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Friday, April 07, 2017

Una feria venida a menos

Una feria venida a menos
Así transcurre 'el mayor evento literario' de Guantánamo
Viernes, abril 7, 2017 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- En un recorrido que realizamos los días 5 y 6 de
abril por los principales puntos de venta de la Feria del libro en
Guantánamo, constatamos la ausencia de varios títulos que fueron los más
buscados por los lectores en la Feria de La Habana. En comparación con
otros años, en los que había que hacer largas colas para poder entrar,
resalta la escasa afluencia de público al Pabellón Guantánamo y a la
librería Asdrúbal López, la principal de la ciudad.

Apreciamos que se reiteran las reediciones de libros de contenido
histórico y político, los diccionarios escolares, libros de cocina y los
destinados a los niños, que esta vez, además de ofertarse en los puntos
habituales, también se podrán adquirir en la nueva librería "El cochero
azul", ubicada en la ludoteca infantil.

También destaca la escasa oferta de textos de ficción, algo que varios
intelectuales de prestigio han señalado como un problema a resolver en
futuras ediciones del evento, como ya señaló el escritor mexicano Paco
Ignacio Taibo durante la realización de la feria en la capital.

La prensa no ha anunciado —ni así se colige de la lectura del programa
de actividades publicado— si se pondrán a la venta los libros de ficción
El crimen del Estrella del mar, de Joseph O Connor, El Papa Verde, de
Miguel Ángel Asturias, y Los hijos de la primavera, de Wallace Thurman,
entre otros. Aunque todos los años los dirigentes del Instituto Cubano
del Libro anuncian altas cifras de títulos a la venta lo cierto es que
los más buscados llegan a la provincia en muy pequeñas cantidades, o
nunca llegan durante el evento, y sólo cinco o seis meses después se
reciben en las librerías. El mayor volumen de libros a la venta
corresponde a textos de política y a la exaltación de figuras muy
vinculadas al castrismo, los cuales no gozan de aceptación popular.

En el programa de actividades se advierte la ausencia de escritores
significativos, algo que ha sido una constante en las últimas ediciones
de la feria acá. Esta vez los más importantes de los invitados son el
crítico literario Fernando Rodríguez Sosa y el investigador Elier Ramírez.

La mayoría de las actividades están constreñidas a presentaciones de
libros. De entre las anunciadas, las que parecen más significativas son
las de los libros De la confrontación a los intereses de la
normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, de Elier
Ramírez y Esteban Morales, que hará el primero, y Mambisas del Alto
Oriente cubano, del historiador local José Sánchez Guerra, pero nada se
dice sobre la venta de títulos de pensamiento como Cuba: ¿fin de la
historia?, de Ernesto Limia, Rehabilitación de la memoria histórica:
Lunes de revolución en el campo intelectual cubano, de Gretehel Domenech
Hernández, El imperio de la vigilancia, de Ignacio Ramonet y Paraíso
perdido, de Frei Betto, los que todavía no han estado a la venta.

De los 12 títulos que esta vez publica la editorial provincial El Mar y
la Montaña sólo cinco corresponden a autores guantanameros, algo que se
ha ido convirtiendo también en una tendencia, como también lo es la
discriminación a escritores incómodos quienes son excluidos del programa
de actividades y hasta de antologías provinciales.

A pesar de las explicaciones ofrecidas por autoridades del Instituto
Cubano del Libro acerca de que la publicación de libros en Cuba está
subsidiada por el Estado, lo cierto es que los precios han aumentado
significativamente en comparación con los años anteriores y hoy casi
todos valen veinte pesos o más como promedio. Eso, en un país de tan
bajos salarios y cuyo nivel de lectura decrece significativa y
evidentemente, sobre todo entre la juventud, no favorece en nada el
fomento del hábito de lectura.

Se ha anunciado la presentación del texto Hacia una cultura del debate,
también de Elier Ramírez. Sería muy bueno que los dirigentes del
Partido, los de la Dirección Provincial de Cultura y del Centro
Provincial del Libro así como sus testaferros del comité provincial de
la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) lo leyeran y, sobre
todo, pusieran en práctica sus enunciados.

Precisamente la ausencia de espacios de confrontación y debates donde se
puedan expresar libre y respetuosamente las ideas, impide que libros de
pensamiento como los señalados precedentemente y otros, alcancen
resonancia significativa aún dentro del ámbito cultural más estrecho.

La UNEAC en Guantánamo, a cuyos 30 años de creada se dedica la Feria, ha
sido incapaz de fomentar y mantener esos espacios de debate y
tolerancia. Todo lo contrario: sus dirigentes apoyan la política
discriminatoria y de exclusión puesta en práctica por orden de los
mandantes. ¡Y se anuncian como la vanguardia artística del país!

Source: Una feria venida a menos CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/una-feria-venida-menos/
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