Publicado el 04-19-2008
Cuba 2008: El camino al pluralismo religioso
Por Marcos Antonio Ramos
El artículo anterior ofrecía mi interpretación de estadísticas acerca de
la religión en Cuba. Señalaba la ausencia de una religiosidad
mayoritaria en términos absolutos. El entorno es de un secularismo ya
enraizado, pero con características propias.
El catolicismo es la única confesión religiosa tradicional con la que se
identifican millones de cubanos, a pesar del número reducido, aunque
creciente, de los que asisten a misa. La religiosidad sincrética
afrocubana, predomina en varios aspectos visibles en cuanto a
practicantes, pero muchos de sus seguidores pueden ser considerados como
católicos por haber recibido el bautismo. En cuanto a asistencia semanal
a los cultos y a generosidad en cuanto a contribuciones económicas a sus
congregaciones el primer lugar corresponde a la suma de todas las
confesiones protestantes, con las que se identifica de alguna manera
alrededor de un millón de personas y que logran reunir a más de medio
millón todos los fines de semana, lo cual en la Cuba de hoy tiene una
significación especial.
Entre los protestantes históricos prevalecen los bautistas, seguidos
numéricamente por los metodistas. Ninguna denominación depende de otra.
Cada confesión tiene sus propias jurisdicciones. Un dato adicional que
merece explicación es que algunos hacen ascender a 10,000 el número de
cristianos de iglesias ortodoxas orientales en Cuba. No estamos seguros.
Hay algunas congregaciones cubanas que se han identificado con esa rama
del cristianismo y hay algo de relaciones internacionales en su
presencia, tema que dejamos para el próximo artículo.
Sin importar los datos ofrecidos, el país sigue siendo el más
secularizado del continente. Menos del 10% asiste regularmente a oficios
religiosos. Además, el sincretismo afrocubano, por sus características
culturales no constituye siempre un elemento claramente contrario a la
secularización ya que no se distingue por sus exigencias. Dejando a un
lado por un momento a las tres grandes religiosidades de Cuba
(catolicismo, sincretismo afrocubano y protestantismo) me propongo ahora
analizar otras vertientes, las cuales contribuyen al cada día más
evidente pluralismo religioso que va extendiéndose por casi todo el
territorio.
Los testigos de Jehová agrupan a no menos de 130,000 cubanos según las
mejores fuentes. El número de practicantes, a los que ellos llaman
"publicadores" oscila alrededor de los 100,000. Una serie de entrevistas
realizadas me inclinan a pensar que el número de quienes están bajo
alguna influencia de los Testigos es superior a 150,000. Quizás algo
más. Téngase en cuenta que sus cifras no incluyen a sus niños pequeños y
que mucho asisten a sus reuniones sin estar afiliados oficialmente. Sus
lugares de culto, llamados "salones del Reino", fueron cerrados a fines
de los años sesenta, pero se siguieron reuniendo en los hogares. Gracias
a esa práctica, algunas fuentes señalan 2,906 lugares de culto, lo cual
tiene sentido pues prefieren reunirse en grupos no demasiado grandes.
Lo que es cierto es que no hay ciudad, población, "batey" o barrio donde
no exista un grupo organizado de testigos de Jehová. Y ninguna
institución religiosa está más centralizada y organizada en Cuba que esa
confesión, considerada por muchos como una secta y separada de otros
grupos por su rechazo a la doctrina de la Trinidad. Los testigos
proclaman su carácter cristiano, pero no consideran a Jesús como la
segunda persona de Trinidad. No cometa el error de llamarles
protestantes porque ni se consideran como tales ni son teológicamente
aceptados por la comunidad evangélica. Sobrevivieron a la mayor
discriminación ideológica y a las mayores restricciones hasta una
flexibilización de la política oficial en los años noventa. Mantienen
sus doctrinas características, entre ellas la prohibición a saludar la
bandera, servir militarmente o participar en actividades políticas. Ya
se toleran sus actividades y se les permite ahora el contacto con sus
correligionarios en el extranjero.
Las fuentes señalan frecuentemente que el sincretismo, cuando predominan
en él los elementos africanos debe ser considerado como animismo. Es por
ello que se habla de no menos de dos millones de "animistas", sin negar
que otros millones están bajo su influencia. Pasando a otros sectores
religiosos, algunas investigaciones identifican específicamente a 15,930
hinduistas, pero creemos esto incluye más bien a partidarios de la
teosofía. A otros 15,000 se les identifica con creencias chinas en las
que pudiera destacarse el taoísmo. Viven en Cuba 4,552 budistas. Se
mencionan 2,276 musulmanes, pero sus cifras deben ser más altas. No debe
olvidarse que quedan descendientes de personas procedentes de regiones
donde esas religiones prevalecen. Además, viven en Cuba varios miles de
estudiantes y otras personas que han sido atraídas por planes
internacionalistas, ya sea educativos o laborales. Actualmente se les
permite practicar abiertamente sus religiones. Se nota una presencia
apreciable de estudiantes y técnicos extranjeros en iglesias y lugares
de culto en varias regiones del país. Además, los contactos con turistas
y otros visitantes, y los matrimonios interraciales e internacionales
dejan huella. Recuérdese la conveniencia de contactos con gente de otros
países por razones obvias. En el pasado el interés por religiones
orientales se evidenciaba mayormente en la influencia de la teosofía.
Hace tiempo que grupos teosóficos han trabajado en Cuba, pero hay
también personas identificadas directamente con religiones orientales.
Asimismo parecen residir en el país al menos un millar de simpatizantes
del movimiento interreligioso conocido como los Baha`i. En contraste con
algunos datos sobre otras comunidades, la comunidad hebrea se ha
reducido al mínimo desde los años sesenta, pero al menos 1,000 personas
se relacionan con las sinagogas existentes y éstas muestran mayor
asistencia y actividad. Además, una cifra mayor de cubanos tiene algunos
antepasados hebreos y simpatías por el judaísmo. Esa comunidad tiene
muchos contactos internacionales que le otorgan mayor visibilidad que a
otros grupos. Movimientos nuevos que han entrado en Cuba sin
reconocimiento oficial son, entre otros, la Iglesia de Unificación
(dirigida por el reverendo Moon) y un grupo que profesa el mormonismo.
La asistencia a reuniones espiritistas se ha multiplicado y docenas de
miles han renovado su vinculación al espiritismo, muchos de ellos
relacionados con el sincretismo afrocubano, pero ha resurgido el
espiritismo que algunos llaman "científico", el de los escritos de Allan
Kardec.
Ahora bien, a pesar de las estadísticas, muchos de los que mantienen
identificación con grupos religiosos no pasan de ser adherentes
nominales o coyunturales. Casi la mitad de la población es indiferente a
la religión, aunque sólo pueden clasificarse como ateos o agnósticos
unos cientos de miles. Pero sólo la mitad de los habitantes están
bautizados. La propaganda ateísta fracasó, pero el cuadro religioso ha
sido transformado considerablemente. Prevalece el pluralismo y un
laicismo oficial fue adoptado constitucionalmente en 1992 al cambiar la
correlación internacional de fuerzas ideológicas. Ahora se enfrenta en
Cuba una nueva situación, que intentaré describir en el próximo
artículo. El gobierno, sin concederles necesariamente todo el espacio a
que aspiran los religiosos, se propone eliminar toda confrontación
significativa con sus organizaciones y especialmente con sus jerarquías
nacionales y líderes internacionales. El nuevo ambiente requiere un
cuidadoso estudio y mucha especialización en la materia.
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