2007-11-19.
Juan Mario Rodríguez, Corresponsal en la isla de Misceláneas de Cuba
En la panadería Capri, ubicada en el homónimo Reparto del municipio
capitalino Arroyo Naranjo, los clientes son despojados de casi el 50 por
ciento de los 80 gramos que el Estado establece como norma para cada
panecillo que vende diariamente, por la libreta de racionamiento de
alimentos.
En un trabajo anterior, revelamos que en dicha unidad estaban trabajando
sin balanzas. El pasado viernes, todavía la panadería no contaba con
estos instrumentos, sin que hubiera sido reportada la anomalía a la
Dirección de la Empresa, en cuya sede, por cierto, tampoco existen.
Lázaro Sosa, director de la Unidad Básica de la Industria Alimentaria
(UBIA) de Arroyo Naranjo, a la que pertenece la panadería en cuestión,
accedió recibir a este reportero con la presencia de la administradora y
de Georgina González, especialista de cuadros de la empresa.
Según planteó, la administradora fue amonestada públicamente de acuerdo
al decreto Ley No. 251, porque el producto que oferta la panadería no
tiene el peso requerido, entre otras irregularidades. El funcionario
reconoció que sus ocupaciones, son prestar servicios a la población,
aunque reprochó el seguimiento que he realizado desde el mes de junio de
este año, a las metódicas violaciones al que calificó de facilismo; ya
que lo difícil, es estar en su posición o en las de las administraciones
que se le subordinan.
El director, sarcásticamente, derivó la entrevista proponiéndome ocupar
una puesto como administrador, ya que necesita cubrir dos plazas
vacantes con personal idóneo, capital, en su opinión, de difícil
adquisición. También señaló las dificultades del sistema socialista en
el enfrentamiento a las indisciplinas laborales, las que hay que ir
acumulando para poder tomar una medida drástica con los infractores.
A la UBIA de Arroyo Naranjo, relacionadas con la panadería Capri, han
llegado solamente las quejas de un servidor. La reafirmación, hecha
también por Olga Tania Pablo, funcionaria de Atención a la Población,
está avalada por supuestas encuestas hechas en la localidad, que
arrojaron -atención- que "el 50 más uno por ciento" de los opinantes
declaró estar de acuerdo con el servicio, o sea, con la calidad del pan.
A la pregunta de qué opina sobre el destino tomado por las cantidades de
producto sustraídas a la clientela, el cuadro respondió de manera
ambigua, con cuestionamientos sobre mi estatus y como me sustento si no
estoy vinculado laboralmente a una empresa estatal, amenazándome con dar
parte a allegados, miembros de la Policía Nacional Revolucionaria,
institución que tiene una unidad a pocos metros de la panadería Capri.
Entre otras, se defendió declarándose copropietario de una empresa
privada radicada en la República Dominicana, titularidad que le reporta
los beneficios que disfruta y ostenta, ya que devenga en su cargo cubano
poco más de 400 pesos que, no obstante, superan ostensiblemente el
salario mensual de los administradores, equivalente a 285 pesos, casi 12
CUC (pesos convertibles). El dirigente, quien no exteriorizó pesar por
los miles de ancianos de bajos ingresos que deben consumir el adulterado
pan de cada día, por ejemplo, defendió en todo momento a su empleada,
con quien van a realizar, dijo, un trabajo educativo.
Encuestas, y no comprobaciones o auditorías, son la acciones que llevará
a cabo la UBIA de Arroyo Naranjo para solucionar el conflicto en la
panadería Capri. ¿Qué conoce la población de las condiciones que tiene
que reunir un panecillo para que sea catalogado de óptimo? ¿Quién no
conoce que de las panaderías sale la harina, aceite, azúcar y levaduras
que posteriormente se comercializan en el mercado subterráneo? Recuerdo
la anécdota de un conocido, quien relató como planearon en la panadería
donde trabaja verter el aceite en los caños, de concretarse que
trabajadores sociales asumieran el control de la unidad. Ellos prefieren
botarlo antes que se compruebe que no lo usan en la elaboración del pan.
La entrevista terminó con el lamento del director por haber dedicado
parte de su valioso tiempo a una persona que no trabaja, no sin antes
mofarse por las notas que tomé, inquiriendo si las publicaría en el
diario Juventud Rebelde. Otra lindeza fue la opinión de que los
problemas más graves que enfrenta la revolución, son las críticas como
las que he realizado respecto a la negativa gestión de su empresa.
El resultado de todo este empeño, será el de siempre. Unos pocos días de
pan "bueno" y, después, motivos para nuevas reclamaciones, que serán
truncadas por la indolencia e indefensión del pueblo, frente al Estado
totalitario. La prueba es que hasta ayer domingo, y durante toda la
semana, el pan de la panadería Capri ha salido con un peso menor al
establecido.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=12668
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