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Saturday, November 26, 2016

El legado subversivo de Fidel Castro

El legado subversivo de Fidel Castro
noviembre 26, 2016
Pablo Alfonso

La subversión organizada por Fidel Castro en América Latina y algunos
países de Africa y Asia forma parte de una historia revelada hasta ahora
sólo en parte, y en el centro de la cual Estados Unidos estuvo siempre
en su punto de mira.

El componente antinorteamericano que Castro imprimió a la revolución se
alimentó en el fuerte sentimiento nacionalista que germinó en las élites
sociopolíticas cubanas con la intervención estadounidense en la guerra
de independencia, que impuso a la naciente república una enmienda que
limitó por años su soberanía.

Para una personalidad como la de Castro, con ansias de grandeza y de
epopeyas quijotescas, la perspectiva que el prócer independentista José
Martí, tuvo en su momento sobre el papel de Estados Unidos en la región,
sirvió también para sentirse heredero de ese legado.

La carta inconclusa que Martí le escribió a su amigo mexicano Manuel
Mercado desde el campamento de Dos Ríos, el 18 de mayo de 1895, un día
antes de morir, marcó para siempre su pensamiento político:

"…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi
deber—puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de
impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las
Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras
tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En
silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que
para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son,
levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin."

Copiando la esencia de ese pensamiento Castro escribió a su secretaria
Celia Sánchez, el 5 de junio de 1958 esta nota, que se convirtió con los
años en objetivo prioritario de su revolución.

"Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los
americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta
guerra se acabe, empezará para mi una guerra mucho más larga y grande:
la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser
mi destino verdadero."

La "guerra" que Castro "echó" contra Estados Unidos no fue, por
supuesto, un enfrentamiento frontal, pero duró toda su vida, tuvo como
escenario tres continentes donde organizó una veintena de movimientos
guerrilleros que originó dictaduras militares, provocó el surgimiento de
grupos paramilitares, desestabilizó la endeble democracia de la región,
costó miles de muertos y al final terminó en el fracaso de la subversión
y en la ruina de la nación cubana.

Para organizar sus planes subversivos Castro confió en un hijo de dos
emigrantes gallegos, perteneciente como él a la burguesía cubana, que se
unió a las guerrillas de la Sierra Maestra en 1957: Manuel Piñeiro
Losada, conocido como Barbarroja.

Su padre, un gerente de la Bacardí en la ciudad de Matanzas, lo envió a
Estados Unidos en septiembre de 1953. Piñeiro estudió Administración de
Empresas en Columbia University, New York y regresó a su natal Matanzas
en 1955, casado con la bailarina norteamericana Lorna Burdsall, de quien
se divorció años después para casarse con la marxista chilena, Marta
Hanecker.

Durante su estancia en las montañas orientales Piñeiro estuvo primero en
la jefatura con Fidel y después con su hermano, Raúl, en la creación del
II Frente Oriental.

Tras el triunfo revolucionario fue el primer jefe militar de la
provincia de Oriente, y fundador de los Servicios de Inteligencia.

Viceministro en el Ministerio del Interior desde 1961 y Jefe de la
Dirección de Contrainteligencia hasta su designación como Director del
Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en
1974, Piñeiro, "El Gallego" para Fidel fue el hombre que coordinó en
secreto los planes de Castro.

Vivió todo el tiempo en las sombras y murió en peculiares
circunstancias, la noche del 11 de marzo de 1998, 3 días antes de
cumplir 65 años.

Había asistido a una recepción en la embajada de México, de donde salió
manejando para dejar al periodista Luis Báez en su casa del Vedado y se
dirigía a la suya, en Miramar, cuando al parecer sufrió un episodio de
hipoglicemia y perdió el control del vehículo, sufriendo heridas leves.

Trasladado rápidamente a la Clínica Cira García le hicieron un
reconocimiento y lo sacaron de la hipoglicemia. Al recobrar el
conocimiento, solicitó ser trasladado al hospital del Minint que atiende
a los miembros de los servicios de la Seguridad del Estado, donde sufrió
un paro cardiaco, al parecer debido a una hemorragia interna.

Esta breve reseña sobre uno de los más destacados y misteriosos maestros
del espionaje cubano, se hace necesaria porque es imposible hablar de la
subversión castrista sin mencionar a Piñeiro.

