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Monday, September 19, 2016

Las tesis de abril

Las tesis de abril
El primer enemigo de un cambio brusco en Cuba es el gobierno de Estados
Unidos, que sabe que eso significa el prolegómeno de una guerra civil
instantánea
Norberto Fuentes, Miami | 19/09/2016 10:00 am

Garantizada la estabilidad de los vínculos internacionales gracias al
restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, Raúl podrá
concentrar todas sus energías en allanarle el terreno a la nueva
generación de gobernantes cubanos, esto es, y dicho de manera más
tajante, lograr el tránsito hacia el capitalismo. ¿Quizá lo haya
expresado brutalmente? Si les complace, llámenle neocapitalismo,
economía de mercado o una nueva modalidad muy ingeniosa ella del
socialismo a la cubana. Cierto que conocimos un limitado oasis de
bienestar luego del Primer Congreso del Partido cuando hubo la decisión
de tener un país socialista en serio, con ingreso en el CAME (Consejo de
Ayuda Mutua Económica, la organización reguladora del comercio de los
países de la esfera soviética) y todo lo demás. Incluso, registramos
índices de crecimiento. ¿No se acuerdan? Había tarros de fresas búlgaras
en los mercados, se vendían Ladas —¡y podías disponer de garantías y
seguros!— y hasta hubo un par de tiendas en La Habana que vendieron
pianos. ¡Pianos!
Pero Raúl tiene poco tiempo, como se sabe, por una cuestión de edad, y
no puede dejar que las cosas se le vayan de las manos por una premura
que, además, es innecesaria. Estemos claros que los primeros enemigos de
un cambio brusco en Cuba son los americanos. Saben que eso significa el
prolegómeno de una guerra civil instantánea. Las cosas deben seguir como
hasta ahora, que van muy bien a ojos vistas. Tiene que deslizarse
suavemente hacia el objetivo, como el movimiento sobre un plano
inclinado, pero uno de gradiente apenas perceptible. En este sentido,
hay dos cosas muy importantes que debemos reconocerle a Raúl. Al igual
que Obama ha admitido —con galantería realmente inusitada de su parte—
que la política norteamericana hacia Cuba de los últimos 50 años ha sido
un fracaso; Raúl, de la suya, no está haciendo otra cosa desde que
agarró el poder después de la enfermedad de Fidel, que aceptar como un
desastre el producto de 50 años de voluntarismo y tropiezos del
socialismo cubano. La otra razón por la que le debemos una condecoración
al menor de los Castro: que aquí el único que se lo está jugando el todo
por el todo, en esta aventura, es el mismo Raúl. Se le va el cuello en
esta, señores. Un paso en falso y la soga de Saddam o la voladura de
sesos de Kadafi no se la quita nadie al final del camino. De verdad que
hay que tener los pantalones bien puestos para lanzarte en una empresa
semejante teniendo como tus aliados al feroz enemigo de las vísperas.
Y las cosas, todavía, parece que irán mucho mejor a partir del próximo
Congreso del Partido Comunista de Cuba, que ha de inaugurarse el próximo
15 de abril y donde se deben sentar las bases en firme de una nueva
política económica. No serán meras palabras altisonantes si de verdad se
va a separar el Gobierno de los productores, esto es, que los dirigentes
se mantengan dentro de las suntuosidades de sus oficinas y coches, y no
se inmiscuyan más en la actividad económica en cualquiera de sus
variantes, privada, colectiva, empresarial, familiar, o desde una
siderúrgica hasta un puesto de fritas.
El Congreso, como es menester, comienza en una fecha simbólica: el día
inicial de lo que luego sería reconocido como la batalla de Playa Girón.
Como se sabe, Fidel aprovechó magistralmente el fervor del combate de un
país agredido y en vísperas de una invasión militar, para declarar al
carácter socialista de la Revolución Cubana. Que su hermano retome la
misma fecha para decretar la restauración del capitalismo en Cuba, no
tiene por qué verse como una paradoja. Sería mejor contemplarlo, si no
como una demostración de fuerza, como una de audacia. Estará demostrando
en definitiva que, mientras no deponga las armas (o mantenga el control
sobre ellas), una revolución puede acoger bajo su nombre cualquier tipo
de formación económica.
Q&A:
Entonces… ¿hicimos la Revolución para después de medio siglo entregarles
el país a los americanos? No, para eso sí que yo no tengo respuesta.
Este texto apareció el jueves, 17 de marzo de 2016 en el blog de
Norberto Fuentes, Libreta de apuntes. Desde esa fecha, el texto ha
llamado la atención en diversas esferas del Gobierno cubano, según ha
conocido CUBAENCUENTRO, a través de fuentes en La Habana, vinculadas a
la élite gobernante. Ello le otorga una vigencia que trasciende la
referencia al congreso del partido ya celebrado. Por tal razón se
reproduce ahora, con la autorización del autor.

Source: Las tesis de abril - Artículos - Opinión - Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/las-tesis-de-abril-326668
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