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Tuesday, May 02, 2017

Los cubanos tienen miedo a decir la verdad

"Los cubanos tienen miedo a decir la verdad"
Con su bandera estadounidense, Llorente empañó el "paradisíaco" Primero
de Mayo que pretendía vender el régimen
Martes, mayo 2, 2017 | Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- "A los cubanos nos hace falta unidad, tomar las
calles y exigir nuestros derechos", me dijo en diciembre del pasado año
Daniel Llorente Miranda, sobre las perspectivas de Cuba para el 2017.

A Llorente lo encuentro en casi todos los eventos públicos importantes
que se desarrollan en la capital: desde una regata hasta la conga de
Mariela Castro con su particular comunidad LGTBI. Siempre viste un
pullover con la bandera cubana y lleva en su bolso una bandera
estadounidense, lista para abrazarlo como una manta.

Hasta el momento de su acto de protesta en la Plaza de la Revolución
durante el desfile del Primero de Mayo, su manifestación se limitaba a
caminar abrazado por la bandera norteña. Esta vez, el manifestante hizo
lo que consideró necesario: marchar en solitario para expresar lo que la
mayoría de quienes desfilaron seguramente querían decir.

Lo logró, porque fue su deseo individual lo que demostró la iniciativa
de sus actos, armónicos con su forma de pensar. Este desafío frente a
los "dioses rojos" despierta sed de sangre, de ahí que la primera
reacción oficial fuera la golpiza represiva. Seguirá el descrédito a
Llorente, que a esta hora debe haber sido diagnosticado con
desequilibrio mental sin medicación y catalogado como antisocial, por su
nula participación en las actividades revolucionarias.

En uno de nuestros encuentros públicos me dijo, mientras lo entrevistaba:

"La libertad comienza en la mente y eso algo que tiene que cambiar en
los cubanos, tienen miedo a decir la verdad. La verdad es que en Cuba
hay un sistema donde el mayor beneficiado es el gobierno. El pueblo
trabaja y se beneficia el Estado¨.

Puedo asegurar que este solitario opositor al gobierno es consecuente
con su forma de pensar como ciudadano, sin afiliación a partidos o
"pagado como mercenario", como lo han acusado durante sus manifestaciones.

"Es mi derecho el ir a cualquier lugar en Cuba con la bandera de Estados
Unidos (…) Esa es mi forma de expresar y no le hace daño a nadie", me
dijo durante una de las jornadas contra la homofobia desarrollada por el
CENESEX.

No es el pueblo quien lo reprime

En nuestros ocasionales encuentros en actos públicos, nunca escuche
críticas del pueblo en contra de su peculiar protesta, como aseguran los
medios oficiales e internacionales de prensa.

Fue un agente policial encubierto quien comenzó a llamarlo "vende
patria" durante entrada a La Habana del crucero Adonia, el 2 de mayo del
2016 (a pesar que el pueblo esperaba a otros cubanos que en su momento
también fueron considerados "vende patria").

Quienes se encontraban esperando en el muelle consideraron normal que
alguien estuviera parado con una bandera estadounidense sobre sus
hombros, vistiendo un pullover con la bandera cubana.

Pocos minutos después de que el agente policial exaltara los ánimos con
ofensas, se sumaron sus colaboradores, apostados para vigilar el
recibimiento del "enemigo". Luego se acercó uno de los autos patrulleros
para arrestar al "manifestante".

Llorente ha pasado desapercibido entre el público de un evento,
exhibiendo sus dos banderas. Sucede así cuando la vigilancia policial es
débil y porque la mayoría de los cubanos no interpreta el mensaje que
ofrece: somos nosotros los promotores del cambio, mensaje extraído del
discurso del presidente Barack Obama en el Gran Teatro de La Habana,
durante su visita a Cuba

En su intento de cambiar las cosas desde la Isla, Llorente empañó la
campaña de conformidad laboral que emitían los medios oficiales. Durante
la jornada del Día de los Trabajadores, la televisión cubana, en cadena,
transmitió una batería de imágenes de manifestantes japoneses,
españoles, rusos… exigiendo mejoras laborales. "Algo que no sucede en
Cuba", repitieron una y mil veces los conductores de la televisión.

Este solitario manifestante necesitará una infinita solidaridad
internacional y de los cubanos para no ser procesado penalmente. En
Cuba, no sentir temor de llevar a la práctica el pensamiento, tiene
consecuencia carcelarias, que ahora amenazan al manifestante pacífico.

Source: "Los cubanos tienen miedo a decir la verdad" CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/los-cubanos-tienen-miedo-decir-la-verdad/
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