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Monday, April 17, 2017

Casi ninguno fuimos Alfredo Guevara ni Pastorita Núñez

Casi ninguno fuimos Alfredo Guevara ni Pastorita Núñez
En la historia cubana no hubo jamás comedimiento masivo ni particular
hacia "los distintos"
Lunes, abril 17, 2017 | Pedro Manuel González Reinoso

VILLA CLARA.-. Para este 17 de mayo, el Centro Nacional de Sexología que
dirige Mariela Castro, ha decidido usar –por segunda vez desde que se
iniciaron estas celebraciones conocidas como "congas marieleras"– al
sonado espacio villaclareño para desarrollar su anual Jornada de Lucha
contra la Homofobia, la misma que ellos llaman "residual" en los anales
de la resistencia heterosexista.

Así lo informó a este reportero el promotor, actor y director teatral
Ramón Silverio Gómez quien fundó hace 35 años el centro Cultural El
Mejunje, en Santa Clara, y quien desde hace varios lustros ha defendido
a capa y espada el respeto a la diversidad creadora y a toda la
marginalidad social en su muy abierto espacio escénico, no sin tropezar
con horadantes estocadas.

Cuando el CENESEX recibió la orden –y la autorización para distribuir
ciertos derechos usurpados por su familia a los diferentes– de organizar
durante los tardos dos miles estas jornadas reivindicadoras del añejo
maltrato gubernamental, ya Ramón y su tropa llevaban más de una década
haciéndolos valer por la izquierda –o "sin pedir permiso"–, como gustan
de decir sus miembros.

La oficialidad rampante, reacia a reconocer la fecha del 28 de Junio
cual Día Mundial del Orgullo Gay, tiene establecida esta otra que
coincide con la proclamación de la Primera Ley de Reforma Agraria (obra
del desaparecido tío de la sexóloga en 1959), ley que se "actualizaría"
4 años después sin perder hasta hoy su prevalencia en términos de
mayorazgo "todoterreno".

Esta desdichada convergencia de conmemoraciones disímiles, provoca a
menudo topetazos en la red virtual y/o reclamos jurídicos de algunos
guajiros retranqueros que nada entienden de florituras ni cultivos otros
que no sean los propios, incompatibles con el filo de sus machetes,
arados y guatacas. Sin embargo, por parte de la abierta comunidad homo
no se reserva gran diferendo para con el hermano campesinado,
vistiéndose de cowboys sin mayores traumas cuando ha hecho falta.

El término "homophobia" fue introducido en 1971 por el psicólogo
estadounidense George Weinberg, quien afirma haberla lucubrado por vez
primera en una charla que dio a un grupo homófilo (homosexual) y que se
popularizó en aquella pionera academia norteña gracias a su libro "La
sociedad y el homosexual sano" de 1971.

En la historia cubana no hubo jamás comedimiento masivo ni particular
hacia "los distintos", quienes por regalo de "comedimiento" dejaron de
ser "revolucionarios", y sí en cambio proliferaron, a partir de la
romántica propuesta de un hipotético hombre nuevo guevarista;
expedientación, encarcelación y acoso para la mayoría, hasta que en 1992
se despatologizó como enfermedad por la OMS.

Dice hoy la presidenta del ramo sin vergüenzas que "nunca copiamos en el
nuestro las leyes de experimentos extranjeros" por su intrínseca
inaplicabilidad, pero sería saludable preguntarle cómo es que el país
transitó tan autónomamente todos aquellos años de eslavas calcomanías.

La heteronormatividad que aún disimula con arte el patriarcado cubano,
no es más que el régimen social, político y económico que impone sus
prácticas sexuales mediante sutiles/diversos mecanismos e instituciones
afines, presentando a la heterosexualidad como necesaria para el normal
funcionamiento de la fantásticaa sociedad socialista y como único modelo
válido de relación sexoafectiva y/o de parentesco. Pretendiendo
preservar –con el discreto escándalo que originan tan oprobiosos desvíos
esterilizadores– a la mayoría de la potencialmente engendradora prole
proletaria.

El castrismo –como el estalinismo– es por naturaleza discriminador
–cuando no exterminador– de todo lo que le difiere. Por mucho que se
maquille o disfrace, no puede negarse jamás a sí mismo. Aparte de
consideraciones filosóficas o políticas, se trata de uno de los rasgos
del poder despótico sobre su propia mutación frente a la masa amorfa e
indolente, como ahondara en su obra crítica el Nobel búlgaro Elías Canetti.

En ese día programático en la isla, la zona rosa de la civilidad
aprovecha para exponer su variopinto coexistir en varios eventos
semidespoblados, desfiles entecos, comparsas grotescas, vistosas
carrozas, diálogos inaudibles entre los jóvenes (comunistas o no), dando
sugerencias y consejos prácticos a iniciados e ingenuos de cómo vivir
con una homosexualidad segura y "feliz" en la isla, en voz de honestos
promotores HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres) aunque lo
hagan rodeados de gozosos ofensores y acechantes enfermedades venéreas
sobre las cuales todavía pulula inmensidad de mitos excluyentes.

Source: Casi ninguno fuimos Alfredo Guevara ni Pastorita Núñez
CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/casi-ninguno-fuimos-alfredo-guevara-ni-pastorita-nunez/
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