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Tuesday, September 06, 2016

El largo compromiso con la Verdad

El largo compromiso con la Verdad
JOSÉ GABRIEL BARRENECHEA, Santa Clara | Septiembre 05, 2016

Cierta carta de Arístides Vega Chapú al semanario Vanguardia, ya muy
añeja y que creo recordar llegó a mi poder a mediados de julio pasado,
ha creado un gran revuelo mediático la semana pasada. Conocedor de lo
que hace mucho se mueve bajo la aparente tranquilidad de los medios
intelectuales santaclareños, mi primera reacción fue de sorpresa por la
extraordinaria resonancia de este documento en particular, como ya antes
la tuve ante la parecida recepción que en su momento tuvo la otra, la de
los jóvenes del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)
de Vanguardia.

Así se lo comenté a Arístides este sábado, mientras trataba de
convencerlo para una entrevista para este medio que él amablemente
declinó: "Gabriel, ya yo dije lo que tenía que decir, y dónde tenía que
decirlo", fue su respuesta, y lo comprendí, porque realmente así fue y
así ha sido siempre con este puntal de la cultura nacional.

No es esta la primera carta de Arístides, ni solo ha denunciado en ellas
la censura. Mucho menos es el primer movimiento de inquietud intelectual
de por acá. Para no hablar de unos años noventas ya un tanto lejanos, y
en que surgieron no pocos núcleos contestatarios y hasta alguno
abiertamente opositor en el mundo de las letras pilongas. El primer
movimiento que recuerdo en estos tiempos de raulato fue el capitaneado
por un grupo de jóvenes autores allá por el 2009: exigían un marco
impositivo menos disparatado y, para sufrimiento de los hígados de
ciertos funcionarios culturales, consiguieron reunir un número
importante de firmas en apoyo a su petición. Una de las figuras más
sobresalientes de este movimiento que no tardó en trascender los límites
de Villa Clara fue la narradora Anisley Negrín, la más completa graduada
de mi curso en el Onelio y Premio David en el 2008, alguien que al
parecer también ha dejado nuestra ciudad, en la actual mudanza de lo
mejor de nuestras letras hacia EE UU.

La cuestión en definitiva está en que algunos parecen haber descubierto
de repente este rinconcito "del interior", y ávidos se lanzan sobre el
primer escándalo que les sale al paso, con lo que crean la falsa
impresión de que es ahora que Santa Clara se mueve. Olvidan así las,
según mi cuenta, dos cartas de denuncia de Otilio Carvajal, la de Pérez
de Castro, la otra famosa del propio Arístides, denunciando los malos
manejos financieros en ciertos organismos culturales de aquí, y una de
Pedro Llanes en la que se quejaba por la discriminación de ciertos
amigos suyos en las listas de invitados a las Ferias Provinciales del Libro.

Tampoco tienen en cuenta los dos posts exigiendo cambios profundos en el
Estado cubano que Ernesto Peña publicó en mi blog, El Hidalgo Rural
Cubano, y que a consecuencia del acoso a que desde entonces lo
sometieron los "compañeros" de la Seguridad del Estado le provocaron una
profundísima crisis nerviosa. O el en apariencias intrascendente pulseo
que por el nombre del equipo de pelota de aquí han mantenido por los dos
últimos años Lorenzo Lunar y Félix Julio Alfonso nada menos que con el
primer secretario de la provincia, en los egregios oídos del cual un
gris narrador deportivo, y chivato con placa de la policía política, no
se cansa de derramar acusaciones contra aquellos dos como de
"restauracionistas".

De que las letras de esta ciudad hace mucho están en un agudo estado de
inquietud dan buena cuenta Otro Lunes o Árbol Invertido, las dos más
serias revistas culturales cubanas hechas desde el campo opositor. ¿Qué
otra ciudad del país, incluida La Habana, les ha proporcionado un número
semejante de colaboraciones? ¿En qué otra ciudad, además de La Habana de
Voces, el gremio intelectual se ha atrevido a colaborar masivamente con
una revista con tan escasos antecedentes como con Cuadernos de
Pensamiento Plural?

En cuanto a Vanguardia, el de junio no es tampoco el primer encontronazo
en los últimos tres años por Ranchuelo anda Yandrey Lay Fabregat,
dedicado ahora a la narrativa, y quizás una de los mejores cronistas
culturales de por acá, a quien no se la pusieron fácil en ese órgano
periodístico, que a la censura habitual en el país suma la mediocridad
abismal de quienes lo dirigen o lo han dirigido en los últimos años.

En Santa Clara el gremio de las letras trabaja hace mucho en silencio,
sin tanto apego a los tremendismos. Si usted no puede saberlo es porque
nunca tuvo ocasión de asistir a algunas de las tertulias de Arístides,
por sobre todo a aquella llamada La Hora de la Verdad, en la que se han
escuchado verdades más demoledoras que las de su carta de marras.

Source: El largo compromiso con la Verdad -
http://www.14ymedio.com/nacional/largo-compromiso-Verdad_0_2066793312.html
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