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Wednesday, August 24, 2016

El juego de Rubio

El juego de Rubio
El senador Marco Rubio no está haciendo otra cosa que aprovecharse del
caso cubano para criticar oblicuamente las propuestas de su rival Donald
Trump
Redacción CE, Madrid | 24/08/2016 11:58 am

El senador Marco Rubio está empeñado en una apuesta que lo presente como
paladín del cambio y de una nueva era, y al mismo tiempo que lo defina
como un preservador de los valores republicanos. Es una tarea difícil, y
su derrota en las primarias presidenciales frente a Donald Trump
pudieran servirle como la demostración más palpable. Quizá no, y Rubio
dirige sus esperanzas hacia la mala memoria de los votantes, una posible
derrota de su (¿ex?)rival Trump y los cambios políticos y demográficos
en su estado. Es, además, joven, y piensa que el tiempo, todo el tiempo,
corre tanto a su favor como en su fervor.
Rubio volvió a referirse a las ayudas automáticas que reciben los
emigrantes cubanos al llegar a Estados Unidos, como un ejemplo de
política que estimula la dependencia del Estado, lejos de estimular y
premiar el trabajo, informa la agencia Efe.
En un breve artículo que el senador Rubio publica en National Review,
llama a extender hasta lo que él considera logros una ley que reformó el
llamado "Estado de Bienestar Social" impulsado por los políticos
demócratas desde la presidencia de Lyndon Johnson.
La mencionada legislación puso el punto final a los beneficios federales
permanentes en favor de un programa de asistencia temporal a familias
necesitadas, que alentó a trabajar a millones de beneficiarios del welfare.
El senador dijo que busca "fortalecer los estratos intermedios de la
sociedad para que luchen contra la pobreza recompensando el trabajo", lo
cual es objetivo de una próxima "reforma del bienestar social".
"La disponibilidad de ayuda del Gobierno sin preguntas previas a los
recién llegados de Cuba ha dado lugar a abusos y pagos que demasiado a
menudo terminan en las arcas del régimen de Castro", añadió Rubio.
"El proyecto que el presidente Bill Clinton promulgó como ley en 1996
puso fin a las prestaciones sociales automáticas para muchos inmigrantes
recién llegados, pero hizo una excepción para cualquier persona
procedente de Cuba, bajo la presunción de que cualquiera que llegara de
la Isla venía huyendo de la persecución política", continuó.
Se refirió a que aunque siguen "viendo llegar a Estados Unidos a muchos
cubanos que huyen de su país de origen temiendo por sus vidas", de la
misma forma ven "a muchos más que deberían ser caracterizados como
emigrantes económicos en lugar de refugiados políticos".
"Las actuales condiciones han resultado en que muchos cubanos emigren a
Estados Unidos y soliciten beneficios como refugiados, solo para
regresar en repetidas ocasiones a Cuba, el mismo lugar del que
supuestamente huyeron.
Este tipo de abuso malgastó más de $680 millones en 2014, una cifra que
sin duda ha aumentado desde entonces".
"Debemos consolidar el progreso de la ley de reforma de 1996 poniendo
fin a la idoneidad automática para estos beneficios", concluyó su
artículo Marco Rubio.
El senador, junto al representante Carlos Curbelo, introdujeron al
Congreso hace meses un proyecto de ley para restringir los beneficios a
los inmigrantes cubanos que, según estimaron analistas, ahorraría a los
contribuyentes estadounidenses unos $2.450 millones durante la próxima
década.
La propuesta haría a la mayoría de los cubanos recién llegados no
elegibles para la ayuda monetaria para los refugiados, los beneficios
médicos y otros tipos de asistencia, a menos que demuestren que son
refugiados políticos perseguidos por el Gobierno cubano.
En un texto reducido, el senador Rubio mezcla diversas claves, con un
objetivo fundamentalmente electoral, ya que tras dudas iniciales hechas
públicas, ahora aspira a la reelección.
Lo primero es el sitio escogido para la publicación del artículo.
National Review es una especie de biblia para el pensamiento conservador
estadounidense —y hay que agregar que es una publicación de mérito desde
el punto de vista intelectual—, pero que a la vez se ha convertido en un
martillo ideológico —y político— en contra de Trump.
