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Thursday, November 03, 2016

Y la dictadura? Bien, gracias

¿Y la dictadura? Bien, gracias
ALEJANDRO RÍOS

Durante una comparecencia pública, me llamó la atención un detalle
singular de la expresión corporal de Ben Rhodes. Mientras discurseaba,
tratando de convencer a los cubanoamericanos sobre lo conveniente de la
apertura del gobierno americano con la dictadura de los Castro, se ponía
un pie sobre el empeine del otro, inconscientemente.

Cuando un cineasta joven cubano lo conminó a salirse de su bien
estudiado guión, preguntándole en español, porque decía haberlo visto
entender ese idioma en otra de sus intervenciones, el asesor de
seguridad trastabilló, se puso hosco y evitó al interlocutor.

Después desapareció prácticamente del escenario público hasta ahora que
ha vuelto a salir a la palestra para apoyar la abstención de Estados
Unidos sobre la votación en la ONU del embargo a Cuba.

Un día después de justificar la nueva e inédita política, se dejó
entrevistar por CNN para repetir la vieja fórmula de hacer concesiones a
la dictadura y luego dejarle saber amenazante, a sus personeros, que
esperan reciprocidad al respecto.

Así predicó el sagaz Rhodes: "Incluso si levantáramos el embargo,
necesitaríamos ver que el gobierno cubano sigue avanzando en sus
reformas económicas".

El "avance" al cual hace mención, se circunscribe a timbiriches de mala
muerte y restaurantes para celebridades, lo cual es una extraña manera
de sacudirse el totalitarismo, sobre todo cuando de pronto, sin previo
aviso, el régimen le pone un freno a licencias para nuevos tugurios
gastronómicos, además de que pelotones de inspectores le hacen la vida
imposible a los cuentapropistas con multas y amenazas.

Por supuesto que la casta militar que detenta el poder en Cuba, se rasca
la barriga con las advertencias del joven majadero "imperialista" y
monta una sonada campaña sobre el éxito rotundo de la perseverancia de
la revolución en la arena internacional.

El joven funcionario de los inquietos pies cruzados hizo las menciones
acostumbradas y casi protocolares de la violación de los derechos
humanos y de la poca conectividad de la población con la Internet, los
cuales "no están en la escala" que Washington desearía para la nueva
Cuba de relaciones y negociaciones.

La prensa oficial cubana ignora las declaraciones de Rhodes y de la
embajadora americana en la ONU, quien también la emprendió contra la
represión en la isla.

Ha movilizado todos sus medios, que son eficaces a la hora de
adoctrinar, para contarle al pueblo sobre la gran batalla librada, sin
entrar en los pormenores de que el embargo es una ley codificada que
necesita del Congreso de los Estados Unidos para ser rescindida.

Ese menesteroso pueblo acepta la nueva andanada propagandística con
estoicismo, como otra de las formas acostumbradas de su arte de esperar
lo que nunca llega, la posibilidad real del libre albedrío sin
cortapisas ideológicas.

Coincidentemente, en Venezuela, otro pueblo se resiste a ser pisoteado y
aniquilado por una inopia semejante y discute sus derechos en la calle
masivamente, a expensas de la violencia disparatada de un gobernante
obtuso y prepotente.

Mientras el famoso cantante venezolano Franco de Vita llora, impotente,
ante las cámaras de televisión durante una entrevista, por el
sufrimiento de sus compatriotas, los artistas e intelectuales cubanos
son conminados a expresarse sobre el triunfo en la ONU y entran en un
estado de incontinencia verbal que causa vergüenza ajena.

Una de las opiniones más sorpresivas proviene de la reclusiva actriz
Mirta Ibarra cuando afirma que ahora la mayoría de las comunidades de
países reunidos en la ONU podrán reconocer con claridad el cambio en la
postura del imperio vecino y la victoria del resistente pueblo cubano.

¿Y la dictadura? Bien, gracias.

Crítico y periodista cultural.

Source: ¿Y la dictadura? Bien, gracias | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article112079252.html
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