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Wednesday, August 24, 2016

Citius, altius, fortius

'Citius, altius, fortius'
OMAR LÓPEZ MONTENEGRO | Miami | 24 de Agosto de 2016 - 09:27 CEST.

Cuando el río suena, es porque piedras trae. Y si el Rio es de Janeiro,
lo que trae es una auténtica cantera. De deportistas cubanos que se
vieron forzados a asumir otras nacionalidades para cumplir sueños y
metas que le fueron negados en Cuba.

Lo que sucedió en la Olimpiada no es más que el reflejo de lo que
acontece a diario en Cuba, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Nicaragua,
Panamá, Bahamas, Guyana, y hasta Alaska: la dispersión de la
nacionalidad cubana no solo geográfica sino también espiritualmente,
como el peor subproducto del castrismo.

Conste que esto no es nuevo ni mucho menos, sino que está haciendo
catarsis ahora por los procesos políticos y sociales desatados por el
raulismo. El aumento de la represión, el estrepitoso fracaso de los
"Lineamientos", el agotamiento de la venta de esperanza, el desencanto
con el proceso de restablecimiento de relaciones Cuba-EEUU, y el temor a
la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano y el decreto "Pies secos, pies
mojados", han sido los catalizadores de este fenómeno.

Puesto que el deporte y la política están imbricados por diseño del
régimen, los resultados deportivos de los cubanos en el extranjero
tienen un impacto inmediato en la percepción del régimen por parte de la
población, incluso en la percepción de su poder, de ahí la reacción
agresiva de personeros del castrismo como Randy Alonso y Willy Toledo
(cada uno en sus respectivos corrales), calificando de "excubanos" o
"gusanos" a cubanos que simplemente usaron su talento para participar en
el máximo evento deportivo mundial.

La dictadura no les perdona el éxito por esfuerzo propio, sin depender
del paternalismo estatal ni la imposición de normas ideológicas. Al
triunfar en el mismo escenario, compitiendo bajo otras banderas, en
muchos casos derrotando a sus colegas de la Isla, los cubanos extramuros
demostraban diariamente a sus coterráneos que en el mundo moderno el
campo de juego es todo el planeta, y que el aparato estatal no solo es
desechable, sino que es mejor prescindir de él que encerrarse en sus
estrechos postulados. La aldea global derrotando a la aldea basal.

Meanwhile, back in the ranch, Nueva York para ser más exactos, se sigue
vendiendo la narrativa "illuminati", de la normalización raulista con el
Gobierno de EEUU y el Vaticano. La presentación del Encargado de
Negocios de la Embajada de EEUU en Cuba junto al excardenal Jaime Ortega
en una conferencia para hablar de las conversaciones secretas entre las
tres partes, cae más dentro del Código Da Vinci que Da Sica, y su
antológico Milagro en Milán (o Roma).

En Río de Janeiro irrumpió el drama nacional cubano, con todas sus
aristas, en la mayor competencia deportiva mundial. La emigración, el
gorila de 600 libras en el salón de la realidad cubana que todos
intentan ignorar, fue la tónica predominante. Esto no se resuelve con
milagros misteriosos provenientes del extranjero, sino por medio del
trabajo por parte de los cubanos, en todas partes.

Lo que está en juego es mucho más que un cambio de gobierno, es el
destino de una nación, por encima de credos o ideologías. Bienvenido el
que tire la primera piedra, "citius, altius, fortius" ("más rápido, más
alto, más fuerte"), como dice el lema de las Olimpiadas. Lo importante
es competir.

Source: 'Citius, altius, fortius' | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1472023641_24814.html
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