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Thursday, November 17, 2016

Ahorcarse por la cintura

Ahorcarse por la cintura
ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES | Los Ángeles | 17 de Noviembre de 2016 - 17:10
CET.

Hace más de 20 años un amigo y colega me dijo en La Habana algo tan
gráfico para describir la realidad y los reiterados llamados del régimen
a la austeridad, que nunca se me ha olvidado: "Chico, si seguimos
apretándonos el cinturón nos vamos a ahorcar por la cintura".

Y a eso están llamando una vez más los hermanos Castro a los cubanos de
acuerdo con el insólito informe último de la estatal Oficina Nacional de
Estadísticas e Información (ONEI), hace unos días.

Y digo insólito porque cuando el año 2016 casi hace las maletas para
marcharse esa entidad se aparece con que en 2015 el "superávit
comercial" de Cuba cayó en 1.600 millones de dólares, que las
exportaciones cubanas de bienes y servicios disminuyeron en 2.900
millones de dólares y las importaciones en 1.300 millones, por los bajos
precios de las materias primas y la crisis en Venezuela.

Esta tardanza informativa tiene un propósito político. Próximamente se
anunciará el resultado de la balanza comercial en 2016 y será peor. El
Gobierno quiere decirle a la población que si en 2015 la caída de las
importaciones fue grande, con más razón este año hubo menos dinero para
importar mercancías y alimentos, que en 2017 la cosa será peor y habrá
que apretarse todavía más el cinturón.

Sin sonrojarse, los funcionarios de la ONEI fueron más lejos y
reportaron que en 2015 las exportaciones de bienes y servicios
alcanzaron 14.900 millones de dólares y las importaciones sumaron 12.600
millones de dólares.

Falso por completo. Todas esas estadísticas han sido infladas con trucos
contables. Para empezar, jamás desde que en 1961 Fidel Castro proclamó
el carácter comunista de "su" revolución Cuba ha registrado superávit en
su balanza comercial, salvo un excedente casi simbólico de 10 millones
de dólares en 1974. Es decir, en 54 años de comunismo declarado, hasta
2015, Cuba ha registrado 53 déficits en su comercio internacional y un
micro-superávit.

Tampoco la Isla ha exportado nunca bienes y servicios por más de 5.400
millones de dólares. El récord de exportaciones castristas se produjo en
1989, con 5.399 millones, pero ese mismo año las importaciones también
implantaron un récord histórico de 8.140 millones de dólares y el
comercio exterior cubano arrojó un enorme déficit de 2.740 millones.

Fueron precisamente los déficits comerciales los que conformaron la
fabulosa deuda externa de Cuba, que alcanzó los 59.681 millones de
dólares en 2013, para una deuda per cápita de 5.328 dólares, la mayor
del Tercer Mundo. Y básicamente a causa de los créditos comerciales
recibidos y no pagados por La Habana. Gracias a la política de Obama
hacia Cuba últimamente varios de los países acreedores han perdonados
buena parte de sus deudas a los Castro, que seguirán sin pagar un
centavo de esos adeudos, ahora renegociados.

La economía no crece

Y no es que Cuba siempre deba obtener superávit en su balanza comercial.
Es normal que naciones en desarrollo registren déficit comercial.
Necesitan importar tecnología, bienes de capital, materias primas,
equipos y para ello reciben créditos que luego van pagando con el propio
crecimiento económico.

Pero en una economía centralmente planificada, los recursos tecnológicos
y de capital importados no se aprovechan, hay despilfarro, negligencia
burocrática, decisiones erróneas, robos masivos en las fábricas, una
bajísima productividad e ineficiencia laboral generalizada, al punto de
que ahora se importan obreros de la India.

Así la economía no crece y los créditos no se pagan. Entonces los
proveedores dejan de vender y de prestar dinero. Hoy Cuba exporta
menos bienes que a mediados del siglo XX y se concentra en cuatro
productos básicos: níquel, azúcar, tabaco, ron y productos farmacéuticos
(16% del total).

¿Cómo entonces el régimen castrista informa que tuvo superávit comercial
y que exportó en 2015 bienes y servicios por valor de casi 15.000
millones de dólares?

