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Sunday, September 04, 2016

Los verdaderos ataques a la democracia

Los verdaderos ataques a la democracia
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 4 de Septiembre de 2016 - 06:35 CEST.

Tal como se esperaba, la izquierda radical de nuestro continente fue
presa de una gran rabieta al conocerse que el Congreso brasileño había
destituido definitivamente a la presidenta Dilma Rousseff. Sus voceros
alegan que se trató de un golpe de Estado parlamentario y una maniobra
de la oligarquía contra el pueblo de ese país.

Y, sobre todo, los Evo Morales, Nicolás Maduro, Rafael Correa, Daniel
Ortega y por supuesto los gobernantes cubanos, insisten en que los
acontecimientos de Brasil clasifican como un ataque a la democracia.

Ellos pasan por alto que la destitución de Dilma ha demostrado la buena
salud que poseen las instituciones en el gigante sudamericano, donde ha
funcionado adecuadamente la separación de poderes que sugirió el barón
de Montesquieu en el siglo XVIII. Además, sobresale el hecho de que todo
se hizo en los marcos de la Constitución de ese país Ojalá en todas
partes el poder parlamentario pueda ser capaz de desalojar al poder
ejecutivo cuando este incumpla con sus deberes.

La historiografía castrista prefiere ignorar —o cuando menciona el
suceso lo tergiversa— que durante las luchas por la independencia
nacional en el siglo XIX, los cubanos presenciaron algo parecido a lo
acontecido ahora en Brasil, y que también se realizó en aras de defender
la democracia: la destitución de Carlos Manuel de Céspedes del cargo de
presidente de la República en Armas.

Quizás en aquel momento la decisión adoptada por la Cámara de
Representantes reunida en la localidad oriental de Bijagual haya
transcurrido en medio de un dramatismo mayor. Porque Céspedes tenía el
mérito de haber iniciado la revolución, y su salida de la presidencia
podía afectar la necesaria unidad que se precisaba para enfrentar al
colonialismo español. Sin embargo, las fuerzas civilistas de la
contienda emancipatoria no vacilaron cuando avizoraron intenciones
dictatoriales en el hombre de La Demajagua. Sin dudas, ganó la
democracia.

Pero los alabarderos de la izquierda radical se han hecho de la vista
gorda ante situaciones que han tenido lugar en los últimos tiempos en
América Latina, y que sí constituyen ataques descarnados contra la
democracia. Se trata de cambios en la Constitución y las leyes de un
país para favorecer a un determinado político o grupo de poder. Son los
casos, entre otros, de Nicaragua, donde los sandinistas impusieron la
posibilidad de elección indefinida del presidente de la República, con
lo cual Daniel Ortega podría perpetuarse en el poder; o los intentos del
Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia para que Evo Morales se
reelija una y otra vez.

¿Y qué podría decirse de los ataques a la democracia perpetrados por los
gobernantes cubanos? Una muestra fehaciente fue el engendro
constitucional de 2002, que declaró inamovible el actual sistema
político existente en la Isla. En ese momento el castrismo se olvidó de
la dialéctica marxista, y de las críticas que le había formulado a
Francis Fukuyama por proclamar que la democracia liberal era el fin de
la Historia. Ante el nerviosismo que les causó el Proyecto Varela
auspiciado por Oswaldo Payá, las autoridades no vacilaron en desdecirse
al enarbolar su variante comunista insular como el verdadero fin de la
Historia.

La propia Constitución cubana es otro ejemplo de vulneración de los
principios democráticos. Ese famoso artículo cinco, que señala "al
Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia
organizada de la nación cubana, como la fuerza dirigente superior de la
sociedad y el Estado", jamás tendría cabida en el seno de un Estado de
derecho. Porque, ¿qué resta para los ciudadanos que no comulguen con las
directivas de dicho partido? Están condenados, cuando menos, a ser
ciudadanos de segunda categoría.

Habría que recomendarles a esos izquierdistas que hoy vociferan a raíz
de la destitución de Dilma Rousseff, que consideren su techo de cristal
antes de tirarle piedras al techo del vecino.

Source: Los verdaderos ataques a la democracia | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/internacional/1472935179_25067.html
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