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Sunday, August 14, 2016

No se rían, que esto es serio

No se rían, que esto es serio
JOSÉ HUGO FERNÁNDEZ | Miami | 14 de Agosto de 2016 - 04:26 CEST.

Cuando a los cubanos nos da por ser ridículos, perdemos la brújula. Y
nunca resultamos tan ridículos como cuando nos hacemos pasar por lo que
no somos. También es verdad que nunca lucimos tan graciosos como cuando
nos ponemos ridículos. Pero con una excepción, la de los políticos, más
ridículos cuanto más tratan de venderse como lo que no son, y más
repulsivos cuanto más ridículos.

Fue el caso de Edmundo García cuando, en días atrás, debatía con José
Daniel Ferrer, una de las figuras más valientes y dignas de crédito
dentro de la oposición cubana contra la dictadura, quien tuvo la
infinita bondad de condescender a un careo de tú a tú con él.

Entre la fauna de los fidelistas, cubanos o no, que son fieles a la
dictadura, pero desde el exterior, sin renunciar, ni locos, a los
"horrores" del capitalismo, sobresalen dos subespecies: la de los
agentes o colaboradores de la Seguridad del Estado en misión oficial, y
la de los pancistas y arrastrados, que también cobran, bien en efectivo
o en especias, así que igual califican como esbirros, en el sentido más
estricto del término. Edmundo García, claro, es de los segundos, ya que
ni siquiera tiene riñones para ser de los primeros.

Ridículo hasta rayar lo vomitivo fue que alardeara de valiente ante José
Daniel, nadie menos. O que intentase hacerse el culto y el informado. O,
el colmo de los colmos, que posara de patriota y martiano.

Sin embargo, ya se sabe que no es el único. ¿Es posible imaginar algo
más grotesco que esas asociaciones de la autodenominada emigración
cubana patriótica y revolucionaria, que están medrando en Europa y en
Estados Unidos, incluida la propia Miami? A los sujetos que las
conforman —ridículos de pura cepa— les ha dado por presentarse como una
especie de continuación histórica de aquellos honrados y sufridos
emigrantes que aclamaron a José Martí en EEUU. Es el non plus ultra de
la bufonada, en versión vergonzante.

Por su talante malévolo, es de suponer que esto de hacerse pasar por
clones de los emigrantes revolucionarios cubanos del siglo XIX, que,
luego de una larga hibernación fidelista, han despertado en París o en
Madrid o en Nueva York…, debe responder a una estrategia de los
ideólogos del régimen. Pues del mismo modo que resulta ingenuo creer en
la naturaleza inopinada y espontánea de tal gentuza, habría que ser bobo
para no darse cuenta de que responden a un plan, fríamente diseñado y
puesto en marcha desde La Habana.

Primero, fue en EEUU, bien en las más diversas universidades o en todas
las cuevas urbanas de Miami, donde, cómo conocemos de sobra, debajo de
cada piedra hay un majá. Después, fue en el viejo continente. Solamente
en la época en que Abel Prieto era ministro de Cultura por primera vez,
en algunas ciudades europeas fueron infiltrados montones de policías
disfrazados de músicos y de pintores, así como otros vaciladores del
socialismo en misión de propaganda. Luego, esa plaga se dispersó por
América Latina, gracias a los bolivarianos.

Hoy resulta impredecible hasta qué límites seguirá extendiéndose la
epidemia, favorecida por la emigración legal. Y también, ¿por qué
ignorarlo?, por la interminable ola de emigrantes ilegales que salen
huyéndole al nuevo "Periodo Especial".

Viviendo fuera de la Isla, esta piara de informantes y proselitistas
cuenta con las más amplias posibilidades para divulgar la política
manipuladora del régimen. De modo que, por muy ridícula que parezca (ya
que en verdad lo es), la estrategia de clonar presuntos patriotas
martianos y fidelistas como rubros de exportación, no debe motivar solo
nuestras sonrisas. Ellos son un problema serio. Fruto al fin de la única
línea productiva con que ha sido eficiente nuestra dictadura.

Source: No se rían, que esto es serio | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1471120142_24573.html
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