"Algunas de las tareas encomendadas por Fidel solo las supo Piñeiro y
esos secretos se los llevó a la tumba", escribió el Coronel (r) de la
Contrainteligencia cubana, Nelson Domínguez Morera, alias Noel, al
recordar su vida.

De los secretos que no se llevó a la tumba, los historiadores y
especialistas en temas relacionados con el castrismo y los movimientos
subversivos en América Latina, han sacado a la luz una amplia gama de
operaciones encubiertas, inspiradas por La Habana.

Castro dejó claro el papel que se reservaba para dirigir la revolución
continental, al proclamar en la Segunda Declaración de La Habana en
febrero de 1962.

"El deber de todo revolucionario es hacer la revolución. Se sabe que en
América y en el mundo la revolución vencerá, pero no es de
revolucionarios sentarse en la puerta de su casa para ver pasar el
cadáver del imperialismo . El papel de Job no cuadra con el de un
revolucionario."

Durante las casi cuatro décadas que duró la subversión castrista en
América Latina, Cuba organizó y dio recursos logísticos y entrenamiento
militar, entre otros, a los siguientes movimientos subversivos:

Argentina: FAR, ERP, FAP, Triple A, Montoneros.

Bolivia: ELN

Brasil: ALN

Colombia: M19, FARC, ELN

Costa Rica: La Familia

Chile: MIR, Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Ecuador: Alfaro Vive ¡Carajo!

El Salvador: FMLN

Estados Unidos: Panteras Negras

Guatemala: UNRG

Honduras: Unificación Democrática

México: Liga Comunista 23 de septiembre

Nicaragua: FSLN

Perú: ELN, MIR, Sendero Luminoso, MRTA

Puerto Rico: Ejército Popular Boricua-Macheteros

Rep.Dominicana: Movimiento 14 de junio.

Uruguay: MLN-Tupamaros

Venezuela: FALN.

Castro dijo en julio de 1977 a la revista brasileña Veja, que esos
gobiernos, contra los cuales operaban las guerrillas "se sentían en el
derecho de promover el bloqueo y la contrarrevolución en Cuba", razón
por la cual "nosotros los cubanos nos consideramos con entera libertad,
por tanto, para apoyar los movimientos revolucionarios en esos países".

Bajo el comando del Departamento de Liberación Nacional adjunto al
MINIT, que lideró Piñeiro y más tarde tras la fachada del Departamento
América del PCC, se organizó en Cuba una Escuela Guerrillera de las
Américas por la que pasaron muchos líderes y combatientes de las
diversas guerrillas izquierdistas de la región.

Otra función de ese departamento era la recepción en la isla de
guerrilleros y líderes políticos de izquierda que requerían salir de
circulación, así como combatientes heridos, que eran tratados por
hospitales cubanos.

La injerencia castrista no se limitó a América Latina, pero todavía no
se ha documentado lo suficiente su participación en los procesos
subversivos en Asi y Africa.

Basta señalar que, en enero de 1966, La Habana fue sede de la
Conferencia Tricontinental, convocada por el Partido Comunista de Cuba,
de la cual surgió la Organización para la Solidaridad de Asia, Africa y
América Latina (OSPAAL), para coordinar la lucha armada en los tres
continentes.

En ese sentido la aventura del Ché Guevara en el Congo, con su
estrepitoso fracaso, que costó vidas y cuantiosos recursos a Cuba, es un
ejemplo de las guerrillas internacionalista, auspiciadas por el castrismo.

A esos proyectos clandestinos de subversión armada, hay que añadir la
ayuda logística y financiera que el castrismo otorgó a varios partidos
políticos de izquierda que llegaron al poder.

Maurice Bishop en Granada, líder comunista del Movimiento de la Nueva
Joya,, y Michael Manley del Partido Popular Nacional, en Jamaica, son
dos ejemplos típicos en El Caribe anglófono.

A todos esos movimientos subversivos, en las montañas y ciudades, hay
que agregar la participación de tropas y asesores cubanos en los
conflictos militares de Argelia, Siria, Vietnam, Etiopía y Angola. Es
una historia que está por escribirse.

"Hoy puedo afirmar", escribe Jorge Masetti, hijo, hablando de la
revolución en Argentina y en el resto de América Latina, en su libro Los
Hijos de la Revolución "que por suerte no obtuvimos la victoria, porque
de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de
dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie
generalizada".

Source: El legado subversivo de Fidel Castro -
http://www.martinoticias.com/a/fidel-castro-legado-subversivo/134215.html
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