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Tuesday, April 18, 2017

Cuando las barbas de tu aliado veas arder…

Cuando las barbas de tu aliado veas arder…
¿Qué estará tramando el General-Presidente, para encontrar una
alternativa (no "bolivariana") a la crisis que se le avecina?
Martes, abril 18, 2017 | Miriam Celaya

LA HABANA, Cuba. Según reza un viejo refrán, cuando las barbas de tu
vecino veas arder, pon las tuyas en remojo. La máxima debería aplicarse
al anciano dictador cubano, en especial si tomamos en cuenta que el
errático desempeño del presidente venezolano, Nicolás Maduro, se
atribuye en gran medida a los (malos) consejos de los fundadores de la
dinastía Castro, sumados –por supuesto– a la escasa o nula inteligencia
del caricaturesco mandatario sureño.

Resulta siniestro que, mientras Venezuela vive la más profunda crisis
política de los últimos 20 años, la mayoría de los cubanos de la Isla no
solo permanece huérfana de información, sino –lo que es aún peor– está
sometida a un verdadero bombardeo de desinformación desde el monopolio
de prensa del gobierno.

Como resultado de décadas de mentiras y "secretismo" –que el periodista
Reinaldo Escobar ha definido como el eufemismo que disfraza lo que en
realidad es una política de censura de prensa–, así como de los
imperativos de la lucha por la supervivencia diaria en un país marcado
por las carencias y la pobreza a perpetuidad, el común de los cubanos
vive enajenado de la realidad y se muestra apático a cualquier escenario
político, sea dentro o fuera de Cuba.

De hecho, resulta verdaderamente extraordinaria la escasez de
informaciones en los medios oficiales cubanos sobre lo que está
ocurriendo en Venezuela, pese a que su gobierno es el aliado más cercano
del Palacio de la Revolución y a que la presencia de decenas de miles de
profesionales de la Isla que se encuentran prestando servicios en ese
país debería ser motivo suficiente para que sus familiares y la
población en su totalidad estuvieran debidamente avisados sobre las
crecientes tensiones políticas y los enfrentamientos que se están
produciendo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus falanges
chavistas, por una parte, y los sectores de oposición, apoyados por
miles de venezolanos hartos del régimen, por la otra.

Pero si a la generalidad de los cubanos puede que no les importe poco ni
mucho el destino de los venezolanos en el que tanta responsabilidad
tiene la larga injerencia de la dictadura cubana, al menos debería
preocuparles la suerte de sus compatriotas, esos esclavos voluntarios en
Venezuela donde la violencia, la pobreza creciente y la polarización
política los convierte en potenciales víctimas de circunstancias que, a
fin de cuentas, les son ajenas.

¿Quién duda que una eventual situación de desórdenes sociales y caos
constituiría un peligro colosal para los "misioneros" cubanos de la
salud y de otros frentes de la alianza castro-chavista que permanecen en
Venezuela? ¿Tiene el General-Presidente cubano algún plan de
contingencia para protegerlos? ¿O acaso los lanzará como carne de cañón
a defender el régimen autocrático con aspiraciones totalitarias que ha
sembrado el castrismo en Venezuela? ¿Asistiremos a una segunda Granada,
como la del difunto Maurice Bishop, donde en 1983 Castro I ordenó a
simples constructores cubanos inmolarse enfrentados a los marines
estadounidenses en un sacrificio tan irracional como absolutamente inútil?

Venezuela es ahora mismo una bomba de tiempo donde la población harta de
miseria y desmanes del gobierno, más que los propios partidos y líderes
opositores, se está jugando todas las cartas en manifestaciones
callejeras. Y mientras aumentan la crispación y la violencia de los
"colectivos" y los cuerpos policiales, y se acrecientan la represión
desde el gobierno contra los manifestantes, las torturas contra los
detenidos y las detenciones contra los periodistas que intentan cubrir
la verdad de los acontecimientos, el régimen de Castro, cómplice del
sufrimiento venezolano y perverso hasta los tuétanos, guarda silencio.

Se dice que el próximo miércoles 19 de abril se definirá el futuro
inmediato de Venezuela. Nadie puede predecir si esa jornada en que las
calles serán tomadas por partidarios y opositores del chavo-madurismo
terminará en un baño de sangre para perpetuar otra dictadura en
Latinoamérica o dará fin al más ambicioso plan extraterritorial del Clan
Castro. Por el momento, el señor Nicolás Maduro ya ha dejado claro que
su camino es el de la represión, en tanto miles de venezolanos siguen
resueltos a reconquistar la libertad y la democracia.

En tal escenario la Fuerza Armada venezolana podría ser el factor clave
para apoyar a su pueblo o para vender su alma a los mercaderes de
Miraflores o a los oficiales cubanos infiltrados en el alto mando del
ejército en ese país, pero en cualquier caso el socialismo del siglo XXI
–que en su día se autoproclamó "la alternativa de los pueblos"– tiene
perdida la partida de antemano: ningún gobierno decente ni organización
internacional que se respete apoyará un gobierno que se imponga a sangre
y fuego.

Es precisamente por eso que los viejos marrulleros del Palacio de la
Revolución, en La Habana, siguen guardando discreto silencio. Están
esperando a ver cómo termina la jugada. Ellos cuentan con la proverbial
mansedumbre de los cubanos, que carecen de la voluntad y el valor de los
venezolanos, pero saben que con la caída de Maduro en Venezuela
perderían a su último aliado político fuerte en la región y una de sus
principales fuentes de ingreso de petróleo y de capitales que todavía
los sostiene en el Poder, a través del alquiler de esclavos en forma de
médicos, maestros, entrenadores deportivos, etc.

No es posible imaginar qué nuevos ardides estarán tramando el
General-Presidente y su claque para encontrar una alternativa (no
"bolivariana") a la crisis que se les avecina. No la tienen fácil. No
siempre se consiguen aliados que combinen en un solo paquete los rasgos
del gobierno venezolano –brutalidad, corrupción y entreguismo–, que
facilitaron al castrismo por casi 20 años manipular plenamente y a su
favor la riqueza de ese país y prolongar su propio poder sobre la Isla.
Seguramente algo se les ocurrirá, pero es probable que para mantenerse
en el juego tengan que cumplir ciertas condiciones para cumplir siquiera
mínimamente su papel de "dictadura democrática" para el mundo. Por
ahora, en medio de tanta tempestad, es de suponer que hayan puesto sus
barbas en remojo.

Source: Cuando las barbas de tu aliado veas arder... CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/cuando-las-barbas-de-tu-aliado-veas-arder/
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