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Tuesday, August 09, 2016

Dos movimientos y sus coadyuvantes

Dos movimientos y sus coadyuvantes
ORESTES RODRÍGUEZ

En estos tiempos de ruidos políticos no pasa inadvertido el problema de
los movimientos concernientes a Cuba. Existe dentro de la isla un
movimiento patrocinado por la oposición, la disidencia y Las Damas de
Blanco, que han extendido sus quejas y sus pedidos de libertad para el
pueblo, a lo largo y ancho de la isla. Baste señalar que han llegado
imágenes recientes donde los cubanos contestatarios integrados en las
organizaciones mencionadas, son atropellados, vapuleados por la fuerza
policial con la complicidad o paralela actuación, de las tristemente
célebres brigadas de respuesta rápida. Incluso, se han visto como los
personeros del régimen comunista han utilizado hasta niños mezclándolos
con su nefasto y anti patriótico comportamiento, lo que constituye un
caso típico del Derecho penal, que protege a la niñez y la infancia de
ser victimas de un atropello.

En medio de ese incipiente caos social, que cada día adquiere mayor
resonancia popular, se encuentra en inminente peligro de muerte el
valeroso compatriota Guillermo Fariñas, pues lleva alrededor de veinte
días sin ingerir alimentos, luego de haber sido golpeado por dos
oficiales policiales el pasado 19 de julio en represalia por su labor
humanitaria y social, tales como darles juguetes a los niños, cumpleaños
colectivos y otras. Al utilizar la fuerza bruta contra un ciudadano hace
al autor de tan degradante faena colocarse al margen de la ley vigente
que reúne varias tipicidades que penalizan tales desmanes, así como
violan los derechos elementales de la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre, cuyo articulo 5 establece que "Nadie será sometido
a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes".

Al propio tiempo que Fariñas está inmerso en su huelga de hambre,
también varios opositores se hallan en huelga de hambre como el líder
juvenil de la Unión Patriótica de Cuba, Carlos Amel Oliva, desde hace
más de veinte días, así como otros miembros de esa organización se han
declarado en huelga de hambre, con ingresos hospitalarios varios de ellos.

Los elementos coadyuvantes que concurren en este desafío al régimen
castrista, lo constituyen la precaria situación económica del país y el
desgaste gubernamental que no ofrece ninguna posibilidad de cambios y
que el pueblo participe de la gestión inherente a la dirección de la
nación por otros caminos que no sean el fracasado socialismo.

En pocas palabras, actualmente el régimen castrista es un retrato de lo
que significa la frustración de un pueblo, luego de 57 años de
dictadura, un largo interregno que ha servido para la destrucción de una
nación otrora entre las primeras de este hemisferio, según estadísticas
de la ONU en diversos renglones, entre ellos, economía, educación,
salud, etc.

El otro movimiento que nos ocupa, es el alboroto causado por el turismo
que desde esta orilla fluye hacia la isla, en virtud del cual la
dictadura ha encontrado un medio para nutrir sus arcas y tratar de
neutralizar la crisis que la corroe, a lo que ha contribuido el
restablecimiento de las relaciones a nivel de embajada dispuesta por el
presidente Obama, posibilitando mayor auge en el orden turístico hacia
Cuba, aunque los visitantes tienen la oportunidad de apreciar in situ el
trepidante escarceo que genera la actuación de las autoridades cuando
reprimen a la oposición y Damas de Blanco, porque es un espectáculo
deleznable del cual conoce, de inmediato, el mundo entero, cuando las
imágenes de esos atropellos son captadas y salen fuera de los linderos
cubanos.

Los coadyuvantes de este movimiento turístico, pueden echarle más luz a
los sucesos que a diario ocurren en Cuba, pues existen reales
posibilidades de que sean testigos de las escandalosas reprimendas
policiales típicas de el drama que vive Cuba, un país que lleva sesenta
años sin conocer el ejercicio del sufragio universal.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Source: Dos movimientos y sus coadyuvantes | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article94476942.html
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