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Sunday, August 21, 2016

Santoral, generales, frutas y pensadores

Santoral, generales, frutas y pensadores
FERNANDO DÁMASO | La Habana | 21 de Agosto de 2016 - 07:36 CEST.

Jesús del Monte ya existía a mediados del siglo XVII, siendo entonces un
caserío independiente en la calzada de igual nombre, que conducía a
Santiago de las Vegas y Bejucal, sin estar unido a la ciudad.

En estos terrenos existió el ingenio azucarero San Francisco de Paula,
vegas de tabaco junto a los arroyos de Agua Dulce y Maboa y una
parroquia ubicada en la Loma de La Luz, comenzada a construir en 1695,
que recibió el nombre de El Buen Pastor de Jesús del Monte.

Sus moradores se dedicaban principalmente a la elaboración y venta de
sombreros de guano y de yarey, así como a ayudar en el tránsito de
viajeros, carretas y arrierías por la calzada. Jesús del Monte fue
escenario de tres sublevaciones de vegueros contra "el estanco del
tabaco", implantado por el rey Felipe V el 11 de abril de 1717, mediante
el cual el Gobierno sería el comprador de la hoja, al precio y en las
cantidades que deseara, a través de la Real Factoría.

La primera de esas sublevaciones se produjo el 21 de agosto del mismo
año y le costó el cargo al Gobernador; la segunda, en agosto de 1720; y
la tercera, en febrero de 1723, que es la más conocida, pues tuvo como
trágico desenlace el fusilamiento de 11 sublevados, cuyos cuerpos fueron
colgados en los árboles de Jesús del Monte, y permanecieron durante tres
días como escarmiento.

En 1756 Jesús del Monte fue declarado cabeza de partido rural, y en 1820
municipio, condición que perdería tres años después. Su auge inicial
estuvo relacionado con la pureza de su aire y la belleza de su paisaje,
que motivaron que algunas familias pudientes establecieran allí sus
casas y quintas de recreo, disputándole en 1863 a El Cerro y a Puentes
Grandes la animación y la concurrencia de las temporadas de verano. Sin
embargo, esto duraría poco y Jesús del Monte nunca logró suplantar a
esas localidades como barrio elegante, papel que posteriormente
correspondió a El Vedado.

Con el paso de los años, Jesús del Monte se desarrolló y creció y,
conjuntamente con su población de ingresos escasos y viviendas
humildes, surgió una clase media cada vez más rica, progresista y amante
de las comodidades, edificándose viviendas hermosas y confortables. En
1976, con la nueva división político-administrativa implantada, recuperó
su condición de municipio, aunque perdió algunos repartos que pasaron a
formar parte de los municipios Arroyo Naranjo y Boyeros. Su nombre fue
el mismo que en 1918 se le había dado a la calzada: Diez de Octubre, en
recordación del comienzo de la guerra por la independencia en 1868.

Incluye los repartos La Floresta, Loma de Chaple, Mendoza, Sevillano, La
Víbora, Lawton, Ampliación de Lawton, Lawton-Batista, Jesús del Monte,
Asunción, Luyanó y Santos Suárez. Se encuentra enclavado entre Agua
Dulce, Vía Blanca, Calzada de Vento, Vía Central y Río Luyanó.

Sus calzadas, avenidas y calles principales son las calzadas de Diez de
Octubre (Jesús del Monte), Luyanó y Concha, las avenidas de Santa
Catalina, Porvenir y Acosta y las calles Santa Emilia, San Indalecio,
Santos Suárez, San Leonardo, San Mariano, San Francisco, San Luis, San
Benigno, Lacret, Juan Bruno Zayas, Juan Delgado, Mayía Rodríguez, Rabí,
Tamarindo, Cocos, Melones, Zapote, Mangos, José Antonio Saco, Poey, Luz
y Caballero, Heredia y otras. Sus nombres agotan el santoral, recorren
el generalato mambí, se deleitan en las frutas tropicales y recuerdan a
quienes nos enseñaron a pensar.

Con excepción de la parroquia de Jesús del Monte, la mayoría de sus
construcciones corresponden a la etapa republicana. Entre ellas se
encuentran las magníficas viviendas edificadas en la Loma del Mazo, la
Loma de la Luz y en algunas calzadas, calles y avenidas, como la
denominada Casa de los Párraga y la de Dámaso Gutiérrez, así como
puentes, parques y construcciones dedicadas a centros de salud, colegios
y establecimientos comerciales.

