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Wednesday, May 03, 2017

La desinformación como instrumento político

La desinformación como instrumento político
2 Mayo, 2017 8:58 pm por Julio Antonio Rojas Portal

La Lisa, La Habana, Julio Rojas, (PD) La desinformación, tan antigua
como el poder, es la acción y efecto de procurar la manipulación de los
hechos y las informaciones sobre ellos.

Para los regímenes totalitarios es de suma importancia controlar la
información y atraer la opinión pública hacia sus intereses. Para ello,
fomentan en la población, el desconocimiento, la ignorancia y evita la
circulación o divulgación de datos, argumentos e informaciones que no
le sean favorables.

Aunque en menor escala que en las dictaduras, en las democracias también
se usa la desinformación, solo que choca con el inconveniente de que los
medios de difusión no son controlados por Estado.

La desinformación se ejerce por medio de engaños, verdades a medias,
filtraciones interesadas, rumores, estadísticas controladas, etc.

Lo que se repite hasta la saciedad llega a calar en el público y se
convierte en verdad aunque no lo sea. Como decía Joseph Goebbels, el
artífice de la propaganda nazi, "una mentira repetida mil veces se
convierte en verdad".

Lo que no se habla en los medios de comunicación, sencillamente no
existe, queda fuera del debate, desaparece del espacio público.

Noam Chomsky, reconocido lingüista y politólogo estadounidense, describe
cuatro filtros a los cuales se recurre a partir de la clasificación de
la información que se considera apta o no para la audiencia.

1-Magnitud, propiedad y orientación de los beneficios de los medios de
comunicación: Concierne al mercado de los medios. Las grandes empresas
de la información controlan todos los medios de difusión globales. Estas
empresas a su vez tienen nexos con distintas entidades políticas,
sociales, industriales y económicas. Su tarea principal es
retroalimentar sus ideologías y pensamientos en la población. De esta
manera se impide el surgimiento de medios alternativos que no
representen a estas grandes instituciones o gobiernos. Esto según
Chomsky, "pone en énfasis la desigualdad de riqueza y poder, así como en
los efectos que esta produce a diferentes niveles en los intereses y
elecciones de los medios de comunicación de masas"

2- Beneplácito de la publicidad: La proliferación de los medios de
comunicación ha permitido que se generen espacios de publicidad que
alientan el crecimiento económico de distintas empresas y de los mismos
medios.

Sin embargo, con el paso del tiempo la pauta publicitaria ha generado
una marcada brecha entre las grandes compañías capaces de lucrar
mediante sus anuncios con respecto a las que no disponen de acceso a los
medios. "Los anunciantes, en consecuencia, suelen apoyar programas que
concuerden ideológicamente con ellos (a saber, contenidos que no sean
poner en tela de juicio la ideología corporativa o política dominante)",
dice Chomsky.

3- Suministro de noticias a los medios de comunicación: Las noticias que
se difunden a la audiencia tienden a ser "cuidadosamente seleccionadas"
por el gobierno e instituciones privadas y públicas, lo cual resulta en
aportación informativa mediocre, aislada de la realidad y falta de crítica.

Este filtro justifica los intereses de las élites gobernantes. Según
Chomsky, los representantes de los medios de comunicación pretenden que
lo que el gobierno dice es "de interés periodístico" por derecho propio;
es decir, su objetividad es nominal y no real, puesto que lo que es
aceptado por el gobierno y es emitido por un medio de comunicación sin
ser evaluado en un contexto y sin considerar alguna manera de
manipulación, es tomado como permiso para ser "dirigido", de este modo
se comprueba el manejo de la información mediante el suministro de ésta
a los medios de comunicación masivos.

4) Críticas a los contenidos de los medios de comunicación: También
conocido como: "El con el mazo dando" de los reforzadores de opinión
Esta anexión constituye la manera como las élites acallan cualquier tipo
de información que vaya en contra de sus intereses particulares, ya que
para ellas no es conveniente ser criticadas ante una gran masa de gente
común. "Si se considera que probablemente algunos acontecimientos,
posturas o programas pueden provocar esta respuesta crítica, lo más
probable es que sean eliminados", asegura Chomsky.

Otro aspecto de desinformación es la demonización o satanización.
Consiste en identificar la opinión contraria con el mal, de forma que la
propia opinión quede ennoblecida o glorificada. Hablar del vecino como
de un demonio nos convierte a nosotros en ángeles. Las guerras santas
siempre serán menos injustas que las guerras a secas.

Se trata ante todo de convencer con sentimientos y no con razones a la
gente, habitualmente una mayoría, que se convence más con sentimientos
que con razones.

Algunas palabras y expresiones no admiten réplica ni razonamiento
lógico: son los llamados adjetivos disuasivos, que contundentemente
someten y excluyen matices.

La polaridad es un concepto lingüístico y semántico por el cual las
palabras negativas atraen por concordancia otras palabras negativas. Su
contundencia emocional retórica y emotiva hace que mensaje que se da
golpee profundo y prive de duda cualquier forma razonable de pensamiento.

Adulación: Uso de interpelaciones agradables, en ocasiones
inmoderadamente, con la intención de convencer al receptor: "Usted es
muy inteligente, debería estar de acuerdo con lo que le digo".

Apelación al miedo: Un público que tiene miedo está en situación de
receptividad pasiva y admite más fácilmente cualquier tipo de idea que
se le quiere inculcar; se recurre a sentimientos instalados en la
psicología de la personas por prejuicios, la educación, y no a razones
ni a pruebas.

Uso de un chivo expiatorio: Cuando se lanza anatemas sobre un individuo
o un grupo de individuos, acusado de ser responsable de un problema real
o supuesto, el propagandista puede evitar hablar de los verdaderos
responsables y profundizar en el problema mismo.

Poner palabras en las bocas de otros: Sostener que un grupo adverso
tiene una opinión y que los individuos indeseables, subversivos,
reprobables y despreciables la sostienen también. Eso predispone a los
demás a cambiar de opinión.

Uso de generalidades y palabras de prestigio: Las generalidades pueden
provocar emoción intensa en el auditorio. El amor a la Patria y el deseo
de paz, de libertad, de gloria, de justicia, de honor y de pureza
permiten matar el espíritu crítico del auditorio, pues el significado de
estas palabras varía según la interpretación de cada individuo, pero su
significado connotativo general es positivo, y por asociación, los
conceptos y los programas del propagandista serán percibidos como
grandiosos, buenos, deseables y virtuosos.

Según Chomsky: "En un Estado totalitario no importa lo que la gente
piense, puesto que el gobierno puede controlarlos por la fuerza,
empleando porras. Pero cuando no se puede controlar por la fuerza, se
tiene que controlar lo que se piensa, y el medio típico para hacerlo es
mediante la propaganda desinformativa, creando ilusiones necesarias,
marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de
apatía".

julioantonio.rojasportal@gmail.com; Julio Rojas

Source: La desinformación como instrumento político | Primavera Digital
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