El igualitarismo 'es también una forma de explotación', afirmó el
gobernante en un discurso con avisos de eliminación de gratuidades y
subsidios y establecimiento de impuestos.
Agencias | 12/07/2008
Raúl Castro durante su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Raúl Castro durante su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder
Popular. (AP)
Raúl Castro advirtió este viernes que se esperan tiempos más difíciles
para la economía de la Isla, en un discurso en el que no hubo anuncios
relacionados con las expectativas creadas en la población durante los
últimos meses y sí avisos de eliminación de gratuidades y subsidios, y
establecimiento de impuestos.
Al clausurar la primera sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular
desde que asumió formalmente el gobierno hace cinco meses, el general de
77 años criticó el derroche, la ineficiencia, el robo entronizado y el
igualitarismo, y dejó claro que está lejos la posibilidad de una mejoría
salarial.
En su intervención, de casi una hora, Raúl Castro advirtió que la crisis
internacional "puede empeorar" y llevar al gobierno a hacer ajustes: "Es
inevitable que sufriremos cierto impacto en determinados productos y
servicios", dijo, sin hacer precisiones.
"Para importar el mismo volumen de alimentos que en el 2007, este año se
requerirían 1.100 millones de dólares más", afirmó en referencia al alza
mundial de los precios de los alimentos, reportó la AFP.
En ese sentido, consideró urgente elevar la producción agrícola en el
país y "revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento del área
de tierra cultivada" que, entre 1998 y 2007, disminuyó en un 33%.
"Dicho en pocas palabras: ¡hay que virarse para la tierra! ¡Hay que
hacerla producir! (...) No puede quedar una hectárea apta sin sembrar",
afirmó.
Dijo que ya se aprobaron "las disposiciones legales para iniciar la
entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes estén en condiciones
de ponerlas a producir de inmediato, y se adoptarán otras medidas
asociadas a la actividad agropecuaria".
Añadió que en los últimos doce meses se ha trabajado para implementar
que "la tierra, los recursos y todo el apoyo necesario estarán cada vez
más a disposición de quienes produzcan con eficiencia (...)
independientemente de que sea una gran empresa, una cooperativa o un
campesino individual".
Raúl Castro dijo ser "admirador" de "la gran empresa estatal socialista,
incluidas las agropecuarias", y recalcó que su gobierno no renunciará a
ellas, siempre que sean eficientes.
"Todas son formas de propiedad y producción que pueden coexistir
armónicamente, pues ninguna es antagónica con el socialismo", afirmó.
Menos gratuidades y subsidios
En su discurso, Raúl Castro atacó la política de igualitarismo llevada a
cabo durante décadas por el régimen, y a la cual su hermano, Fidel
Castro, exhibió en múltiples ocasiones como un símbolo de justicia social.
"Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de
derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es
igualitarismo. Este, en última instancia, es también una forma de
explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por
el vago", dijo Raúl Castro.
En ese sentido, reiteró su intención de "eliminar las gratuidades
indebidas y el exceso de subsidios".
El gobernante se refirió también a la demanda social de aumenta el
salario y darle valor, y dijo que esto "dependerá de la situación
económica del país, inevitablemente vinculada a la crisis existente hoy
en el mundo, la cual puede incluso agravarse".
"Quisiéramos ir más rápido, pero es necesario actuar con realismo",
afirmó. "Cada aumento de salario que se apruebe o precio que se
establezca debe corresponder con las posibilidades de la economía",
añadió, según EFE.
"Es mi deber expresarlo con franqueza, pues no sería ético crear falsas
expectativas. Decir lo contrario sería engañarlos", dijo.
Raúl Castro señaló que para elevar los salarios debe haber "orden,
control y rigurosa exigencia que aseguren eficiencia, ahorro y eviten
robos o desvíos de recursos". Además, un "adecuado sistema de impuestos
y contribuciones" y que "el trabajo aporte lo que todos después demandan
recibir".
Es importante, manifestó, que el incremento se corresponda con el nivel
de "aporte" de las personas o sectores a la economía.
El gobernante confirmó que, ante la falta de fuerza laboral y el
envejecimiento de la población, se estudia un proyecto para aumentar en
cinco años la edad de jubilación —60 a 65 los hombres y 55 a 60 las
mujeres—, que deberá ser ratificado en diciembre por la Asamblea
Nacional y entrar en vigor, en un proceso gradual, de 2009 a 2012.
Asimismo, anunció que se analiza la posibilidad de autorizar el
"pluriempleo", para que los trabajadores puedan tener "más de un
contrato laboral" y percibir más ingresos.
Raúl Castro calificó de "absurda mentira" la práctica de calcular la
equivalencia del salario medio en la Isla (unos 408 pesos) en dólares
(unos 17), porque en su opinión no se tienen en cuenta los subsidios de
recibe la población.
"Con 30 veces esos 17 dólares, nadie en ningún país capitalista puede
pagar aquello a que tiene acceso normalmente cualquier familia cubana",
dijo.
Por otra parte, rechazó que las medidas que ha emprendido su gobierno
sean "cosméticas", como afirma Washington.
"Ante cada medida adoptada últimamente (...) sale enseguida algún
funcionario del gobierno de los Estados Unidos, desde un vocero hasta el
presidente, calificándola de 'insuficiente' o 'cosmética'", dijo.
"Aunque aquí nadie les ha pedido opinión, reitero que jamás adoptaremos
una decisión, ¡ni la más mínima!, como resultado de la presión o el
chantaje, venga de donde venga, de un poderoso país o de un continente
entero", añadió.
El mandatario reveló que consultó con Fidel Castro su discurso, al que
calificó de "difícil".
"Me dijo que estaba totalmente de acuerdo (...) que está perfecto", indicó.
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