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Sunday, July 13, 2008

LEY DE AJUSTE CUBANO, NUEVO PRETEXTO DEL RÉGIMEN

LEY DE AJUSTE CUBANO, NUEVO PRETEXTO DEL RÉGIMEN
2008-07-13.
Lázaro Rosa

Saskatoon, Canadá.- Como siempre, según Fidel, el culpable de todos los
males y grandes padecimientos y afliciones que sufrimos los cubanos, es
el perverso enemigo que tenemos situado bastante próximo, en nuestro
norte geográfico, ya que apenas a 145 kilómetros de la isla comienzan a
levantarse sus cayos sureños más cercanos.

De ninguna manera tantas limitaciones y penurias que hemos estado
padeciendo, por cincuenta años, pueden estar ligadas a los grandes
disparates y las atrocidades, de todos los géneros y tamaños, que a
diario comete un régimen que monopoliza, desgobierna y experimenta a su
antojo con el país.

De ninguna manera tantas carencias tienen que ver con el altísimo nivel
de deformación de principios que padece la sociedad cubana donde ya no
es un secreto para nadie que: "el vivo vive del bobo y el bobo de su
trabajo".

Este último es el lema del otrora famoso Hombre Nuevo, a mi modo de ver
un engendro tan desfigurado que involucionó hasta lo que yo siempre he
considerado un vulgar y oportunista Lobo feroz.

Cuba es el único país en el mundo donde los vagos viven mejor que los
que trabajan. Estas palabras tienen que dar una idea del nivel de
deformación moral que existe dentro de la isla, en la actualidad, y es
la herencia de un gravemente enfermo Fidel Castro a un nuevo gobernante,
su hermano Raúl, que al parecer se está tomando muy en serio el hecho de
sacar adelante la economía nacional.

El nuevo líder está convencido de que los grandes males (los del
interior del país) comienzan en casa propia y no vienen de manos del
vecino norteño.

Fidel Castro siempre ha creído que una mentira repetida varias veces
puede llegar a pasar como verdad. Mucho más cuando se tiene a favor a un
determinado círculo, integrado por simples adeptos, que están dispuestos
a hacerle el coro.

Si una cosa "admirable" ha tenido, innegablemente, la dictadura, es su
gran capacidad para tergiversar la realidad sin el menor de los reparos
ni los decoros. Es lógico ¿cómo se puede esperar la verdad de una
tiranía demencial e inescrupulosa que se las ha jugado, el todo por el
todo, para no abandonar el mando y las bondades que de éste se derivan?

Yo siempre he dicho que el Castrismo es una cuestión de tiempo. Las
personas se cansan de tantas mentiras y vulgaridades porque llega el día
en que empiezan a comprender que las consecuencias de tantos platos
rotos, quienes las pagan, son ellas mismas.

Anteriormente el culpable de todo el maleficio era el "bloqueo
económico" de los imperialistas. Ahora el anciano barbado y delirante la
ha agarrado con la Ley de Ajuste Cubano, que les roba cerebros y fuerza
de trabajo a su régimen, para tratar de hacer ver que una parte de los
habitantes de la isla se arriesgan en cruzar el mar de Las Antillas (los
miles que lo hacen anualmente) estimulados por el hecho de que en los
EE.UU los reciben con los brazos abiertos y al poner sus pies en tierra
les dan permiso para trabajar, apartamentos etc., etc., etc...

Si tratamos de hacer un análisis objetivo de este asunto debemos
mantener la calma y la serenidad, de nada vale exclamar que Castro es un
descarado sin remedio porque, tal expresión, engordaría al dictador en
su lecho de muerte y yo, sinceramente, no quisiera contribuir a la
recuperación de un villano.

Voy a retroceder un poco atrás en el tiempo. Antes de la desaparición de
la Unión Soviética (en los años en que el régimen recibía todo tipo de
apoyo material y financiero desde Moscú) recuerdo que por la televisión
estatal siempre nos recalcaban que esos "gusanos", los que se largaban
al Norte, iban a padecer todo tipo de miserias a ese cruel país.

Que se morían de hambre, que pasaban frío tirados en las calles de las
grandes ciudades, que sus hijos no podían estudiar en las universidades
de esa nación racista porque no se les daba el derecho a ello, en fin,
el discurso Castrista de aquella época presentaba a Norteamérica como al
monstruo despiadado y explotador a donde la "gusanera" iba a padecer y
también a ser humillada.

