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Thursday, June 12, 2008

REPRESIÓN, RESPUESTA DE LA TIRANÍA

REPRESIÓN, RESPUESTA DE LA TIRANÍA
2008-06-11.
Lázaro Rosa

Saskatoon, Canadá.- Para nadie que haya estado atento al acontecer de
las diferentes tiranías que, de una forma u otra, asolaron varias zonas
geográficas del planeta en el siglo veinte, no es una sorpresa que el
nuevo dictador cubano, General de ejército Raúl Castro, la emprenda de
inmediato contra las diferentes organizaciones disidentes y de oposición
pacífica que existen en la isla.

El mundo libre, sobre todo América Latina con sus organizaciones
independientes y de observancia por el respeto de los derechos humanos,
la Unión Europea y hasta el mismo Gobierno del Canadá; deben exigirle al
General Castro el respeto incondicional, dentro del país, hacia todos
los ciudadanos o partidos de oposición que se manifiesten por un cambio
radical, pero pacífico, que desemboque en unas genuinas y ansiadas
elecciones libres y democráticas.

El gran error de todos los dictadores es creer que con sus métodos
represivos e intimidatorios van a lograr silenciar por siempre a las
voces que claman por la verdad y la transparencia de la sociedad.

El mismo Raúl Castro sabe, mejor que nadie, que si lleva a cabo una
feroz oleada represiva contra alguno de los sectores de la población (en
el caso de que haya en Cuba un estallido social motivado por la falta de
derechos cívicos y los grandísimos problemas económicos y de todo tipos
que asfixian al pueblo), ese será el comienzo del fin para su férrea y
anquilosada maquinaria dictatorial.

Dice un viejísimo refrán popular: "No hay mal que dure cien años ni
cuerpo que lo resista." Ya la pesadilla cubana va concluyendo las cinco
décadas. Es demasiada pesadumbre para una nación que tuvo como único y
gran error, en un principio, el haber puesto la mira de su horizonte (y
con ello sus más vivas esperanzas) en manos de un sádico.

El mundo libre tiene que decirle basta al nuevo dictador cubano; es
cuestión de obligación moral. Desde el Gobierno de José Luis Rodríguez
Zapatero en España, hasta Zarkosy en Francia como Gordon Brown en Gran
Bretaña.

Me temo que pueda darse otra Primavera Negra como la del 2003 en La
Habana o algo parecido, una réplica, de la Primavera Sangrienta de Praga
en 1968 en Checoslovaquia, o, de los hechos de la plaza de Tiananmen en
Pekín.

Me temo que este indolente dictador de turno, en uno de sus arranques de
cólera, se atreva a lanzar los tanques del ejército a las calles de La
Habana y que por tanto, el precio de la libertad para los cubanos vaya a
tener una elevada cuota de sangre.

Estoy (como otros muchos pacifistas que tienen sus ojos puestos en
nuestro país) bastante preocupado por el acoso del que están siendo
víctimas en la actualidad (en la isla), los reporteros de la revista
Misceláneas de Cuba. El empeño de estos periodistas es seguir
denunciando las arbitrariedades y los abusos que continúa cometiendo el
régimen, cuando pisotea los derechos de nuestros compatriotas y sus
claros deseos de "votar", por quienes ellos en realidad deseen, sin ser
manipulados.

Raúl Castro ha heredado el caos económico, y con ello también el social,
que produjo la excesiva centralización de Fidel. En la actualidad Cuba
es un país comparable a Haití por sus niveles de extrema pobreza. Ahora
bien, podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cómo podrá resolver un
militar las acuciantes necesidades de todo tipo que enfrenta la nación
cubana?.

Los militares nunca han servido para gobernar, sus misiones se basan en
lograr mecanismos eficientes para reprimir o para hacer la guerra. Esto
quedó demostrado, en la pasada centuria, por los sucesos que se dieron
en América Latina con las dictaduras e igualmente en nuestro país.

El General no tendrá nunca una real alternativa a mano, al menos que se
valga de la lámpara mágica de Aladino, para solucionar unos problemas
que se han excedido por varias décadas.

Con sus aparentes cambios y retoques cosméticos, Raúl quiere ganar
tiempo para afincarse en su trono. No descartemos la idea de que por su
falta de carisma y su explosivo carácter pueda saltar de su sillón de
mando antes de lo previsto, después que muera el anciano y gravemente
enfermo dictador, su hermano, por supuesto.

No estamos frente a un hombre pragmático; es un error mirarlo desde ese
punto de vista. El anteriormente Ministro de Defensa es un homicida
(quién podría dudarlo) tan oportunista como el propio Fidel. Si no me
creen, vivir para ver, vamos a darle tiempo al tiempo.

Recordemos que el Gobierno dictatorial cubano firmó, recientemente, el
Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos pero en la
práctica no lo cumple. Ésta es otra de sus sucias burlas.

La profunda brecha que en muchas ocasiones hace la diferencia entre el
decir y el hacer, siempre ha caracterizado a la dinastía de los Castro.
Ello es una muestra más de su irrespeto por el pueblo de Cuba y, a su
vez, por el mundo civilizado.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=15758

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