La Evaluación de la Unión Europea: Examen Suspenso Aprobado
2006-06-14
La decisión de la Unión Europea del 12 de junio de prolongar por un año
más la suspensión de las medidas impuestas al régimen cubano por la ola
represiva de marzo del 2003 es, sin dudas, un evento político que, más
allá de las expresiones de descontento manifestadas por la oposición,
debe llevar a la reflexión.
Según recogen las agencias de prensa internacionales, la declaración de
la UE “deplora el nuevo deterioro de la situación de los derechos
humanos en Cuba desde la última evaluación”. Reconoce que el “número de
prisioneros políticos ha aumentado en los últimos doce meses” y denuncia
“varias decenas de actos de violencia e intimidación, incluyendo actos
de repudio”. Se reconoce además que no ha dado frutos la política de
diálogo.
Sin embargo, paradójicamente, la decisión es no volver a implementar,
durante otro año más, las medidas que se impusieron, las cuales serían
aplicadas o no, según la evaluación que se hiciera en materia de
derechos humanos en la isla. ¿Qué puede motivar una política tan
incoherente y contradictoria?
La oposición cubana, en sus sectores más representativos y amplios,
durante varios años ha venido planteando el carácter inútil y
perjudicial de una política de acercamiento con La Habana. Los
argumentos de los diplomáticos europeos y los representantes de las
respectivas cancillerías han girado siempre en torno a la idea de que,
al mantener canales de comunicación y diálogo, se puede tener mayor
posibilidad de influir en el comportamiento del régimen.
Los representantes del Gobierno y el propio dictador han manifestado y
demostrado fehacientemente con los hechos, su decisión de mantener el
modelo represivo y antidemocrático. Cabe aquí, pues, un cuestionamiento:
¿Dónde esta entonces los frutos del diálogo político? ¿Ese diálogo
consiste acaso solo en plantearles en privado a los funcionarios del
régimen lo que se recoge en las declaraciones? ¿Se percibe el más mínimo
gesto de buena voluntad por parte de la tiranía? ¿Puede existir
comunicación constructiva con un régimen que responde haciendo
exactamente más de lo mismo que se le critica?
Sigamos. De algún modo, la lógica de la postura europea se aspira a una
apertura democrática en la isla, como una vía para mantener canales de
“dialogo”, se suspenden las disposiciones que irritaron al dictador.
¿Cuál es el resultado? Más represión, más presos políticos, incremento
de las violaciones de derechos humanos. La UE reconoce esto último y…
decide suspender una vez más las medidas.
Realmente tal estrategia, tan absurda e irracional, lejos de contribuir
al logro de los objetivos planteados, termina estimulando la arrogancia
y la prepotencia del Gobierno comunista. Es como evaluar un examen que
se sabe suspenso para finalmente darle aprobado. Entonces, ¿para qué la
evaluación?
En su declaración, los políticos europeos manifiestan su voluntad de
mantener sus contactos con la oposición interna.En este punto hay que
reconocer que ese diálogo resulta ser más simbólico que el que mantienen
con la tiranía; de ser lo contrario, serían tomados más en cuenta a la
hora de tomar decisiones los criterios de los representantes de la
oposición, quienes acaban de expresar su descontento por el
mantenimiento de la suspensión de las disposiciones. Al existir esos
contactos con los que luchan pacíficamente por los cambios, y luego
tomar medidas que pueden favorecer a los personeros del inmovilismo, el
mensaje que estos últimos reciben es que a aquéllos, poco se les tiene
en cuenta.
Si bien es cierto que es positivo que se inviten a los opositores a
encuentros con representantes políticos y diplomáticos de Europa, sería
tal vez adecuado que la oposición analice cuál es realmente el diálogo
que se mantiene con ellos. No debería haber términos medios en este
tópico, y la realidad es que los que saben cuál política es más eficaz
para apoyar sus esfuerzos de democratización son los protagonistas de la
lucha pacífica. En la agenda de sus encuentros con los representantes
europeos ante la evidente contradicción de la política comunitaria hacia
la isla, no estaría errado incluir la siguiente interrogante: ¿Tiene la
UE intereses en sus relaciones con Cuba que están al margen de la
transición democrática o que al menos ésta no les resulte urgente?
El resultado que ha recibido el régimen cubano, según los hechos en los
últimos 12 meses, es el siguiente: tienen un año más para hostigar,
golpear, y encarcelar más disidentes.
No se trata en lo absoluto de esperar de factores externos la llegada de
los cambios democráticos. Los esfuerzos diarios y los múltiples
proyectos políticos alternativos de intramuros, demuestran que no es
así. Pero al existir una declarada intención de contribuir y apoyar esos
cambios, las fuerzas democráticas internas y externas tienen el legítimo
derecho de pedir coherencia.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=5762
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