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Tuesday, October 18, 2016

Elecciones, Referendums y Plebiscitos en Cuba?

¿Elecciones, Referendums y Plebiscitos en Cuba?
[17-10-2016 23:50:34]
Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- Todos desearíamos unas elecciones libres
en Cuba, tal como ocurrió este año en Argentina o en Perú o como
sucederá en noviembre en los Estados Unidos. También que hubieran las
consultas al pueblo sobre los temas trascendentales que afectan al país
a través de eso que llamamos referéndum o plebiscito, como lo fue el
referéndum sobre los Acuerdo de Paz en Colombia.
Se trata del derecho al voto, un ejercicio sagrado de las democracias, y
constituye su esencia desde los tiempos de la antigua Atenas de Solón o
de Pericles. Es la expresión sagrada de la voluntad del pueblo, en donde
recae la soberanía plena de las naciones. Su respeto y rigor enaltece y
fortalece a los pueblos, pero su adulteración y amañamiento es traición
a todos los miembros de la nación.

Las elecciones, referéndum y plebiscitos, no solo tienen que tener
procesos claros, entendibles por todos y transparentes, sino que su
realización tiene que estar hecha dentro de un ambiente electoral adecuado.

Cuba es un país carente de una cultura democrática, toda vez que desde
el 1952 tras el golpe de estado se rompió el orden constitucional para
ser sustituido abruptamente por una dictadura de derecha, la del Gral.
Fulgencio Batista, quien luego en 1959 fue derrocado y reemplazado por
la dictadura de izquierda de los hermanos Castro, quienes ostentan el
poder totalitariamente desde ese año. Ambos regímenes han tratado
simular legalidad y democracia a través de elecciones amañadas. El uno
y el otro a través ordenamientos jurídicos y procesos electorales
excluyentes de la participación de los sectores opuestos al régimen.
Tras más de seis décadas, Cuba no ha tenido ningún proceso electoral
verdadero, libre, incluyente de todo el abanico del pensamiento
político, social y económico de la nación cubana.

Más de cuatro generaciones de cubanos carecen de una cultura
democrática. Lo que implica, que se precisa desarrollar programas de
educación democrática a la población cubana, sobretodo, a los que
residen en la Isla de Cuba, ya que muchos de la diáspora en alguna u
otra forma han tenido, en su gran mayoría, contacto y convivencia con
regímenes democráticos donde se producen procesos electorales, y aun
así se requiere para ellos también, desarrollar esa formación.

El ambiente electoral sano empieza por el cumplimiento fiel de los
principios básicos y patrones de conducta que deben permear una sociedad
democrática: Tolerancia, honestidad, y respeto.

Tolerancia : Quizás el más importante de los fundamentos que deben
concientizarse al pueblo cubano, vista el historial de intolerancia que,
sobre todo este régimen, ha infundido, desarrollando una nociva cultura
de la intolerancia contra todo aquel que no coincida con las ideas del
gobierno. Se debe educar al individuo e inculcarle la capacidad de
escuchar y respetar las ideas distintas y opuestas a las sé que tienen.

Honestidad: La mentira ha sido uno de los mecanismos más usados por el
régimen castrista para desinformar al pueblo sobre las realidades y
problemas que afectan a la sociedad. Esa deshonestidad ha sido usada por
el gobierno constantemente durante tanto tiempo, a través del uso y
control monopólico de todos los medios de comunicación; lo que ha
propiciado en el pueblo, el fomento de la conducta de la doble moral del
individuo: Una para su interior y otra para el público. La deshonestidad
es también el resultado del miedo; uno de los mecanismos más usados para
intimidar y coartar la libre expresión de los ciudadanos que disienten
del régimen. Es preciso desarraigar los miedos inculcados al pueblo y
educarlo en las virtudes de la verdad y el rechazo al engaño.

Respeto: Que cubre no solo al individuo, independientemente de sus
diferentes creencias, opiniones y costumbres, sino también al estado de
derecho legitimo y justo, que no constituya violatorio del derecho
humano, opresivo y/o discriminatorio.

Además de la formación democrática al ciudadano y como paso previo a
cualquier evento electoral o plebiscitario, el país requiere poseer un
ambiente legal y estructural apropiado para el ejercicio del voto
democrático. Bajo las actuales condiciones legales, administrativas y
jurídicas es imposible contar con un ambiente propicio para celebrar
unas elecciones verdaderas, libres y democráticas. Hay que crear las
condiciones previas adecuadas en lo social, lo político, lo legal, y lo
gubernamental.

