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Wednesday, November 02, 2016

Bajo la sombra de la censura y el terror de las leyes

Bajo la sombra de la censura y el terror de las leyes
1 noviembre, 2016 5:44 pm por Nelson Rodríguez Chartrand

San Agustín, La Lisa, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) No por gusto los
dictadores cubanos concibieron el artículo 204 del Código Penal: "El que
públicamente difame, denigre o menosprecie a las instituciones de la
República,…, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a
un año o multa de cien a trescientas cuotas".

¿Por qué este precepto? Pues como ya he planteado en otras
oportunidades, a través de él pretenden mantener oculta la ineficiencia
y la corrupción que a sabiendas y necesariamente conforman la esencia de
las instituciones creadas por ellos, comenzando por el mismísimo Estado,
y así, a través de un repetitivo y desvergonzado discurso mediático,
crearse una imagen internacional favorable.

Ya he dicho también en otras oportunidades, y no lo duden, que con
excepción de los órganos represivos del Estado, guardaespaldas de los
dictadores, todas las demás instituciones pública que le brindan
servicios directamente al pueblo o representan sus intereses, sin
excepción, son antros de perdición.

Hany Leidi Crespo Acosta es una adolescente que padece de una parálisis
cerebral provocada por una mala manipulación en el proceso del parto,
ocurrido en el Hospital Materno de Pinar del Río. No camina ni habla,
literalmente, es un vegetal. Y lo más triste del caso es que tiene
conciencia de su estado.

Vive con sus padres, Mileidis Acosta y Lázaro Crespo en un cuarto
declarado inhabitable por un arquitecto de la comunidad del municipio
Centro Habana, dictamen que fuera emitido en junio de 2009, eso es, hace
ya más de siete años.

La familia vive en un perenne sobresalto por la posibilidad de un
derrumbe, me dice su padre.

La habitación se encuentra ubicada en la calle Lealtad, No. 158 entre
Ánima y Virtudes, municipio Centro Habana. El piso está hundido y para
acceder al dormitorio es a través de una angosta escalera. Subir o bajar
a Hany le resulta prácticamente imposible.

El techo del dormitorio tiene superpuesta unas lonas para evitar que las
aguas albañales de la habitación de los altos caigan sobre la cama del
matrimonio.

Ya no queda institución donde acudir en reclamo de una vivienda planta
baja que facilite el traslado de Hany al hospital para realizarle la
fisioterapia. Han realizado reclamaciones a las direcciones municipales
y provinciales de Vivienda, al Consejo de Estado, al Partido Comunista y
a la Asociación Cubana de Limitados Físicos Motores (ACLIFIM), a la que
sin beneficio alguno Hany pertenece. Entre esperanzas y mentiras la han
mantenido durante todos estos años.

La agonía que se percibe en la mirada de estos padres es verdaderamente
indescriptible. Qué decir de Hany, que me recibió con una leve sonrisa,
ingenua, pero fugaz.

Pero por si fuera poco, los padres de Hany acudieron también al canal
televisivo Habana y después de muchas súplicas lograron que al fin
periodistas de dicho canal vinieran a filmar la realidad en que viven,
pero resultó ser que su caso lo trataron muy superficialmente y las
filmaciones jamás fueron exhibidas. Esos son los periodistas
privilegiados y amamantados por la dictadura, esos que les sirven para
lavar su sucio rostro.

Casos como estos quedan bajo la sombra de la censura y el terror de las
leyes. Preceptos como el artículo 204 del Código Penal cubano condenan a
los que se atreven a desenmascarar el verdadero rostro de los gobernantes.

Ni el Partido Comunista, ni los órganos del gobierno, ni las
instituciones de la vivienda, ni la ACLIFIM ni los periodistas, ninguno
de ellos, han sido capaces de asumir sus responsabilidades y así aportar
un grano de arena para solucionar el problema de Hany y su familia, lo
que demuestra la verdadera esencia degenerada de las instituciones
cubanas, fiel reflejo de los gobernantes que las crearon.

Pero aquí estoy, humildemente desde esta modesta trinchera desafiando el
artículo 204 del Código Penal cubano, verdugo de nuestro pueblo,
denunciando la porquería que tenemos por Estado y por instituciones
públicas, que no han sido capaces de sensibilizarse con la desgracia de
Hany, y facilitarle, al menos, un hogar seguro y decoroso que haga más
apacible su vida y la de sus padres.

Y aún y así, hay que soportar leer en la Constitución cubana cosas como
esta: "Cuba es un Estado…, organizado con todos y para el bien de todos…
para el disfrute de la…., justicia social, el bienestar individual y
colectivo y la solidaridad humana". (Artículo 1).

Les aseguro que el caso de Hany no es el único, existen muchos más que
se mantienen bajo la sombra de la censura y el terror de las leyes.

Ay, amigos… Cuánto quisiera yo poder admirar y hablar con orgullo de las
virtudes de los gobernantes cubanos y de las instituciones de mi país,
pero de hacerlo hoy, además de ser deshonesto, estaría alejando la
llegada del gran día.
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

Source: Bajo la sombra de la censura y el terror de las leyes |
Primavera Digital -
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