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Friday, June 02, 2017

La tiranía castrista tiene el tiempo contado

La tiranía castrista tiene el tiempo contado
23 Mayo, 2017 7:37 pm por Alfredo M Cepero

Miami, USA, Alfredo M. Cepero, (PD) Como un reloj obsoleto al que se le
acaba la cuerda, la tiranía castrista tiene el tiempo contado porque ha
sido un rotundo fracaso en todos los aspectos de la vida nacional
cubana. En el curso de estos 58 años ha sido incapaz de cumplir las
promesas exuberantes y descabelladas con que su diabólico fundador
hechizó a un crédulo e ignorante pueblo cubano. Al contrario de las
delirantes predicciones de aquel sujeto estrafalario, Cuba no se
convirtió en una potencia industrial, no se liberó de las cadenas del
monocultivo, no logró independencia energética, no superó el ingreso per
cápita de los Estados Unidos, no garantizó asistencia médica universal,
no logró niveles de empleo y salarios dignos, no proporcionó una sólida
educación básica y ni siquiera fue capaz de mantener la soberanía nacional.

Por el contrario, en noviembre de 2012, la industria manufacturera
cubana iba de marcha atrás y se encontraba un 55 por ciento por debajo
de sus niveles de 1989; en todos estos años la agricultura no se ha
diversificado y ni siquiera ha sido capaz de satisfacer las demandas de
consumo nacional, desde sus inicios la dictadura ha dependido ya sea de
la Unión Soviética o de Venezuela para satisfacer sus necesidades
energéticas; el ingreso per cápita del cubano compite por los últimos
lugares mundiales con el de los haitianos, los enfermos tienen que
llevar sábanas y colchonetas si no quieren dormir sobre bastidores de
alambre en las camas de los hospitales; el salario de los obreros
cubanos es el más bajo del Hemisferio Occidental; los egresados de las
escuelas y universidades cubanas escriben ventana con "B" labial y la
tan cacareada soberanía nacional fue entregada a la Unión Soviética en
una guerra fría que casi se puso caliente y pulverizó al pueblo de Cuba
durante la Crisis de los Misiles de 1962.

Para mayor afrenta y vergüenza, además de rendir nuestra soberanía a una
potencia extranjera como la Unión Soviética, la tiranía se ha mantenido
en el poder prostituyendo a nuestras mujeres como anzuelo a un turismo
barato integrado por depredadores y degenerados sexuales, vendiendo el
trabajo esclavo de nuestros profesionales de la salud y explotando la
tradicional solidaridad familiar del cubano que desde el exilio manda
miles de millones de dólares todos los años a sus familiares atrapados
en Cuba: Tres mil millones ($3,000 millones) de dólares en el año 2015,
sólo desde los Estados Unidos, según la Comisión de Comercio
Internacional de Estados Unidos (USITC, sigla en inglés). ¡Una mancha
perpetua en nuestra historia futura que las víctimas hayamos estado
financiando a nuestros victimarios!

Todo esto aderezado con unos niveles de espionaje perfeccionados en la
Stasi (policía secreta de Alemania Oriental) y con una represión que se
ha multiplicado a partir del acuerdo con el consumado simulador y
fanático ideológico Barack Obama.

El acuerdo suscrito el 17 de diciembre de 2014 entre Obama y Castro
sorprendió al mundo al anunciar el inicio de un inesperado proceso de
reaproximación entre dos viejos adversarios. Sin exigir nada a cambio,
ni siquiera en el campo de los derechos humanos, Obama dio un borrón a
la cuenta pendiente de $1,800 millones en propiedades norteamericanas
confiscadas por la tiranía castrista, la amenaza a la seguridad nacional
de Estados Unidos en su alianza con la Unión Soviética y la erosión a la
esfera de influencia de Washington fomentando terrorismo y guerrillas en
distintos lugares del globo, sobre todo en África y en América Latina.
En la nueva cuenta abierta por Obama, todos los beneficios serían para
la tiranía cubana y los perjuicios para los Estados Unidos y el pueblo
de Cuba.

Después de afirmar que: "Todos estos años han demostrado que el
aislamiento no funciona", Obama anunció una serie de medidas para
restablecer los lazos entre ambos países. Entre ellas, abrir una
embajada en La Habana, sacar a Cuba de la lista de países promotores del
terrorismo, mejorar la relación en temas comerciales, de salud y de
fronteras abiertas para los turistas. Y, lo más importante para los
mafiosos que han vivido chantajeando al mundo, dijo que los
estadounidenses podrían viajar a Cuba y utilizar tarjetas de crédito y
de débito en territorio cubano. En cuanto a las remesas, el acuerdo
estipuló que Estados Unidos aumentaría la suma que los estadounidenses
podrían enviar a cubanos dentro del país, de 500 a 2.000 dólares por
trimestre.

