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Tuesday, August 16, 2016

Dos personajes de agosto y un triste destino

Dos personajes de agosto y un triste destino
De estas frustraciones republicanas, como un genio embotellado, había
brotado Fidel Castro
Martes, agosto 16, 2016 | Luis Cino Álvarez

LA HABANA, Cuba.- La dictadura del general Gerardo Machado cayó dos
veces. La primera fue de mentiras. El 7 de agosto de 1933 policías y
porristas masacraron en las calles a los que creyeron el rumor de que el
dictador había huido y salieron a la calle a celebrar. La caída del
régimen ocurriría cinco días después, el 12 de agosto, cuando Machado
voló a Nassau, con sus adversarios pisándole los talones y disparando
sus revólveres.

Agosto de 1933 fue una sangrienta temporada. Decenas de esbirros,
porristas y chivatos, tuvieron atroces finales a manos de turbas
enloquecidas por el afán de venganza.

Luego, en menos de dos meses, sublevación militar mediante, se
sucederían tres gobiernos.

Cuentan que cuando despegó el avión en que huía, Machado exclamó:
"Después de mí, el caos". Otros dicen que lo que auguró fue el diluvio.
No se sabe si de sangre o de mierda. De ambas cosas hubo en demasía.

La revolución del 33 nos trajo el mesianismo revolucionario y el culto a
la violencia.

Eduardo Chibás, el líder del Partido Ortodoxo, desprendido del Partido
Auténtico, pudo ser la solución. O tal vez no. Quizás hubiera resultado
otro líder populista y demagogo más, de los que tanto abundan en América
Latina. Pero en todo caso, hubiera evitado todo lo que vino después: el
golpe de estado del 10 de marzo de 1952, la dictadura de Batista, la
insurgencia fidelista y la instauración de una dictadura totalitaria
que ya dura 57 años.

Pero Chibás no tuvo tiempo de demostrar qué hubiera sido capaz de hacer
o no. Al anochecer del domingo 5 de agosto de 1951, al no poder probar
sus acusaciones de corrupción contra un ministro del gobierno, trémulo
de impotencia y con los ojos desorbitados tras sus lentes de miope,
apoyó el cañón del revólver en su vientre y disparó. La detonación,
amplificada por los micrófonos de la radio nacional, estremeció la
conciencia de los cubanos pero no alteró el torcido curso político que
iba tomando el país.

Chibás murió once días después, el 16 de agosto de 1951. Durante su
entierro, uno de los más multitudinarios de los que ha habido en La
Habana, un joven abogado holguinero, que empezaba a hacer gala de su
mente calenturienta, propuso enrumbar el cortejo fúnebre hacia el
Palacio Presidencial, tomarlo y lanzar al presidente Carlos Prío por el
balcón.

De las frustraciones republicanas, como un genio embotellado, había
brotado Fidel Castro.

luicino2012@gmail.com

Source: Dos personajes de agosto y un triste destino | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/dos-personajes-de-agosto-y-un-triste-destino/
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