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Monday, March 13, 2017

El día en que Castro enterró el capitalismo

El día en que Castro enterró el capitalismo
Hace 49 años, el Dictador en Jefe suprimió, de una patada, más de 50 mil
pequeños comercios
Lunes, marzo 13, 2017 | Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- Este 13 de marzo se cumplen 49 años de La Gran
Ofensiva Revolucionaria, aquel proyecto económico que salió de la
cabecita del Invicto Iluminado, para arruinar aún más la economía de Cuba.

Aunque cada año de la llamada Revolución Castrista fue una verdadera
desgracia para todos los cubanos, el peor de todos pudiera ser aquel día
que Fidel Castro suprimió de una patada más de 50 mil pequeños comercios
privados: establecimientos donde se disfrutaba del café con leche y el
pan con mantequilla, restaurantes de primera para los cubanos de a pie,
expertos talleres de carpintería, los timbiriches chinos con sus
deliciosas frituras, los puestos de fritas, hechas, para los que no lo
recuerdan, con carne de primera de res, los limpiabotas callejeros, los
vendedores de frutas en carretillas, el suministro de leche a domicilio,
etc. Un proyecto que ocasionó desempleo entre trabajadores de larga
experiencia y malestar en el pueblo.

Bajo la consigna de crear "un Hombre Nuevo", algo que hoy nos inspira
risa, la Gran Ofensiva Revolucionaria hoy ni se menciona. Ni siquiera se
cumple un aniversario más de aquel disparate en los medios de
Comunicación, como para que nadie recuerde el gran error del Comandante
en Jefe.

El "Hombre Nuevo" que propuso a partir de ese, terminó perdiendo para
siempre sus oficios: ebanistas, torneros, especialistas en yeso y
masilla, herreros, carpinteros de larga tradición, sastres, costureras,
restauradores de libros y muchos otros, para dar paso a fanáticos
gritones de "¡Patria o muerte, venceremos!", convertidos, con el paso de
los años, entre el marabú y la moringa, en los hoy conocidos
trabajadores indisciplinados, perezosos, holgazanes, ausentes, robando
en su centro laboral y soñando en trabajar fuera de su país. Una especie
de trabajador que, es la verdad, gracias a los locos malabarismos
económicos de Fidel Castro, resulta ineficiente ante una obra con
tecnología de punta.

Un ejemplo reciente ha sido muy comentado entre los habaneros: se trata
de los doscientos trabajadores indios contratados para la construcción
del Gran Hotel Manzana Kempinski, antes conocido como La Manzana de
Gómez, frente al Parque Central de la capital.

Los que se preguntan si eso es correcto o no, ¿se han olvidado que aún
se sufre en Cuba el gran drama de los oficios perdidos?

Los ancianos de hoy, que todo lo analizan a través de la gran lupa del
tiempo, llegan a la acertada conclusión de que esos trabajadores han
sido, por qué no, no sólo víctimas de la hecatombe económica que sufre
el país, luego convertidos por fuerza mayor en miembros de una primera
oposición contra el régimen, una oposición que sí ha hecho mucho daño y
cuyo resultado ha sido vivir en un país carente durante décadas de
desarrollo, tecnología y por tanto, de salarios bien retribuidos, en vez
de limosnas como pagas, como castigo para avergonzarlos.

Raúl Castro lo dijo hace poco: "Tenemos que borrar para siempre la idea
de que Cuba es el único país del mundo donde no es necesario trabajar".
¿No habría sido más acertado decir: el único país donde la gente no
quiere trabajar, para que termine la dictadura socialista?

Esa sería la verdadera solución.

Si Raúl no lo dice, es porque tiene miedo a ser sincero. Miguel Díaz
Canel, su Vicepresidente primero, es posible que lo diga a través de sus
siempre miradas perdidas, tan perdidas como aquellos oficios que
reinaban en la Cuba que no era de Fidel.

Source: El día en que Castro enterró el capitalismo CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/el-dia-en-que-castro-enterro-la-propiedad-privada/
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