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Wednesday, August 24, 2016

Cruzada necesaria

Cruzada necesaria
ORESTES RODRÍGUEZ

El pasado 13 de agosto tuvo lugar en San Juan, Puerto Rico, el II
Encuentro Nacional Cubano, integrado por varias organizaciones de dentro
y fuera de la isla, bajo el título de "Cruzada Nacional contra la
Violencia en Cuba", con un llamado como veremos más adelante.

No es casual que la Isla del Encanto haya sido la sede para tan
necesario como oportuno evento, pues en ella se asentaron los primeros
exiliados que buscaron refugio para escapar de la dictadura instaurada
en Cuba a principios de los sesenta, y la tierra borinqueña tuvo en el
siglo XIX activa participación en las luchas independentistas cubanas.
En la historia de Cuba aparece Juan Rius Rivera, un ilustre
puertorriqueño que participó en dichas luchas desde 1869 hasta 1898,
alcanzando el grado de general por su coraje y valor demostrado en los
campos cubanos. Otro nativo de la isla borinqueña fue Ramón Emeterio
Betances (1827-1898), quien le ofreció en 1887 sus servicios patrióticos
a Máximo Gómez, como contribución a la independencia cubana cuando el
gran dominicano estaba residiendo en Panamá. Betances también tuvo nexos
con José Martí, quien lo designó para que representara a la revolución
en Francia, cuando Betances era embajador en esa nación. Como se conoce,
Betances fue un impoluto político, médico y diplomático y al igual que
su coterráneo Rius Rivera, muchas poblaciones de Cuba llevan sus nombres
en las calles, como permanente agradecimiento y recuerdo por sus sendos
roles protagónicos en la libertad de Cuba.

Asimismo, en la participación boricua en la independencia cubana, vale
destacar la célebre frase de Lola Rodríguez de Tió: "Cuba y Puerto Rico
son de un pájaro las dos alas", y su vinculación con nuestra patria hizo
posible que sus restos mortales fueran inhumados en el cementerio de
Colón habanero al fallecer en 1924. Y más tarde, en el ámbito
periodístico, el principal diario de Puerto Rico tuvo una exitosa
transformación cuando el prominente periodista cubano Carlos Manuel
Castañeda se trasladó allí en 1970, logrando convertirse en el primer
creador y director de El Nuevo Día y poner en práctica sus ideas
innovadoras. Más tarde, Castañeda, fue director de el Nuevo Herald, cuya
historia orea aún en los predios de este diario.

Consecuentemente, no pudo tener mejor sede para el II Encuentro Nacional
Cubano que la tierra de tantos borinqueños que están solidarizados con
la causa cubana y que, históricamente, han estado hermanadas las dos
islas del Caribe. En ese Encuentro se dejaron establecidas las
proyecciones para frenar el constante atropello que sufre la oposición y
disidencia en Cuba, cuando son víctimas de abusos por parte del régimen
en las acciones de su policía política y otros agentes de la autoridad,
por el simple gesto de solicitar la apertura democrática que necesita el
país para salir del estancamiento que late cada día con más fuerza en el
tejido social.

El II Encuentro mencionado no pasó por alto el estado crítico de salud
que sacude la existencia de Guillermo Fariñas en huelga de hambre
utilizada como "herramienta de lucha, sin necesidad de sacrificar su
integridad física", quedando instituido el 14 de agosto como Día de la
No Violencia en Cuba, y que sirva de faro para el resto del continente,
que no debiera continuar observando la situación cubana con
indiferencia, cuando de lo que se trata es de brindarle a nuestro pueblo
la solidaridad en esta etapa de su historia permeada por el marasmo en
todos los órdenes de la vida.

En este momento del acontecer cubano, puede invocarse con entusiasmo los
versos de La borinqueña, poema de la prealudida Rodriguez Tió:

Vámonos, borinqueños,/ vámonos ya,/ que nos espera ansiosa,/ ansiosa la
libertad./ ¡La libertad, la libertad!

Abogado cubano. Reside en Miami.

Source: Cruzada necesaria | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article97243207.html
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