Yosvani Anzardo Hernández
Bitácora Cubana, 19 de marzo de 2007
A este hombre nunca le ha gustado el juego. ¿A quién? A Karell Infante,
¡Quién más podía ser! No se conoce a otra persona tan apática a lo que
la mayoría de los seres humanos disfruta. Es como una de esas ecuaciones
diferenciales a las que todavía nadie ha logrado dar solución.
De niño nunca jugó ni a la marchicha. ¡Bueno claro, no es un buen
ejemplo por ser juego de hembra!. Pero le gustaba correr. Como ven, nada
es absoluto, el niño sin risa jugaba a los escondidos. Hábito que le
quedó y ahora le es de mucha utilidad.
Un amigo lo invitó a una valla de gallos; Ilegal. Le aseguró que sería
un lugar interesante. Y esta última palabra fue lo que evitó que Karell
rechazara la invitación.
Sin dudas estos lugares son increíbles, resurgieron después de que el
actual gobernante permitiera la apertura de algunas vallas, hace algunos
años.
Al principio, las que no tienen cobertura estatal, fueron reprimidas y
hasta varios muertos hubo. En la actualidad la policía se hace la de la
vista gorda.
Se celebran semanalmente. Siempre en lugares distintos, donde se reúnen
hasta quinientas personas.
Hay gente que lleva comida para vender. Y hasta sin pretenderlo, se ha
rescatado algo del arte culinario chino.
¡Claro que los comensales no lo saben! Pero en la carta de menú, podría
decir oveja de portal y conejo de tejado, cuando en verdad, son
chilindrón de perro y fricasé de gato.
Tampoco falta la bebida, y ahí tenemos más variedad: el "quini-quini" o
"hueso de tigre" se hace con el alcohol que se utiliza para cocinar. La
chispa de tren, es cosa fina, se hace de alcohol xxx. También tenemos la
"guafarina", que se destila a partir de la miel de caña.
Por último una variedad de bebidas dulces, cuyo nombre genérico es
"bájate el blumer", que como su nombre lo indica, es para mujeres.
¡Bueno, para todo quien use blumer! Sí, porque no quiero discriminar.
También venden líquidos no mareables, como el agua fría, pero esta da
parásitos, no borrachera.
La excusa es las peleas de gallos. Pero allí lo que más se hace es jugar
dados, barajas y cuanta cosa hay.
Las broncas son otro atractivo. Pero sobretodo la gente va a conversar,
pues lo verdaderamente curioso es que allí van policías, militantes del
partido comunista, otros delincuentes sin uniformes ni credenciales,
chivatos, y por supuesto, también va mucha gente buena.
En estos lugares nadie critica ni cuestiona a nadie. Y hasta vi a Karell
frente a todo un grupo de gente, dialogando con un policía, que lo
primero que dijo es que allí, no se debía hablar de política, ni
discutir por nada.
Es una ley no escrita, pero sí respetada. Y aquí tenemos un buen ejemplo
de lo que puede lograr la pasión y la unión popular. Aunque es también
señal, de que a la fiera se le están gastando los dientes.
Pero eso si, recuerden que los cubanos no hemos sido más pisoteados por
despreocupados. Porque si fuéramos más preocupados, sin duda, fuéramos
más pisoteados.
http://www.bitacoracubana.com/desdecuba/portada2.php?id=4309
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