Es sencillo. Desde hace años los Castro tienen ubicados en Venezuela
miles de médicos y técnicos de todo tipo (incluyendo generales,
coroneles, oficiales de inteligencia y contrainteligencia). Con su
incontinencia verbal, el propio Chávez reveló que había en Venezuela
44.000 médicos y enfermeros cubanos. En Brasil hasta hace un mes había
otros 11.400 médicos cubanos, y también los hay en otros 64 países.

Ingresos confiscados, no producidos

A esos miles de galenos y técnicos la dictadura castrista les confisca
el 75% de sus salarios. Algo nunca visto en la historia moderna. Ese
dinero robado como si fuesen esclavos propiedad del Estado el régimen
militar lo contabiliza como exportación de servicios, por un monto que
supera los 11.000 millones de dólares anuales como promedio.

Pero ese dinero obtenido por los médicos cubanos en el extranjero no le
pertenece al Gobierno castrista, sino a ellos mismos, que trabajan y
reciben un sueldo en territorio extranjero y no en la Isla. No hay tal
ingreso recibido por el régimen, sino que ha sido expropiado
injustamente. Reportar eso como exportación de servicios es una farsa.

Y hay más trucos contables. Los Castro reexportan una parte del petróleo
que de hecho le regala Venezuela, y que hasta hace un año no bajaba de
36 millones de barriles de crudo al año. Es decir, Cuba exporta un bien
que no se produjo en el país, que no le costó un centavo, ni aparece en
su Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, obtiene con ese bien no
producido divisas que nutren el supuesto superávit en la balanza
comercial del país.

La cúspide castrista no tiene reparos en reducir el ya escaso suministro
de petróleo y gasolina en el país para exportarlos y obtener divisas que
en su mayor parte van a las arcas de la nomenklatura cívico-militar, más
que al tesoro público de la nación.

Para colmo, el Gobierno infla la cifra del PIB desmesuradamente. Lo hace
desde que en 1959 así lo ordenó el Che Guevara cuando era presidente del
Banco Nacional. Pero ahora con métodos aún más rentables.

Menos exportaciones que hace 60 años

De entrada se contabilizan en el PIB gastos sociales como los de Salud
Pública y Educación como si fueran cobrados por instituciones privadas
a altos precios en un país capitalista desarrollado. O sea, se suman
valores ficticios de servicios prestados gratuitamente como si hubiesen
generado ingresos a instituciones privadas. Ningún otro gobierno en el
mundo miente de esa forma. Si los países de Latinoamérica hiciesen lo
mismo, las naciones más pobres parecerían ricas.

Las verdaderas exportaciones de Cuba en 2015 fueron las de bienes y
ascendieron a solo 3.900 millones de dólares, como reportó la propia
ONEI a principios de 2016. Eso es menos de la mitad de los 9.898
millones dólares que exportó República Dominicana, un país mucho más
pequeño y cuyo PIB era siete veces más bajo que el cubano antes del
castrismo. En 2016 la cifra de exportaciones de bienes cubanos será más
baja, y en 2017 podría ser inferior aún. Y la cintura ya no aguantará
más, como decía mi colega.

Lo cierto es que Cuba exporta hoy menos bienes que hace unos 60 años,
cuando además de los productos ya mencionados exportaba carne, café,
piña, toros sementales de la raza cebú, frutas y otros productos
agropecuarios que hacían de Cuba un notable exportador de alimentos. Hoy
importa el 81% de los alimentos que consume.

En fin, el de Raúl y Fidel Castro es el gobierno de Occidente que más se
burla de la comunidad internacional, la ONU, la CEPAL, el PNUD y todos
los organismos económicos internacionales.

Lo lamentable es que nadie protesta por esas estadísticas manipuladas.
Todos las aceptan. Ello posibilita que los Castro sean tan estupendos
mitómanos, creadores de falacias con las que le toman el pelo a todos,
al tiempo que ya casi asfixian a los cubanos de a pie, cuya cintura más
apretada no puede estar.

Source: Ahorcarse por la cintura | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1479347468_26786.html
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