Con Hillary Clinton como segura ganadora de las elecciones
presidenciales norteamericanas, el futuro parecía prometedor para el
pigmeo intelectual y moral que encabeza la gavilla de asesinos que
oprimen a los cubanos. Pero llegó el 8 de noviembre y la sorpresa del
triunfo de Donald Trump. La tan esperada danza de los millones
provenientes del odiado imperio puso de manifiesto la célebre frase de
"lo que dura un merengue a las puertas de un colegio". Y, siendo un
colegio de niños cubanos, duró todavía mucho menos tiempo.

Por lo tanto, en sus canales de diplomacia privada, el pigmeo instruyó a
sus testaferros en Cuba y en los Estados Unidos que le hicieran llegar
el mensaje a Trump de que estaba deseoso de negociar un nuevo acuerdo.
Como de costumbre, la diplomacia pública fue todo lo contrario. Estuvo
matizada de la arrogancia característica y las frases vacías de los
tiranos asomados al abismo. Poco después de la investidura de Trump, el
asno con charreteras dijo estar dispuesto a mantener un "diálogo
respetuoso" con su homólogo estadounidense. Y el mismo cipayo que
participó en la venta de la soberanía cubana a la Unión Soviética, tuvo
el descaro de decir: "no debe esperarse que para ello Cuba realice
concesiones inherentes a su soberanía e independencia".

La respuesta del Departamento de Estado estuvo en concordancia con las
promesas de campaña del presidente Trump. Durante su comparecencia ante
los miembros de la Brigada 2506, Donald Trump les dijo: "Organizaciones
de la resistencia cubana han luchado por décadas para deponer al régimen
de Castro, para liberar al pueblo cubano y restaurar la verdad y la
justicia en la vida diaria de sus ciudadanos. Lo que ustedes están
pidiendo es justo y está en lo correcto". No es necesario aclarar lo que
los brigadistas y el exilio cubano que ni se vende ni se rinde estamos
exigiendo, no pidiendo.

De ahí las declaraciones el pasado 10 de mayo del subsecretario interino
de Estado para el Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri. En las
mismas, el funcionario apuntó: "Una de las áreas que será una alta
prioridad es garantizar que Cuba haga más avances sustantivos hacia un
mayor respeto por los derechos humanos en el país". Y para despejar
cualquier duda agregó: "El gobierno del presidente Trump está en medio
de una abarcadora revisión de la política hacia Cuba" Acto seguido dijo
que de ese proceso saldrían "diferencias importantes" respecto a su
antecesor Barack Obama. Se acabó la pelota al flojo. El nuevo pitcher
sabe tirarla duro y disfruta ponchando al adversario. Un presagio
precario para el anciano chantajista cubano.

Confieso que cierro estos apuntes esperanzado en el futuro de mi patria.
Sin protectores y sin tiempo se desmorona la tiranía castrista. Cae bajo
el peso de su maldad y de su ineficiencia. Se le murió el brujo que
cautivó a los cubanos, se le acabaron los artificios para engañar a sus
mecenas internacionales, la izquierda populista anda en retirada, le
salió un fantasma llamado Donald Trump y ha perdido utilidad para los
enemigos de Estados Unidos dentro de los nuevos parámetros de la
geopolítica del Siglo XXI. Ya no hay dos potencias mundiales. Solo una y
se llama Estados Unidos.

Los que quieren apuntalar a la tiranía, como Venezuela, ya no pueden y
los que quizás podrían hacerlo, como Rusia, temen antagonizar a un
inquilino de la Casa Blanca que no tiene miedo de utilizar la fuerza
para restaurar el respeto al gigante americano.

La tiranía castrista tiene el tiempo contado y la cuenta ya no es de
otros 58 años ni de otros 58 meses. Vaticino que ni siguiera de 58 semanas.
alfredocepero@bellsouth.net; *Alfredo M. Cepero
Tomado de: http://www.lanuevanacion.com
http://twitter.com/@AlfredoCepero

Source: La tiranía castrista tiene el tiempo contado | Primavera Digital
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https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/la-tirania-castrista-tiene-el-tiempo-contado/
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