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Monday, August 08, 2016

Edmundo García vs. José Daniel Ferrer, mentiras contra verdades

Edmundo García vs. José Daniel Ferrer, mentiras contra verdades
Para ganar un pleito hacen falta tres cosas: Tener la razón, saberla
exponer… y que te la quieran dar
Lunes, agosto 8, 2016 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba.- Ayer me acordé de un viejo refrán forense: Para ganar
un pleito hacen falta tres cosas: Tener la razón, saberla exponer… y que
te la quieran dar. Recordé ese aforismo al ver en YouTube el debate
entre el gran líder opositor residente en Cuba José Daniel Ferrer García
y el conocido informador castrista Edmundo García Moure, radicado en
Miami. Actuó como moderadora la periodista María Elvira Salazar.

Antes de contemplar el encontronazo, conocí valoraciones de compatriotas
cuyos criterios vale la pena escuchar. Ellos, que ya habían visto el
debate, coincidían en calificar de manera desfavorable el desempeño que
tuvo el fundador y líder de la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba). Fue
con esas prevenciones que empecé a ver el material. Para mi contento, al
terminar pude constatar que esas opiniones no estaban plenamente
justificadas.

Comprendo por qué esos inteligentes cubanos se inclinaron a pensar de
ese modo. Está claro que en una discusión de ese tipo, entre un opositor
y preso político, de una parte, y un defensor a ultranza del desgobierno
castrista, de la otra, las simpatías de cualquiera que esté enfrentado
al régimen de La Habana tienen que estar de lleno junto al primero.

Volviendo al refrán del inicio, es lógico que, tras más de medio siglo
de involución, totalitarismo y miseria, la generalidad de los cubanos
que en calidad de espectadores terciaban en el debate, consideraran que
José Daniel tenía la razón; y de calle. En esas circunstancias, es
natural que ellos aspirasen también a que su exposición de las verdades
del anticastrismo resultara demoledora para su contrincante. Y esto es
lo que, por desgracia, no sucedió.

Por su parte, la táctica de García Moure —en esencia— consistió en
repetir los lugares comunes de la propaganda comunista: Ante todo,
colgar letreros a quienes se enfrentan al régimen de sus amores
("terrorista", "mercenario", "empleado del gobierno americano"). Y
hacerlo, además, sin molestarse en aportar la menor prueba para
respaldar sus afirmaciones.

Al mismo tiempo, se mostró más fidelista que Fidel. Rechazó cualquier
posible vínculo entre los regímenes de la antigua Unión Soviética y
Norcorea con el de Cuba, aunque todos enarbolan las doctrinas del
engendro conocido como "marxismo-leninismo". También negó de forma
vehemente que en Cuba hubiese una dictadura, pese a que sus mismos jefes
del Palacio de la Revolución reconocen que sí existe: "dictadura del
proletariado", la llaman ellos.

Para contestar la imputación de José Daniel sobre la actividad
terrorista de los subordinados de los hermanos Castro durante la
insurrección, afirmó con absoluta desfachatez que ambos (pero sobre todo
Fidel, que era jefe supremo del Movimiento "26 de Julio") no "tuvieron
nada que ver con lo que pasaba con algunas células en las ciudades".
Esta afirmación, aparte de ser mentirosa, invita al cuestionamiento: ¿Y
tampoco tienen que ver con el monumento erigido en honor de Sergio
González ("El Curita") —el ejecutor de la macabra "Noche de las Cien
Bombas"— en el parque que lleva su nombre, en pleno corazón de La Habana!

Los métodos de Don Edmundo pueden alcanzar un relativo éxito entre
algunos cubanos de la Isla, que no tienen con qué comparar lo que la
propaganda oficialista martilla sin descanso en sus cerebros. Pero
pretender —como parece hacerlo García Moure— que tácticas como ésas
puedan persuadir a algún residente de Miami, resulta ridículo. Si a
alguien convenció, fue a los que ya estaban convencidos de las supuestas
bondades del castrismo (que, felizmente, son poquísimos entre los
exiliados).

Imagino que lo que condujo a algunos compatriotas a dar una valoración
negativa a la intervención de Ferrer García, fue justamente que las
verdades que dijo (las que sí expresó, y nada mal, por cierto) no
satisficieron esa aspiración a que él arrasara con su adversario.
También cabe deplorar que nuestro hermano de ideales haya permitido que
su contrincante lo condujera a terrenos inapropiados, tales como la
hipotética convivencia de ambos, primero en Miami, en casa de Edmundo, y
después en Santiago de Cuba, en la de José Daniel, o la supuesta
condición "terrorista" de compatriotas prominentes residentes en la Florida.

En cuanto a la anfitriona, tuvo una actuación deficiente. Su negativa
—absurda en un debate— a utilizar un cronómetro, dio pie a la acusación
marrullera del castrista sobre supuestas inequidades en el tiempo
asignado a uno y otro. La discusión se le fue de las manos: toleró que
García Moure sentara las pautas. Es de lamentar el tiempo que
desperdició en asuntos secundarios, como el desfile de Chanel y la
filmación de la película "Rápido y Furioso" en La Habana. Sí me pareció
acertado su planteamiento final: que este enfrentamiento se haya dado
sólo en Miami, y su aspiración a que, en un futuro, otros similares
puedan tener lugar dentro de Cuba.

En el caso de Ferrer, hermano mío de ideales, sólo aspiro a que esta
experiencia le sirva para, en casos futuros —que llegarán con seguridad—
preste más atención a cuestiones que parecerían ser secundarias, como la
presencia mediática. Y para la anfitriona María Elvira, un breve
comentario: Sí, con el favor de Dios, también en Cuba veremos debates
parecidos, y más temprano que tarde.

Video:
https://www.youtube.com/watch?v=vt7LzPsDKiY

Source: Edmundo García vs. José Daniel Ferrer, mentiras contra verdades
| Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/edmundo-garcia-vs-jose-daniel-ferrer-mentiras-contra-verdades/
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