El propio arrogante dictador dijo, en muchísimas ocasiones, que la
nombrada Ley de Ajuste era tan engañosa como un canto de sirenas. Sin
lugar a dudas, escuchando sus palabras en la actualidad, tengo que
reafirmar que Castro es como el camaleón. Cambia de color y ensaya su
nuevo discurso político de acuerdo a lo que se le ocurra cada día, se
dice y se contradice a si mismo.

Tras la caída del Muro de Berlín -con ello de todo el campo socialista
de la Europa Oriental incluida, por supuesto, la antigua URSS-, y
llegado el día en que fuera cortado el cordón umbilical por el que La
Habana recibía toda su manutención del Kremlin (debemos recordar que a
través del CAME Cuba se hizo un país totalmente dependiente, en materia
económica y política, de la Unión Soviética) Castro se vio obligado a
convertir en su propio salvador a su antiguo, y bien conocido enemigo,
exilio cubano de Miami.

Con el llamado "Periodo Especial", el envío de casi dos mil millones de
dólares anuales por conceptos de remesas familiares (Miami- Cuba) fue de
vital importancia para que el fraudulento régimen pudiera sostenerse
hasta nuestros días.

A partir de aquí, como era de esperarse, el discurso oportunista y
oficial de La Habana cambió, se adaptó a las nuevas circunstancias.
Ahora los cubanos exiliados en el sur de la Florida se convertían en
gusanos de seda, prósperos y triunfadores, de la noche a la mañana;
sencillamente porque el indolente gobierno de los EE.UU les otorgaba a
ellos privilegios que siempre les negaba a los otros inmigrantes, como
cambian las cosas bajo la mira desleal de Fidel Castro.

Resulta que los mismos que antiguamente se morían de hambre en las
calles y no podían estudiar en las universidades gringas, por la
discriminación de que fueron víctimas, de repente se convirtieron en
unos exitosos y privilegiados porque habían disfrutado de un bienestar
material que les fuera negado a los inmigrantes de otras nacionalidades.

Desde hace algún tiempo el zorro caudillo está urdiendo su otra gran
patraña. Se trata ahora de negar a toda costa que la verdadera causa por
la que los cubanos se lanzan al mar, huyendo en frágiles balsas,
expuestos hasta a que se los coman los propios tiburones del estrecho de
la Florida; no es su régimen bárbaro, centralizado y detenido en la peor
y más miserable de las eras, la edad de piedra, sino el estímulo que
proporciona la "malvada" ley de Ajuste Cubano.

Viejo e impío camaján. Imagínense que tan grande será el nivel de
desinformación que existe en la isla, dentro del pueblo, que muchísimos
de los hombres y mujeres que salen a escondidas en sus rústicas
embarcaciones por las costas del país, no tienen ni la más mínima idea
de lo que es la famosa Ley de Ajuste, no la conocen, así de sencillo.

Por otro lado, si esta ley fuera la causa que provoca y estimula la
emigración constante de mis compatriotas hacia el Norte desarrollado y
primermundista ¿por qué entonces emigran centroamericanos y mexicanos,
cada vez en mayores cantidades, de manera ilegal, hacia los EE.UU.,
cruzando sus fronteras terrestres; si ellos no cuentan con dicho privilegio?

Además ¿por qué los cubanos desertamos en Brasil, Rusia, Francia,
España, Canadá, Chile y hasta en la mismísima Antártida, si ello fuera
posible, si en estos sitios no contamos con una ley semejante que nos de
protección?.

Sólo un gobierno sin un ápice de decencia ni de respeto por la sociedad,
ni por la opinión pública internacional, es capaz de negar que la
verdadera causa que provoca la emigración anual de miles y miles de
ciudadanos cubanos hacia Miami es la miseria en que estos viven en la
isla y es el atraso, cada vez más crónico, que sufre nuestra nación.

Sólo un gobierno empeñado en mantener, y en reforzar, sus mentiras
incoherentes, es capaz de negar la realidad espantosa por la que está
atravesando nuestro país y con la cual él (el poder) tiene las más
absolutas cuotas de responsabilidades.

Sólo un individuo irrespetuoso e irresponsable como Fidel Castro se pasa
todo el tiempo culpando a los demás por los resultados desastrosos de su
autoritarismo y por su enfermiza obsesión de mantenerse a toda costa
comandando una nave que, a la luz de nuestros tiempos, se ha podido
demostrar su total ineficiencia y, con ello, su rotunda ida a la deriva.

Las mentiras, por mucho que éstas se repitan, la gente sólo aparenta que
se las cree. Sin embargo, para sus adentros, se confirman: de aquí hay
que irse echando un pie, pa' luego es tarde, cuando el mal es de cagar
no valen guayabas verdes.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=16186

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