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Thursday, November 17, 2016

Bendita democracia

Bendita democracia
ALEJANDRO RÍOS

Un amigo aislado en la penumbra de la incomunicación castrista me pide
que le dé detalles sobre las elecciones recién celebradas en los Estados
Unidos, que el régimen ha manipulado hasta el delirio.

Usamos una de las plataformas de comunicación tan comunes para cualquier
ciudadano del mundo, si exceptuamos a los coreanos y a mis compatriotas.
El diálogo se extiende por largas jornadas, algunos días, debido a la
demora en recibir y responder los emails, pero vale la pena.

Curiosamente, en otras ocasiones mi amigo ha recibido información de
periodistas independientes, invitados por la otrora Oficina de Intereses
de Estados Unidos en La Habana, hoy devenida Embajada, para disfrutar
las elecciones, pero me dice que ahora, lamentablemente, no fueron
convocados.

"¿Cuéntame cómo es eso del mapa de colores en la televisión?", inquiere.
Todas las grandes cadenas lo tienen y mientras avanza la noche los
estados se van ganando a golpe de votos electorales. Los demócratas son
azules y los republicanos rojos. "¿Rojos?", "¿Cómo el comunismo?" y lo
atajo, nada que ver, son asuntos históricos.

"Aquí en Cuba es tan obvio, todo es escarlata, quiero decir del partido
gobernante, y solo elegimos a los pobres delegados de circunscripción
que luego pueden hacer muy poco por nosotros. Lo grande se decide a
dedo. Fidel dijo que el hermano lo sustituía y ese afirma que se va en
el 2018, pero nadie le cree".

"¿Cómo es que daban por segura a Clinton y sale Trump?" Sí, fue una
sorpresa para muchos especialistas y para la gran prensa, tan
influyente. El mapa empezó a ponerse punzó hasta donde debió ser azul,
tradicionalmente. La democracia en acción daba al traste con la
especulación científica y la tramitación adelantada.

"Tremendo –me apunta–, aquí los medios ni influyen ni pueden cambiar el
rumbo de nada. Siempre están de acuerdo con el poder. Los periodistas
que han estado en contra, se la ven difícil, cuando no están presos".

Pues mira, el único comunicador que auguró el triunfo del urbanizador
fue el controversial Michael Moore, el mismo que hablara de la
excelencia del sistema de salud cubano y de otros logros de la
dictadura. Yo lo vi en la televisión diciendo que Trump era como un
boomerang.

Fascinante todo el proceso, un verdadero combate cuerpo a cuerpo. A
veces escabroso, en ocasiones estresante, pero siempre con aristas
reveladoras.

"Por acá, el periódico Granma dijo que las minorías, hispanos y
afroamericanos, saldrían a votar en masa y aplastarían al republicano".

Los primeros todavía no somos suficientes para inclinar una balanza tan
importante y todo parece indicar que los segundos no fueron igual de
solidarios como cuando el candidato Obama los convocó.

Por cierto, el Presidente presumió un desenlace inconveniente para su
legado y, obedeciendo a su olfato político, dejó la oficina oval
eventualmente, junto a la primera dama, para hacer campaña por la
candidata demócrata. Deben haber tomado algunos de sus días de vacaciones.

Ahora hay protestas anti Trump en algunas ciudades azules, no tan
violentas como el movimiento Occupy Wall Street del 2011, pero alentadas
por las cámaras de televisión y por el silencio cómplice de funcionarios
que debieran salirles al paso con alguna componenda de tipo comunitaria,
muy a la usanza en Estados Unidos. Vi en la televisión a un joven
hispano decir que "Trump es un animal".

"¡Alabao! –escribe mi amigo–. Los que han increpado a Fidel o Raúl
durante estos años tienen un cementerio aparte".

Estados Unidos es un país generoso, le escribí.

Crítico y periodista cultural.

Source: Bendita democracia | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article115155323.html
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