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Saturday, August 20, 2016

Caminos, veredas y serventías

Caminos, veredas y serventías
RAÚL RIVERO

La oposición pacífica cubana que enfrenta, por diferentes vías, a la
dictadura militar desde los años finales del siglo pasado no produce,
por fortuna, grandes héroes que exigen estatuas o sitios exclusivos y
relevantes en la historia. Los hombres y mujeres que han hecho ese
trabajo en las últimas décadas son sólo símbolos discretos y tenaces de
la rebeldía del país.

Cuando los opositores públicos al régimen eran nada más que dos decenas
de ciudadanos, en medio de la represión y todas las variantes del acoso
de la policía, se conocían los rostros y los nombres de varios cubanos
que le decían a la cara a los opresores lo que pensaban que, por cierto,
solía coincidir con el pensamiento de grandes sectores de la población.

Con esa posición se jugaban la cárcel, la persecución personal y de la
familia y un puesto en las cunetas más hondas que diseña con alambres de
púas el socialismo para sus enemigos.

De aquella etapa se pueden mencionar dos hombres: Gustavo Arcos Bergnes
y Oswaldo Payá Sardiñas, figuras que ya no están vivos en las calles
donde fundaron organizaciones y reavivaron, a su manera, el
enfrentamiento con el castrismo.

Arcos Bergnes fundó, junto a su hermano Sebastián, el Comité Cubano Pro
Derechos Humanos; y Payá, junto a otros dirigentes católicos, el
Movimiento Cristiano Liberación.

En el caso real de estos dos hombres tenían muy poco en común. Uno,
Arcos Bergnes, provenía de la lucha directa contra Fulgencio Batista y
había estado en el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. El
otro, era una persona de la iglesia. Formado en el seno de una familia
católica y que nunca simpatizó con los que anunciaron que llegaban de la
Sierra Maestra para liberar a Cuba.

No creo que se vieran obligados a hacerse amigos por el hecho de que,
por encima de sus diferencias, tenían la pasión por sacar a su país de
aquel fanguero. Cada uno andaba por su lado, centrado en lo que pasaba
con sus organizaciones y con la vocación de respetar el pensamiento
ajeno porque comenzaban a surgir nuevos grupos, el movimiento de
periodismo independiente y las voces se algunos disidentes aislados.

Ellos, Arcos Bergnes y Payá, son figuras de un momento y cada uno
marchaba por el camino elegido para sacar la dictadura de la Isla. Ni
redentores ni líderes mesiánicos. Emblemas de la gente que quiere
libertad y que ahora pueden ser Berta Soler y las Damas de Blanco, José
Daniel Ferrer y los militantes de la Unión Patriótica Cubana (UNPACU),
el doctor Oscar Elías Biscet y su Proyecto Emilia, el sindicalista libre
y expreso político Iván Hernández Carrillo o Guillermo Fariñas en su
huelga de hambre número 24, con grave peligro para su salud.

Sí, símbolos en medio de la candela.

Poeta y periodista cubano.

Source: Caminos, veredas y serventías | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article96683717.html
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