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Monday, October 10, 2016

Investigador alerta de fanatismo religioso en Cuba y recuerda un caso de las Asambleas de Dios

Investigador alerta de fanatismo religioso en Cuba y recuerda un caso de
las Asambleas de Dios
DDC | La Habana | 10 de Octubre de 2016 - 13:47 CEST.

Aunque las comunidades de creyentes conviven en la Isla en un clima de
respeto, flexibilidad y tolerancia —según el investigador Johan Moya—,
el país tiene ejemplos en su historia reciente de manifestaciones de
fundamentalismo y fanatismo religioso, alertó el estudioso en un
artículo que reseña Inter Press Service (IPS).

Como el ejemplo más cercano cita los hechos ocurridos en agosto de 2011,
cuando alrededor de 100 fieles se recluyeron en la iglesia Evangélica
Pentecostal Fuente de Vida de la denominación Asambleas de Dios, en la
avenida capitalina de Infanta, en Centro Habana.

"Llama muchísimo la atención cómo este hecho ha pasado peligrosamente al
olvido (…) un caso donde el fundamentalismo y el fanatismo religiosos se
dieron estrechamente la mano como nunca antes había sucedido en Cuba",
subrayó Moya en el último número de la revista Espacio Laical, del
Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana.

"Por otra parte, los sucesos que allí ocurrieron y sus respectivas
consecuencias, no han salido a la luz pública, ni se ha hecho un debate
esclarecedor sobre ello", criticó el especialista en el artículo
titulado "Fundamentalismo y fanatismo religioso en Cuba: una historia
casi desconocida".

El autor recordó que, desde 2010, las visiones y profecías del
exreverendo Braulio Herrera, quien aseguraba seguir órdenes de Dios,
comenzaron a crear problemas y divisiones internas en el seno de los
feligreses, al proclamar con carácter profético una doctrina llamada de
"la perfección", contraria al corpus doctrinal de su iglesia.

Al agravarse el asunto, las máximas instancias de la congregación
decidieron retirarle las credenciales como pastor y ordenarle a él y su
familia (esposa y tres hijos) abandonar la vivienda que ocupaban en los
altos del templo, a lo cual se negó.

"Aquí los problemas de orden escatológico del líder profético se
mezclaron con sus problemas terrenales. Braulio y su familia no eran de
La Habana y su única residencia hasta ese momento era la casa pastoral.
¿Estaba defendiendo Braulio un mandato divino o protegiendo sus
intereses más básicos en el reino de este mundo, como el de un techo
donde vivir?", se preguntó el autor.

Durante semanas él y sus seguidores se enclaustraron en el templo. El
grupo comenzó a adquirir rasgos de una secta, pues tenían al pastor como
un profeta y sus criterios eran incuestionables.

Otro elemento distintivo que rápidamente emergió fue "el mensaje
tremebundo impregnado de catastrofismo", continuó Moya en su artículo.
El "profeta" anunció un evento apocalíptico que se cernía sobre Cuba
"por sus pecados y pactos con el demonio", señaló.

Según el texto de Moya, los sectarios abandonaron sus trabajos, muchos
rompieron sus nexos familiares, otros vendieron sus casas; cortaron todo
vínculo con la realidad, "se encerraron en una turbia burbuja de
exaltación y pretendida iluminación divina".

Aunque nada ocurrió en la fecha del supuesto apocalipsis, el colectivo
acantonado continuó a la espera del juicio divino y fue postergando su
fecha.

Explicó Moya que el asunto se zanjó con la intervención de las
autoridades. Según el investigador, estas tomaron el templo y acabaron
aquella "historia de enajenación", de una manera en que "no hubo golpes
ni agresiones físicas, y todo se filmó para que quedara constancia de la
forma pacífica en que se desalojó a los sectarios", precisó.

En cuanto a la cobertura mediática del suceso, criticó que "los medios
nacionales le dedicaron una nota oficial en el Noticiero Nacional de
Televisión y en el periódico Granma, casi quince días después que la
noticia había saturado las redes sociales del mundo".

La nota habló de una "situación inusual" y de un "retiro a puertas
cerradas". En ningún momento se mencionaban términos como: sectarismo,
fanatismo religioso o fundamentalismo, remarcó.

Estudiosos de grupos milenaristas y sectarios coinciden en que detrás de
fenómenos como estos subyace una gran decepción por el orden
sociopolítico y económico donde se desarrolla la vida de estas personas,
así como una crisis de fe, que reclama una trascendencia en el plano
espiritual, defendió el autor.

A su juicio, tales hechos son la triste evidencia de que la fe puede ser
desviada de su propósito trascendente y convertirse en un producto
nocivo para la vida.

Source: Investigador alerta de fanatismo religioso en Cuba y recuerda un
caso de las Asambleas de Dios | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1476100073_25907.html
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