En un sistema de gobierno donde la centralización y acaparamiento
excesivo del poder en el ejecutivo, resulta inapropiado realizar unas
elecciones que tengan las garantías de ser limpias. En un sistema legal
donde la voluntad soberana del país recae por constitución, en un solo
y único partido político y no en el pueblo, no puede haber pluralismo
político. En un ordenamiento jurídico, donde con rango constitucional,
otorga a ese mono-partido político, el control de las organizaciones e
instituciones que abarcan todo el espectro social del país. De ese modo
absolutista, no deja espacio para que pueda haber la libertad ciudadana
necesaria para que los sectores de oposición puedan organizarse y
desarrollarse en un igual nivel de competitividad, de cara al pueblo
elector. Es un estado diseñado para el control de algunos, sobre la
totalidad de la población.

Se requiere, entonces, reestructurar al estado y a la sociedad para
adecuarlo al proceso democrático. Estas serían algunas de los más
importantes cambios previos que deben producirse en el país.

Desde el punto de vista legal, se requiere una legislación que avale y
afiance el proceso y la vida democrática del país. Bajo el sistema
jurídico actual de Cuba no son posibles unas elecciones verdaderamente
libres, plurales, transparentes, imparciales y democráticas.

Por cuanto es requisito 'sine qua non' derogar la actual constitución
para producir una nueva Carta Magna para el país, que este enmarcada en
el respeto pleno a los Derechos Humanos según concebido por la Carta de
las Naciones Unidas y sin perjuicio de aquellas otras libertades civiles
que la nación cubana requiera, de modo de garantizar la libertad plena
para todos los ciudadanos y sentar las bases de un estado de derecho
enmarcado en los principios fundamentales de la democracia, o sea,
pluralismo político, separación real de los poderes del estado,
limitación y temporalidad de los poderes e incumbencia de los
funcionarios del estado, garantías a las libertades ciudadanas,
soberanía nacional plena, respeto a la libre voluntad del pueblo
expresada en las urnas, como único y verdadero soberano en el país.

En su defecto, y con extrema y muy limitada temporalidad, habría que
realizar sustanciales enmiendas a la actual constitución
fundamentalmente en los siguientes aspectos:

Derogación del artículo 5 de la Constitución sobre la supremacía y
monopolio político del Partido Comunista de Cuba y el articulo 6 sobre
el monopolio concedido a la Unión de Jóvenes Comunistas como instrumento
para agrupar y dirigir las juventudes del país. Derogación del artículo
7 sobre las organizaciones de masa como únicas entidades agrupadoras,
representantes y dirigentes de los distintos sectores sociales del país:
Mujeres, Niños, Trabajadores, etc.

En su lugar, ha de reconocerse, bajo nuevo articulado, la plena libertad
para la organización y funcionamiento de partidos políticos, cualquiera
que sean sus ideologías o criterios políticos o con respecto al
gobierno. Así como también ha de garantizar la libertad de asociación
para todos los sectores de la sociedad civil cubana, estén o no a favor
del gobierno.

Derogación del artículo 62, en donde solo se reconocen aquellos derechos
civiles y libertades siempre y cuando no estén en conflicto con los
promulgados por el estado socialista. También ha de derogarse el
carácter irrevocable del actual sistema y modelo de estado según el
artículo 137 de la Constitución.

Además, deberá procederse a la derogación o enmienda de la constitución
a los fines de eliminar toda centralización de poderes y las
disposiciones violatoria a los derechos humanos y libertades civiles del
ciudadano, así como las disposiciones que constituyan medidas
excluyentes de sectores cubanos de oposición o que limitan y/o
restrinjan al derecho de participación de los nacionales cubanos de la
diáspora en unas elecciones libres en Cuba.

Deben derogarse todos aquellos artículos del código penal que envuelvan
violaciones institucionales a los Derechos Humanos del Pueblo y/o que
enmarquen y/o tipifiquen acciones políticas como delito.

La imparcialidad y transparencia eleccionaria no se puede alcanzar en
Cuba bajo la actual ley electoral del país. Bajo esta la Comisión
Electoral Nacional está subordinada a la jurisdicción del Ministerio de
Justicia (MINJUS): Un organismo del ejecutivo controlado bajo el Consejo
de Ministros y el Consejo de Estado.

