al régimen, fueron, entre otras, prácticas suficientes para
establecer el férreo control del castrismo sobre la sociedad. Cuando en
octubre de 1965 se constituyó el Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, se formalizaba políticamente otra dictadura de izquierda que, de
facto, existía desde 1959.

Quienes osaron enfrentarse al régimen totalitario lo pagaron con la
muerte en combate, el paredón, la cárcel, el exilio forzado o el ostracismo.

En la década de los setenta surgieron los adelantados de la oposición
pacífica. Comenzó a formarse la trama de una nueva conciencia y aunque
el régimen continuaba gozando de apoyo popular era evidente el
descontento, como lo demostraron los sucesos de la embajada del Mariel y
sus secuelas.

El período especial fue otro punto de giro. Todavía los avances de la
sociedad civil independientes eran lentos, aunque más visibles. Sus
protagonistas contribuyeron a revelar otra Cuba inexistente en los
medios oficialistas. A ello contribuyó enormemente Radio Martí.

La postura de Fidel Castro, negado a admitir el fracaso del socialismo
real que él copió fielmente, unida al desabastecimiento, a las salidas
del país de importantes figuras de la cultura, el deporte y la política,
al fortalecimiento del éxodo masivo de cubanos, al surgimiento de
marcadas diferencias sociales y fenómenos como el apartheid turístico,
la despenalización del dólar y la prostitución, aumentaron el
descontento popular.

A partir de entonces la sociedad civil comenzó un marcado ascenso. Los
espacios que ha conquistado se deben a su valor y constancia. La
represión aumentó, pero gracias a eso el pueblo sabe que la policía sí
golpea y encarcela a hombres y a mujeres por el sólo hecho de reclamar
pacíficamente el cumplimiento de derechos humanos que el castrismo
vulnera de forma masiva y reiterada.

Todo ocurre con la complicidad de la Fiscalía General de la República y
los tribunales. Los opositores cubanos carecen de derechos. A la
complicidad de las instituciones estatales se une la no menos vergonzosa
de numerosos gobiernos del mundo cuyo último acto cínico ha sido elegir
a Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

¿Hasta cuándo?, preguntan algunos, olvidando que ser opositor pacífico
requiere de una gran dosis de humildad y valor. Cualquiera puede
asesinar por la espalda a un policía como hacían los miembros del 26 de
Julio, o poner una bomba en un cine o un establecimiento público. Si la
oposición pacífica comenzara a hacer eso, si se levantara en armas —si
es que las consiguen pues una de las primeras medidas de la dictadura
fue eliminar las armerías— seguramente el castrismo y sus infaltables
testaferros elevarían sus gritos a sus cómplices en la ONU para
denunciar a los "terroristas" y acabar con ellos, con la anuencia de los
gobiernos que alaban a la democracia mientras apoyan al castrismo.

Pero no hay nada como un día tras otro. A pesar de las campañas
difamatorias, las discriminaciones y los abusos, el pueblo mira. Es una
lucha larga, pero al menos los opositores no tendrán que echar sobre sus
conciencias la muerte de ningún otro cubano. Su mérito es que luchan
pacíficamente hasta por los cobardes que hoy los golpean, discriminan y
sancionan.

Source: ¿Por qué los cubanos aguantamos tanto? | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/por-que-los-cubanos-aguantamos-tanto/
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