Bajo el título "Contra Trump" la revista lanzó en enero de este año un
fuerte y mordaz editorial en contra del multimillonario, además de 22
ensayos escritos por prominentes conservadores opuestos a su
candidatura. De forma indirecta, Rubio prosigue esta campaña ahora, no
de una forma política directa sino en el plano ideológico.
El propio texto es además un rechazo a la plataforma que el magnate
logró imponer al Partido Republicano durante la convención de su
partido, y donde quedó fuera una reforma del Seguro Social y los
beneficios del Medicare y Medicaid.
Así que Rubio no está haciendo otra cosa que aprovecharse del caso
cubano para criticar oblicuamente las propuestas de Trump. De hecho el
senador por Florida no enfoca su texto, en los primeros párrafos, hacia
la situación de los cubanos, sino en referencia a los logros de una
legislación promulgada hace veinte años. Párrafos en los cuales, por
cierto, omite mencionar la figura clave de esta reforma: el entonces
presidente de la Cámara de Representantes: Newt Gingrich, coautor del
famoso "Contrato con América". El hecho de que en la actualidad Gingrich
sea un fervoroso partidario de Trump ayuda a explicar la omisión y
también las miserias detrás de la politiquería como ejercicio electoral.
Pero lo que resulta más singular del artículo de Rubio es ese ataque
ahora hacia los beneficiarios de los servicios de Seguridad Social de
este país, cuando durante la promulgación del "Contrato con América" se
consideró un logro —por otra parte meritorio— que los legisladores
cubanoamericanos consiguieran que los beneficios de los refugiados
cubanos no resultaran afectados.
Al igual el senador omite —y en este caso busca aprovecharse de la mala
memoria del electorado estadounidense— de que los recortes en los
beneficios proyectados entonces no afectaban exclusivamente a los
cubanos recién llegados a este país, sino a otros que llevaban décadas
viviendo aquí. Ello produjo —y para confirmar el hecho basta revisar los
artículos de prensa— que muchos exiliados en Miami se apresuraran en
nacionalizarse ciudadanos estadounidenses, algo que por cierto les
resultaba bien sencillo, porque reunían los requisitos al respecto, y
que —paradójicamente— en la próxima elección votaran a favor del partido
que había intentado suprimirle los beneficios. La realidad actual es,
precisamente, que tal paradoja no es tan seguro que se repita, por lo
que la opción a mano de los nuevos políticos cubanoamericanos es no
arriesgarse y optar por impedir el aumento de la inmigración.
El "Contrato con América" tuvo un efecto positivo en algunos casos, en
reducir la dependencia con el Estado de cierto sector de la ciudadanía
que en ese momento encontró trabajo y pudo romper el círculo vicioso de
vivir pendiente de una ayuda que realmente perpetuaba una situación de
pobreza. Pero la situación ocurrida durante un Gobierno demócrata —no
hay que olvidar este hecho—, en un momento de expansión económica del
país, para personas nacidas, criadas o viviendo en este país por muchos
años, no es similar a la que enfrentan los cubanos recién llegados. Por
otra parte, también han cambiado las circunstancias políticas, y ambos
partidos, demócrata y republicano, enfrentan actualmente una situación
de polarización que no es similar a la de ahora. No es lo mismo la época
del presidente Clinton, que se vio obligado por circunstancias a
desarrollar un discurso desde una plataforma demócrata más hacia el
centro que sus predecesores, que las alternativas disponibles en la
actualidad para ambos candidatos presidenciales.
El senador Rubio busca proyectar una imagen hacia una próxima y posible
nueva candidatura presidencial por su parte, y en esa proyección futura
no ha encontrado una vía más fácil que refugiarse en el pasado a cuenta
de los cubanos que ahora llegan a este país. Simplemente de cara a los
electores de un exilio tradicional, a los que considera partidarios
seguros, y da la espalda a los que ahora aún no votan y posiblemente
nunca lo hagan por él.

Source: El juego de Rubio - Artículos - Opinión - Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/el-juego-de-rubio-326381
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