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Thursday, June 12, 2008

INNOVADORES Y AUTOPISTAS

INNOVADORES Y AUTOPISTAS
2008-06-12.
José Alberto Àlvarez Bravo, Periodista Independiente

Su nombre no importa. Desde hace 14 años vive en el exilio norteño.
Increíble. Militó en las filas del partido único, la "vanguardia del
proletariado". Magnífico trabajador e innovador vocacional. Retraído e
inteligente, parco en palabras, que economiza como si pronunciarlas le
causara dolor, pero sus conocimientos los ponía con facilidad al
servicio de sus compañeros. Como suele decirse, era un "buena gente".

Por la época que narro, se construía la Autopista Nacional, conocida
popularmente como las "Ocho vías". Su avance se contabilizaba y
propagandizaba, a golpe de charanga y estribillo, metro a metro y día a
día. Era la magna obra de turno. Compositores y poetas cosechaban lauros
a su costa.

Con adusto talante e irrefrenable movilidad, el Máximo Líder imponía su
cotidiana presencia a todo lo largo de "su" dilatada obra. Tras su
vertiginoso desplazamiento, la turbamulta de reporteros, camarógrafos y
utileros, reseñaban para el presente y la posteridad, su infalible
conducción de otra épica hazaña.

Con el subsidio soviético como inagotable fuente de recursos y una gran
masa de mano de obra esclava, la carretera avanzaba con rapidez. Pero de
pronto, un escollo: interpuesto entre las "ocho vías" y la Vía Blanca,
importante arteria vial que enlaza la capital con los barrios del este y
la ciudad de Matanzas.

Este barrio, con sus calles estrechas y populosas, era la gran
preocupación de proyectistas y ejecutores. Sobre todo, para el
Constructor en Jefe. Pero una obra insignia de la revolución triunfante
no se detendría ante nimiedades. Salvar este escollo sería un logro
adicional del socialismo real.

En busca de iniciativas de solución el Gran Timonel se encaminó a la
Empresa "Ramón Peña", contigua al Barrio Obrero. Inusitado corre corre.
Nervios. Aparatoso despliegue de sus guardia de corps. ¡Llegó el Comandante!

Reunido de emergencia el Comité de innovadores, encabezado por nuestro
hombre. Incontrolable temblor en las sudorosas manos. Merecer la
atención del Comandante supera el más fabuloso sueño. Se ve nombrado
asesor especial para las grandes innovaciones. Su sombra y vademécum.
Puede ser su oportunidad, quizás la única. Se impone tratar de controlar
el balbuceo, la arritmia cardiaca, la probable disnea. Ahora o nunca.

Con un supremo esfuerzo logra superar la timidez, y con el puente de
Brooklyn detrás de la retina, lanza su novedosa iniciativa: "Comandante,
si se hiciera por encima, con perfiles de acero...." No pudo terminar la
frase. Con un exabrupto- típico de su verdadera personalidad, disimulada
por la fotogenia oficial- restalló una anonadante vulgaridad:

"Verdá que lo que tú tiene j en la cabeza e j un charco e mierda"

Entre sorprendido y desecho, implora a Marx que la tierra se abra: Con
los sueños rotos, no logra obtener ningún título, solo un doloroso mote.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=15784

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