Sus puentes principales, algunos ya desaparecidos, son el de Agua Dulce,
el de Maboa, el de Concha, el de Pastrana, el de Cristina, el de Mayito,
el de María Ayala y el de Alcoy. Sus parques más conocidos: Santa
Emilia, Mendoza, Lawton, Felipe Poey, Emilia de Córdova y Manuel de la
Cruz (antiguo de la Iglesia). Sus cines: Florida, Moderno, Dora, Atlas,
Luyanó, Norma, Apolo, Tosca, Alameda, Gran Cinema, Santa Catalina, Mara,
Erie, Fénix, Los Angeles, Mónaco, San Miguel, Marina, Santos Suárez y
Victoria.

Entre sus hospitales y clínicas: las Quintas La Benéfica e Hijas de
Galicia, las clínicas Nuestra Señora de Lourdes (en la que fuera la Casa
de los Párraga), hoy Casa de la Cultura del municipio, la Cooperativa
Médica (antigua Casuso), El Sol, Acción Médica (hoy Policlínico-Hospital
Santos Suárez), Gema, Santa Clara, Pasteur (hoy policlínico), el Centro
Médico de Santos Suárez, Santa Isabel (hoy Policlínico Turcios Lima),
San Luis y San Francisco.

Entre sus colegios: el Instituto de Segunda Enseñanza de La Víbora, el
Instituto Edison, el colegio de los Hermanos Maristas, el de los Padres
Escolapios, el de Nuestra Señora de Lourdes, Villa Marista (hoy
Seguridad del Estado) y el de Nuestra Señora del Pilar, entre otros.

Sus iglesias principales: la de Jesús del Monte, la de los Padres
Pasionistas, Nuestra Señora de la Guarda, la parroquia de San Francisco
de Paula, Santa Lucía y San Juan Bosco.

Entre sus restaurantes, cafeterías, tiendas y otros establecimientos se
destacaban La Flor de Tamarindo, Los Castellanos, el bodegón, la
panadería y la dulcería de Toyo, el café Apolo, la dulcería Tosca, la
panadería La Marina, los cafés Noche y Día, Central, El Recreo, El
Récord, El Asia, El Cuchillo, El Crucero y Las Terrazas de la Víbora,
los Almacenes Brito, Klees, América, Bazar Boston, Bazar Lacret, Casa
Ana, El Cañón, El Relámpago y otros.

Entre sus principales instalaciones industriales se encontraban las
Industrias Ferro S.A., fabricantes de las conservas Conchita; la
Maderera Pérez y Hnos. S.A.; la Fábrica Nacional de Pinturas S.A.,
fabricantes de la marca Glidden; la Fundición Luyanó; los Talleres de
los Ferrocarriles; la Compañía Empacadora Cooperativa Cubana S.A. (el
segundo mayor matadero de La Habana); la American Steel Corporation of
Cuba; la Cuban Air Products Corporation, productores de oxigeno y
acetileno; las fábricas de galletas Balear, La Única y Siré; los
laboratorios Giol y Lex; la Fábrica de Acumuladores Laso; las Industrias
Siporex S.A.; la Compañía Ganadera y Empacadora S.A., fabricantes de
embutidos y otros derivados; la Sin Rival, fabricante de pastas
alimenticias; Mosaicos Crespo S.A.; Oriente Industrial y Comercial (el
mayor matadero de La Habana), con las marcas Capitolio y RF; The Sherwin
Williams Company of Cuba, fabricantes de pinturas y barnices; Víveres
S.A., fabricantes del aceite Oliveite, y otras.

La mayoría de las obras existentes en el municipio fueron ejecutadas por
arquitectos e ingenieros independientes o formando parte de las
múltiples firmas constructoras existentes entonces, como Max Borges e
Hijos, Arellano y Batista, Arroyo y Menéndez, Constructora Emilio
Cosculluela S.A., Compañía Constructora Helvetia S.A. y otras.

El municipio Diez de Octubre ha padecido el abandono y la indiferencia
de las autoridades, depauperándose en forma acelerada. La mayoría de los
cines y establecimientos nombrados ya no existen por derrumbes y, en
otros casos, sus locales han sido transformados, dedicándose a otros
fines. También, algunas de sus calzadas y avenidas se encuentran en mal
estado, siendo aún peor la situación de sus calles, muchas de ellas
prácticamente intransitables.

Es el municipio más poblado de la ciudad, con alto índice de
hacinamiento en viviendas convertidas en cuarterías (ciudadelas), donde
residen varias familias. Las calles tranquilas, sombreadas, con
viviendas silenciosas de jardines, portales y patios, que cobraban vida
al regreso de los estudiantes de los colegios en horas de la tarde,
pertenecen al pasado. Incluso su espina dorsal, la Calzada de Jesús del
Monte, desprovista de la mayoría de los comercios que la hicieron
importante, languidece llena de baches, aguas albañales y suciedad.

Esta situación ha influido negativamente en todo el entorno urbano y,
los que otrora fueran repartos agradables, han perdido muchos de los
atractivos que los caracterizaban.

Source: Santoral, generales, frutas y pensadores | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1471440905_24669.html
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