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Wednesday, November 23, 2016

La política de Obama hacia Cuba empeora lo que ya era malo

La política de Obama hacia Cuba empeora lo que ya era malo
MAURICIO CLAVER-CARONE

Hace casi dos años que el presidente Barack Obama anunció que "trazaría
un nuevo camino hacia Cuba" y levantó numerosas sanciones comerciales
económicas que pesaban sobre la isla para fortalecer al "pueblo cubano"
y al llamado "emergente sector privado" (los cuentapropistas) de la isla.

En aquel momento, cualquiera podría no estar de acuerdo con las tácticas
de Obama –que ignoraban los serios problemas que enfrentaban los
disidentes políticos cubanos– pero pocos podrían discrepar de las buenas
intenciones que parecía tener el presidente.

Sin embargo, desde el anuncio del 17 de diciembre de 2014, ha habido
realmente poco que celebrar. En la actualidad, la represión política en
Cuba está en niveles históricos; la emigración por todas las vías
posibles ha aumentado a cifras que no se veían desde la crisis de los
balseros de 1994; las violaciones a la libertad de religión han crecido
10 veces; y la tasa de crecimiento del sector privado ha tomado un giro
negativo.

En resumen, la nueva política de Obama hacia Cuba no ha hecho más que
empeorar una situación que peor no podía estar.

Recientemente, Obama y su gobierno le agregaron insulto a la injuria al
promulgar reglas que le permiten a compañías estadounidenses hacer
negocios con los monopolios estatales cubanos que pertenecen a la
familia Castro. Se trata de propiedades confiscadas por las que jamás se
les ofreció compensación a los dueños –en una palabra: robadas– por el
régimen de los hermanos Castro. Muchos de los propietarios eran
norteamericanos o cubanos que tuvieron que escapar de la isla. Tres
nuevas cláusulas, promulgadas de forma conjunta el pasado 14 de octubre
por el Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio, enviaron
un claro mensaje: el gobierno de Obama ha pasado a respaldar al régimen
de Castro, en vez de apoyar al pueblo cubano en sus deseos por lograr
reformas económicas y políticas. Las nuevas regulaciones norteamericanas
son:

<bullet> Anular el límite de $100 para la importación de ron y tabacos
cubanos para consumo personal

El límite se había impuesto porque estas industrias junto a sus marcas
registradas habían sido confiscadas. Las leyes norteamericanas y de
anteriores administraciones nunca legitimaron este robo de la propiedad
privada, el tráfico de propiedades robadas, ni respaldaron a los
monopolios estatales cubanos. Al parecer, al presidente Obama esto no le
importa.

<bullet> Limitar la definición de "funcionarios del régimen cubano"

Este cambio le garantiza a funcionarios del gobierno de Castro recibir
la misma ayuda financiera norteamericana que, presuntamente, sólo
buscaba respaldar "al pueblo cubano y al emergente sector privado".
Gracias al cambio, a los miembros del Consejo de Estado y de la
Legislatura; a los fiscales políticos y los funcionarios del régimen
locales y provinciales; funcionarios ministeriales; la policía secreta,
la Dirección de Seguridad del Estado (DSE) y agentes de la inteligencia,
Dirección General de Inteligencia (DGI); represores de barrios como los
integrantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR); los medios
de prensa y censores culturales; y hasta a los guardias de prisiones se
les permitirá recibir remesas y regalos ilimitados, abrir cuentas
bancarias, y tener acceso y usar la Internet para reprimir a los
disidentes cubanos que llevan años buscando apoyo de EEUU para una
reforma económica y política.

Es muy difícil justificar este último "regalo de la Casa Blanca" al
gobierno cubano en medio del drástico aumento de la represión.

<bullet> Permiso de "contratos de contingencia" con los monopolios
estatales de Castro

Las leyes de EEUU prohíben hacer contratos con los monopolios estatales
cubanos. La venta de artículos y productos agrícolas, medicinas y
equipos médicos son excepciones que había aprobado el Congreso. El
gobierno de Obama ha ignorado estas leyes para autorizar los negocios
con los monopolios estatales si los contratos incluyen una "cláusula de
contingencia" en la que se señala que no se pongan en vigor hasta que
las leyes de EEUU no cambien o la transacción la autorice
específicamente el Departamento del Tesoro. Eso es el equivalente a
robar el futuro del pueblo cubano.

Obama está tan decidido a crear un grupo de cabildeo de intereses
corporativos para presionar a que el Congreso cambie las leyes, que
hasta ha llegado a invitar a la familia Castro a repartir y establecer
una reclamación contractual de propiedad en cada industria o negocio
potencialmente lucrativo en la isla, lo que deja al pueblo cubano con
nada para mañana.

Ya no hay una estrategia racional detrás de la "política hacia Cuba" del
presidente Obama. Ha pasado de ser lo que en un principio se interpretó
como un propósito noble a convertirse en un puro servilismo en busca de
"hitos históricos". Desafortunadamente, los disidentes cubanos que desde
el inicio reconocieron las intenciones de Obama y las calificaron como
"una traición" a su lucha por la libertad han demostrado que tenían
razón. Lo terrible de esto es que su visión ha tenido que pagar un costo
terrible.

capitolhillcubans@gmail.com

Mauricio Claver-Carone es director ejecutivo de la organización Cuba
Democracy Advocates, con sede en Washington, D.C.

Source: La política de Obama hacia Cuba empeora lo que ya era malo | El
Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article116427863.html
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