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Wednesday, October 12, 2016

Yo sí me meto en política

Yo sí me meto en política
Muchos cubanos, antes de dejar la Isla, recibieron el mismo consejo:
"cuando llegues allá no te vayas a meter en política"
Miércoles, octubre 12, 2016 | Alexis Jardines Chacón

ESTADOS UNIDOS.- Cuando trabajaba en la Universidad de La Habana solía
escuchar este reproche, dirigido a los colegas que abandonaban el país y
hacían alguna que otra incursión en los medios extranjeros: "¿para qué
se mete en política?". El mismo comentario tomaba la forma de consejo
filial si el individuo en cuestión no había materializado aun su
proyecto de fuga: "cuando llegues allá no te vayas a meter en política,
olvídate de toda esta basura y haz tu vida". Tanto en la UH como en la
UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos) se podían
escuchar frecuentemente cosas semejantes. Naturalmente, por aquellos
años no imaginaba que a nadie más que a los hermanos Castro le convenía
aquél modo tan sutil de neutralizar a los potencialmente hostiles. ¡Qué
buen servicio se les prestaba con aquél razonamiento erróneo! ¿O es que
acaso se trataba de un pensamiento inducido por ellos mismos en todos
los niveles a través de su inmortal Partido?

Probablemente, la razón mayor para no meterse en política sean los
deseos de los emigrantes ―incontenibles, por las razones que sean― de
volver temporalmente a la Isla. De modo que el que se deja llevar por
tal consejo/reproche cede al soberano chantaje de negarle al ciudadano
el ingreso a su país de origen. Estamos hablando de humillación, estamos
hablando de bajar la cabeza aun cuando no se vive bajo ese régimen político.

Hay otra razón, complementaria, relacionada con la náusea (el asco, se
dice las más de las veces) que siente la casi totalidad de la población
por la política. Esta es una de las jugadas más efectivas del ajedrez
totalitario, a saber: confundir la política con la función,
prerrogativas y estilo de trabajo del Partido Comunista (único). Parece
claro que esa oscura actividad no puede menos que generar aversión, pero
es justo ese rechazo el que va comprometiendo el futuro del país a
medida que lo va dejando en manos de la selecta cúpula que lo dirige de
forma autoritaria.

Fidel es un individuo mediocre en el más amplio sentido, de mente
obtusa, megalómano y asesino. Solo quien es tan o más mediocre que él lo
puede considerar un genio. ¿Cuál fue su éxito? ¿Retrotraer a Cuba al
siglo XIX y causarle al cubano un daño antropológico difícil de reparar
en décadas? ¿O es que será un genio del mal, como dicen otros? Veamos: a
su enemigo histórico no le propinó siquiera un rasguño y terminó
capitulando. Por otra parte, su obra, que es la llamada Revolución, se
destruye a sí misma. ¿Que lleva 60 años en el poder? No creo que se deba
a sus habilidades personales, sino al sistema de Partido único y al
aislamiento que este genera. ¿Puede haber alguien más gris que
Brézhniev, Chernienko y Andrópov? Sin embargo, el comunismo ruso duró 70
años.

En su hora postrera el Comandante gasta su tiempo en "investigaciones
alimentarias" en busca de una panacea que pueda salvar al país de la
hambruna crónica que él mismo provocó y cultivó con esmero por medio
siglo. ¿Acaso, no está más cerca del loco que del genio? Si no fuera
Fidel Castro, inspiraría lástima.

El hermano Raúl lo supera en muchos aspectos: es la grisura par
excellence, el paradigma de la mediocridad revolucionaria y el asesino
más despiadado. Un hombre de voz y de gestos repulsivos, experto en
concentrar poder bajo su único mando. Cuando lo necesitó creo campos de
concentración para homosexuales y hostiles al régimen (UMAPs). Y también
cuando lo creyó necesario para sus propósitos expansionistas creó un
movimiento gay, a través de su hija Mariela, a la manera de barricada de
género revolucionaria. Este individuo no conoce los límites, por eso es
capaz de decir, tranquilamente, que la Revolución tiene su propio
concepto de derechos humanos, de sociedad civil, de socialismo, etc.,
pasando por encima de cualquier regla, acuerdo, ley o razón argumental.
Ha llegado al punto de crear comisiones para redefinir estos conceptos,
o de diluir ministerios enteros en su entramado de poder.

Y como dicen que lo que se hereda no se hurta, su hija Mariela exhibe la
misma inconsecuencia: lucha por los derechos de los homosexuales en un
país donde los ciudadanos (homosexuales, incluidos) carecen de los más
elementales derechos y libertades, que son de orden político. La labor
de Mariela, su trabajo y ocupación son falsos, ilegítimos, hipócritas y
oportunistas. Lo que ella hace no tiene validez, por la simple razón que
ese homosexual que ella aparentemente defiende también es un individuo,
también es un ciudadano, también es un cubano y también es un ser
humano, cuyas libertades y derechos más básicos han de estar por encima
de sus demandas gremiales.

Los Castro usan a la gente, usan al pueblo y, por supuesto, también a
homosexuales y religiosos que otrora encarcelaban y hoy pujan por un
carné del Partido Comunista de Cuba. Eso no es libertad, no es
tolerancia, sino oportunismo y el más alto grado de cinismo concebible.

Yo sí me meto en política porque mi país y su gente se han malogrado;
porque Cuba ha naufragado junto a sus hijos; porque nos vamos quedado
sin presente y sin futuro; porque no hay una sola razón para que dos
comunistas, de probada escases moral, mental, espiritual y neuronal
destruyan la esperanza de millones de seres que se resisten a compartir
su credo.

Source: Yo sí me meto en política | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/yo-si-me-meto-en-politica/
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