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Wednesday, November 09, 2016

El poder del pueblo

El poder del pueblo
BORIS GONZÁLEZ ARENAS | La Habana | 9 de Noviembre de 2016 - 10:51 CET.

A finales de la década pasada el gobierno de Raúl Modesto Castro se
entregó a reformar la enseñanza con el fin de reducir los costos.
Obsesionado con balanzas de pago, déficits e inflaciones, la reducción
de los gastos de seguridad social y educación le parecieron el camino
más corto para sus propósitos.

Afirma Carmelo Mesa-Lago en un artículo aparecido en el número 81-82 de
la revista habanera Temas que, por estos años: "Se han cerrado miles de
sedes universitarias municipales, las escuelas secundarias en el campo,
los comedores en los centros de trabajo y 42% de los hospitales y
clínicas; los médicos de familia han mermado la mitad por su
exportación, y se ha despedido al 16% del personal sanitario"
("¿Cubanólogos o cubanistas?").

Si en la salud pública los recortes trajeron como consecuencia inicial
el fallecimiento vergonzoso de cerca de tres decenas de enfermos
psiquiátricos por frío en el invierno del 2010, en educación la ofensiva
ahorrista se cobró el mismo año un número indeterminado de escuelas
rurales. En tanto las fotos de los cadáveres ateridos del Hospital
Psiquiátrico testimonian el abandono de sus pacientes, la suerte de
Sirley Ávila remite inmediatamente al escurrimiento de nuestros centros
docentes en el campo.

Sirley Ávila era la delegada de la circunscripción Limones, en
Majibacoa, provincia de Las Tunas cuando, en el curso 2010-2011, un
número importante de escuelas rurales fueron cerradas y sus alumnos
reconcentrados en centros docentes más lejanos. Desde ese momento, para
asistir a la escuela, los alumnos reubicados debieron caminar largas
jornadas.

Sirley, que se movilizó de inmediato para impedir el cierre, pues la
pequeña escuela rural de Limones también fue cerrada, comenta: "Me
molesté mucho cuando quitaron las escuelas a los hijos de los
campesinos, que eran las que tenían cuatro, cinco alumnos. De pronto los
muchachos tenían que caminar más de siete kilómetros. Para mí fue un
shock muy grande que, siendo delegada, la ministra de Educación Ena Elsa
Velázquez se parara en una Mesa Redonda y dijera que por esa medida se
habían ahorrado al país más de 30 millones de pesos. Treinta millones
sacrificando al pueblo por el que se hizo la revolución".

Sirley comenzó entonces un largo recorrido de reclamaciones infructuosas
a los máximos órganos de poder del Estado. Al no obtener resultados, la
delegada decidió denunciar la situación por Radio Martí, una alocución
que dio la vuelta al país y exaltó las consecuencias silenciadas de las
reformas estatales. La ojeriza institucional a la osadía de Sirley
motivó que en las elecciones siguientes, en el año 2012, la
circunscripción Limones de la que era delegada fuera dividida en varias
partes y añadida a circunscripciones vecinas para conseguir la
disgregación de sus admirados electores y el cese de sus funciones como
delegada.

No parecía que hubiera mucho más que narrar de aquella época hasta que
aparece, en el número 83 de la revista Temas, el artículo "Esa escuela
era de nosotros. Una experiencia de movilización defensiva en Cuba", del
sociólogo Luis Emilio Aybar Toledo.

Según este autor, la escuela primaria Antonio Maceo estaba ubicada en el
Consejo Popular Libertad, en el municipio habanero de Marianao, en la
calle 102 entre 37 y 39. En el curso escolar 2010-2011 el centro fue
cerrado no solo sin el consentimiento de los vecinos que tenían allí a
sus hijos, sino con su abierta movilización y oposición. La razón de los
que se movilizaron, según Aybar Toledo, fue que la escuela era un centro
de enseñanza de excelencia, "patente en su condición de 'escuela de
referencia', visitada por delegaciones internacionales, y en el premio
del Ministro otorgado a su directora", que en el momento de los sucesos
se encontraba trabajando en Venezuela.

El rumor del cierre de la escuela había comenzado en abril de 2010,
próximo a terminar lo que para muchas escuelas rurales fue su último
curso, y si desde el inicio las madres —pues el autor del artículo
enfatiza la mayor movilización femenina— habían requerido información al
respecto, nadie, ni en el Ministerio de Educación, ni en el Gobierno
Municipal, ni en el Comité Municipal del Partido, sabía o quería dar, a
las interesadas ("el pueblo", como bien dice Sirley) la información
demandada.

"La directora suplente y los maestros eludían el tema y evitaban
implicarse en la movilización. Los funcionarios negaban la medida,
alegaban desconocimiento, o no los recibían", explica el artículo.

Cuando dieron la noticia ya el cierre era un hecho y ni la indignación
de las madres, ni las cartas enviadas a la Asamblea Nacional del Poder
Popular y al Consejo de Estado, evitaron el cierre de la escuela y su
conversión en una Escuela de Oficios. Una madre comentó: "Adonde quiera
que llegábamos yo sentía que éramos mal vistas".

La movilización de Sirley Ávila, como el de las madres de la escuela
Antonio Maceo, evidencian que el poder del pueblo hace mucho se
encuentra zanjado por una institucionalidad extraña que implica desde
los órganos de poder locales, hasta los de la nación.

Aybar Toledo, el autor de "Esa escuela era de nosotros" realiza un
magnífico análisis del evento. Con su trabajo las consecuencias
negativas de las "reformas raulistas", que desde la militancia política
denunció Sirley Ávila, reciben una digna descripción desde las ciencias
sociales.

Source: El poder del pueblo | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1478207231_26471.html
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