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Friday, September 16, 2016

Condenados a la humildad

Condenados a la humildad
REINALDO ESCOBAR, La Habana | Septiembre 14, 2016

Los límites acerca de la tenencia de propiedades y riquezas protagonizan
los debates de los documentos emitidos por el VII Congreso del Partido
Comunista de Cuba (PCC). "Los talibanes" exigen una precisión y los
emprendedores también la necesitan, de lo contrario, bastaría con la
apreciación subjetiva de un cacique local para determinar que alguien se
ha vuelto demasiado próspero.

Cuando solo quedan 15 días para concluir el análisis de la
Conceptualización y las bases del Plan Nacional de Desarrollo, emanados
del cónclave, estos documentos solo han sido discutidos por "la
militancia del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, y
representantes de las organizaciones de masas y de amplios sectores de
la sociedad".

En diciembre, si se cumplen los plazos acordados, un pleno del Comité
Central del PCC le dará carácter definitivo a tales directrices, tal vez
con algunas modificaciones o adiciones. Los principios que regirán las
acciones económicas del país en las próximas décadas no habrán sido
sometidos al escrutinio de un número significativo de ciudadanos.

Este lunes tuvo lugar uno de estos debates con varios delegados de
circunscripción seleccionados en los Consejos Populares de Santa Clara.
Según el diario Granma, entre los temas más debatidos estuvo el párrafo
104 de la Conceptualización, en el que se rechaza "la concentración de
la propiedad y la riqueza en personas jurídicas o naturales".

Este enunciado se encuentra también reflejado de forma inequívoca en el
tercer punto de los Lineamientos aprobados en VII Congreso y ha sido el
más esgrimido por quienes temen la aparición o consolidación de una
clase media en la Isla. La manera en que ha sido enfatizado, una y otra
vez, revela los temores del oficialismo ante un emergente sector que no
dependa de prebendas, ni subsidios y tenga autonomía económica.

El órgano oficial del Partido, que suele elegir con cuidado las
opiniones que publica, reprodujo el criterio de varios delegados sobre
"la necesidad de definir hasta dónde se va a permitir ese fenómeno [la
tenencia de propiedad y riqueza], y el imperativo de definir límites".
Otros abogaron por "la estricta fiscalización de los órganos
competentes, con su sistema de control, para evitar la proliferación de
nuevos ricos en Cuba".

Tales temores concuerdan con la implementación de una nueva medida donde
se estipula que quienes reciban un salario mensual por encima de los 500
pesos cubanos, deben hacer una contribución especial a la Seguridad
Social consistente en un descuento del 5%. Una decisión que también
incluye a los trabajadores de empresas estatales que ganen hasta 5.000
CUP y quienes tendrán que abonar, además, un impuesto sobre los ingresos
personales del 3%.

Sin embargo, un trabajador por cuenta propia que en un año tenga
ingresos netos personales por valor de 60.000 CUP (un promedio de 5.000
al mes) se enfrenta a una tasa impositiva del 50%. Esto supone un claro
freno al desarrollo de los emprendedores privados, que el Gobierno ha
tenido que tolerar ante el descalabro económico del país pero a quienes
les guarda una obstinada ojeriza.

Tras las discusiones que se suceden estos días a puertas cerradas, es
probable que quede definido con más precisión cuál será el límite a la
riqueza concentrada en manos de un ciudadano cubano. Es muy probable que
a la hora de redactar esa definición primen las voces que remachan que
"esta es y seguirá siendo una Revolución de los humildes, por los
humildes y para los humildes".

Con esos truenos no hay quien duerma, crezca o prospere. Si un exitoso
cuentapropista que logra ganar alrededor de 200 dólares al mes aparece
ubicado en la cima de la cadena alimenticia y se le aplica el más alto
tipo impositivo, ¿qué puede esperarse del correctivo que le reservarían
a quien funde una pequeña o mediana empresa?

Durante los cinco años que estuvieron vigentes los Lineamientos del VI
Congreso, el punto 3 del modelo de gestión económica se limitaba a
impedir la concentración de la propiedad. Algunos análisis señalaban que
ese punto sería flexibilizado en el VII Congreso, sin embargo fue
recrudecido al añadir a las restricciones la palabra "riqueza".

Una mirada superficial podría concluir que los incapaces de crear,
movidos por la envidia, quieren atar a los que a golpe de riesgo,
fantasía y esfuerzo personal colocan sus metas por encima de la
prosperidad gestionada por la generosidad de un Estado paternalista y
controlador. Seguramente hay mejores argumentos para explicar estos
desatinos.

Source: Condenados a la humildad -
http://www.14ymedio.com/opinion/Condenados-humildad_0_2072192768.html
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