El organismo que se requiere para que puedan existir elecciones
verdaderas (o plebiscitos o referéndums) debe ser un poder totalmente
autónomo e independiente de todo otro del estado. Debe estar compuesto
por una dirección colegiada donde participen todos los partidos
políticos debidamente acreditados, los de mayoría y los de minoría. Y
debe tener un elemento de escrutinio y supervisión donde participen, no
solo organismos internacionales como observadores, sino en cada mesa
electoral, en cada colegio, en cada región, de estar compuesta por
miembros de todos los partidos concurrentes a las elecciones.

Como cuestión de garantía, para el caso de diferencias electorales
irreconciliables, el país debe contar con un poder judicial
independiente, autónomo, despolitizado y profesional, que garantice la
debida administración del derecho y la justicia, dentro de los cánones
de las sociedades democráticas modernas. En Cuba eso no existe. El poder
judicial es un apéndice del Consejo de Estado, el cual, en múltiples
ocasiones, ha impuesto decisiones judiciales a los tribunales del país.

Como cambio básico y fundamental, se ha de promulgar legislación que
garantice plenamente las libertades y respeto a los derechos humanos
para todos los ciudadanos, como base para poder llevar a cabo unas
elecciones en Cuba. Para garantizar el ambiente electoral sano, se
requiere que en el momento de producirse las elecciones, el pueblo
cubano tenga un clima respeto a las libertades básicas y a sus derechos
humanos La puesta en vigor de ley de la Carta de los Derechos Humanos de
las Naciones Unidas, podría ayudar a crear ese clima. La libertad de
expresión, de prensa, de acceso a la información, de reunión, de
asociación, de locomoción son derechos indispensables ante cualquier
elección, referéndum y/o plebiscito. Además, los medios de comunicación
masiva han de estar en manos privadas y su acceso ha de ser libre. De
igual modo el acceso a la información por internet ha de ser irrestricto
y sin censura.

Otro aspecto importante es la eliminación del clima de coacción y miedo.
En Cuba hay un estado de terror. Es el miedo infundido, que por la vía
del terror y la propaganda se le ha inculcado a la población. El miedo
conspira contra el derecho a la libre elección. Un ciudadano coaccionado
no puede emitir un voto libre. Por cuanto, se requiere tomar medidas
para despojar al pueblo del temor al estado dictatorial bajo el cual
lleva más de cinco décadas. Para tal cosa, necesitamos efectuar cambios
estructurales, en adición a los legales. Entre ellos deberían estar el
desmantelamiento de todos los aparatos represivos, tales como el
Ministerio del Interior y en especial Departamento de la Seguridad del
Estado, así como otros organismos de inteligencia y contrainteligencia
del estado cubano, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y
demás organizaciones dedicadas a reprimir al pueblo. A esto añádase que
el país y sus instituciones deben desmilitarizarse completamente.

Deben despolitizarse totalmente los sindicatos, las escuelas y
universidades y permitir la libre sindicalización de los trabajadores.
Además, ha de eliminarse el control del Partido Comunista y del Estado
sobre las organizaciones estudiantiles universitarias y los sindicatos
obreros.

Solo así, se pudría garantizar unas elecciones, o referéndum, o
plebiscito que verdaderamente sea libre y democrático. Por tal razón,
cuando se planteen procesos electorales para Cuba deben estar
acompañadas de las exigencias irrenunciables e imprescindibles para que
existan las condiciones y el ambiente electoral, social, estructural y
legal que ciertamente garanticen que las mismas sean verdaderamente
democráticas, limpias y transparentes.

Hacer una elección, referéndum o plebiscito sin las garantías necesarias
y el ambiente legal, político y electoral sano y adecuado, sería
facilitarle el fraude al régimen, para que tras su simulación
electorera, permitirle al gobierno ilegítimo y dictatorial y a sus
esbirros 'legalizarse' ante al mundo a costa de continuar subyugando al
pueblo cubano. Un error craso en el cual no debemos ni caer, ni permitir.

Source: ¿Elecciones, Referendums y Plebiscitos en Cuba? - Misceláneas de
Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/580547aa3a682e1628c6e415#.WAYC7-B976Q
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