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Tuesday, June 10, 2008

Cuba -Brasil, Brasil-Cuba

Cuba -Brasil, Brasil-Cuba

Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, junio (www.cubanet.org) - En menos de cinco meses, dos
visitas a Cuba de altos dignatarios brasileños, acompañados de hombres
de negocios se han realizado. En enero estuvo el Presidente Luiz Inacio
(Lula) da Silva, y en mayo el Canciller Celso Amorim. En ambas ocasiones
sostuvieron amplios intercambios con el Presidente Raúl Castro, y se
llegó a acuerdos para el fortalecimiento de los vínculos económicos,
comerciales y financieros.

La posición de Brasil dentro del marco del comercio exterior cubano de
bienes tiene importancia al ocupar la octava posición (más de 450,0
millones dólares de intercambio en 2007), pero mediante transacciones
muy desequilibradas compuestas fundamentalmente por exportaciones
brasileñas de alimentos, ropa, calzado, transporte, artículos de amplio
consumo y maquinaria en general. La prensa cubana informó durante la
visita del Canciller Amorim que las operaciones comerciales en los
primeros 4 meses del año en curso se incrementaron en un 58,0%, respecto
a igual período de 2007.

Además, compañías brasileñas han trabajado activamente en la prospección
de petróleo y poseen una empresa mixta en la fabricación de cigarrillos.
No obstante, las posibilidades de incrementar los vínculos están
distantes del potencial de cooperación existente, teniendo en
consideración, ante todo, el potencial económico del país más poderoso
de América Latina y novena economía mundial por el volumen de su PIB, de
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Brasil posee tecnologías de punta en varios sectores, entre ellos en la
búsqueda de petróleo a grandes profundidades, incluidas las marítimas.
En la agricultura es un importante productor de soya y cereales en
general, de lo cual obtiene grandes beneficios por el alza actual de las
cotizaciones. Al mismo tiempo, ha desarrollado técnicas muy avanzadas
para el procesamiento de etanol a partir de caña de azúcar, para ser uno
de los principales productores y exportadores, sin haber reducido
sensiblemente su producción azucarera. Con toda seguridad, las nuevas
generaciones de tecnologías para obtener etanol de la caña de azúcar,
basadas en el uso de la celulosa existente en el bagazo, la cachaza y
otros residuos, coadyuvarán a la elevación en el nivel de obtención del
preciado combustible, con mayores tasas de rentabilidad.

Los cariocas utilizan el etanol no sólo para combustible de transporte
automotor terrestre, sino también para aviones. A esto se añade el
anuncio por el Presidente Lula en la Conferencia sobre los Alimentos,
organizada por la FAO recientemente en Roma, de que sacarán un modelo de
coche construido con plástico extraído del etanol de caña, sin una gota
de petróleo, lo cual amplía el campo de la utilización de este
combustible renovable, sin grandes contaminaciones del medio ambiente.
Una experiencia también utilizable en las condiciones cubanas.

Existe una serie de campos donde la cooperación entre Cuba y Brasil
puede desarrollarse. Por ello, son plausibles las recientes palabras del
Canciller Amorim de que su país quiere ser el socio número uno de Cuba.
A su regreso del viaje a La Habana también manifestó que la isla "puede
convertirse en un tigre", lo que rememora los éxitos de varios países
asiáticos. Una apreciación absolutamente acertada. Cuba posee muchas
áreas para desarrollar, donde Brasil podría tener una gran
participación. Además, tiene una población económicamente activa
relativamente bien preparada, a lo que se agrega una comunidad cubana en
el exterior, fundamentalmente Estados Unidos, muy próspera, que también
podría tenerse en cuenta para proyectos de desarrollo.

El único problema existente para que eso pueda concretarse es el sistema
económico, político y social vigente que constituye un obstáculo enorme
para el avance de cualquier proyecto. El modelo totalitario bloquea las
fuerzas productivas nacionales y hace imposible el progreso.

Al tiempo que Brasil procura incrementar los vínculos con Cuba, también
debería esforzarse porque los cambios estructurales y de conceptos,
anunciados por Raúl Castro se pongan en práctica lo antes posible, a fin
de que sea viable la cooperación.

Lamentablemente, durante las dos visitas parece que no se trató la
necesidad de avances de Cuba hacia la democratización y el respeto de
los derechos humanos. Brasil aspira a ser miembro permanente del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin duda alguna tiene derecho a
ello por su estatura económica e influencia política a nivel mundial.
Ante esa realidad, debería ser consecuente en sus relaciones con Cuba, y
favorecer las transformaciones urgentes requeridas en la Isla. Actuar
con una visión únicamente economicista no está a la altura de su
creciente estatura internacional.

Cubanos y brasileños tenemos orígenes, tradiciones y simpatías comunes
como pueblos. Por ello la cooperación es posible y deseable. Para Cuba
sería conveniente el estrechamiento de los lazos, por cuanto ello podría
aliviar la exagerada dependencia de Venezuela. El Presidente Lula, por
su condición de líder popular y hombre de ideas sociales y democráticas
avanzadas, cuenta con amplio prestigio en la isla. Están dadas todas las
condiciones para estrechar la amistad y la cooperación entre nuestros
países. Pero la solidaridad y el apoyo a quienes en Cuba luchan por la
democracia y el progreso social también deberán estar en la agenda.

http://www.cubanet.org/CNews/y08/junio08/10cronica1.html

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