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Monday, April 23, 2012

Cuba/Haití: la mala política de los buenos amigos

Haití

Cuba/Haití: la mala política de los buenos amigos

En 2010, Cuba exportó solo 27 millones de dólares en mercancías a Haití.
Los dominicanos cerca de mil millones, 490 de ellos de productos nacionales

Haroldo Dilla Alfonso, Santo Domingo | 23/04/2012 10:46 am

Sin lugar a dudas la presencia de los médicos y paramédicos cubanos en
Haití tiene que considerarse como un hecho positivo.

Este país debe ser, por muchas razones, un objeto preferente de nuestra
política exterior. Por un lado, es una de las naciones más cercanas a
nuestra Isla. Por otro, es la nación más pobre del continente y una de
las más pobres del mundo. Es también un espacio geográfico con el que
tenemos fuertes vínculos históricos desde los lejanos tiempos en que
tanto Hatuey como Diego Velásquez cruzaron el Paso de los Vientos desde
lo que hoy es su territorio para simbolizar antagónicamente el trágico
comienzo de la historia de Cuba.

Y es, finalmente, por la cercanía y por la historia, una sociedad con la
que tendremos vínculos mayores en el futuro, incluyendo la reactivación
de los flujos migratorios hacia el oriente cubano, donde hoy habitan
decenas de miles de cubanos/haitianos.

No discuto aspectos específicos de esa asistencia médica que han sido
tratados en otros lugares. Sabemos que es una asistencia que se apoya en
la falta de derechos en Cuba y en la manera como es tratado su personal
médico y paramédico. Como toda asistencia, persigue fines políticos. Y
finalmente su alto volumen incide necesariamente en la degradación de
los servicios en Cuba. Pero aun así es un dato meritorio y debe ser un
motivo de orgullo la manera como los médicos y enfermeros cubanos
afrontan sus deberes profesionales en condiciones difíciles.

Al menos, es lo que siento cuando, con frecuencia, recorro la frontera
dominico/haitiana y escucho a sus habitantes hablar con respeto y
admiración de mis compatriotas cubanos.

Y es previsible que esta asistencia se incremente al calor del
recientemente anunciado "plan bolivariano" y que involucraría nuevos
contingentes de personal médico cubano con fondos venezolanos,
principalmente a lo largo de la frontera con República Dominicana.

Me interesa, sin embargo, discutir otro asunto: la incapacidad casi
absoluta del Gobierno cubano para aprovechar los espacios del mercado
haitiano, y que hoy resulta un filón altamente lucrativo para la
economía dominicana.

Los dominicanos han sabido aprovechar todas las ventajas del mercado
haitiano.

Albergan en su territorio a algo así como un millón de haitianos que
constituyen la fuerza laboral básica de las construcciones, numerosos
cultivos y algunos servicios. Es la fuerza de trabajo haitiana más
capacitada y en una edad laboral optima, y aun cuando los grupos
xenófobos han convertido esto en una desgracia nacional, en realidad sin
esa fuerza de trabajo muchas actividades económicas sucumbirían y muchos
dominicanos perderían sus empleos.

Las compañías dominicanas se han involucrado fuertemente en la
reconstrucción haitiana con apoyo de la cooperación internacional. De
hecho las mayores obras infraestructurales —como es el caso de la
carretera de Cabo Haitiano a Dajabón— han sido hechas por estas
compañías en lo que constituye una auténtica exportación de servicios.
Ciertamente, en este involucramiento hay fuertes indicios de corrupción
y de complicidad de las mafias políticas de ambos países, y que apuntan
insistentemente al contubernio entre los presidentes Michel Martelly y
Leonel Fernández. Pero si abstraemos este dato, no deja de ser llamativa
la acometividad de los capitalistas dominicanos frente a un mercado
demandante.

De igual manera, venden a Haití una infinidad de productos, regularmente
materiales de construcción y alimentos ricos en grasas y carbohidratos
que constituyen el principal sustento de las familias pobres. Lo que en
Haití quiere decir el 90 % de la población. Muchos de esos productos no
pudieran ser exportados a ningún otro lugar, e incluso algunos ni
siquiera pudieran ser realizados dentro del mercado dominicano. Pues
Haití se ha convertido no solamente en una extensión del mercado
dominicano, sino también en su versión degradada.

Por esta razón los dominicanos vendieron a Haití entre 2005 y el 2010
casi tres mil millones de dólares de bienes. Una parte de ellos fueron
productos de zonas francas, pero cerca de la mitad fueron productos
nacionales, tales como frijoles, desechos de arroz, huevos, azúcar,
cajas, harina de trigo, varillas de acero (cabillas), cemento, blocks,
productos agrícolas diversos, pastas y, entre otros, hielo.

En cambio, Cuba solo vendió en igual período 119 millones de dólares. En
2010 exportó 27 millones de dólares. Los dominicanos cerca de mil
millones, 490 de ellos de productos nacionales.

No resulta indecoroso en lo absoluto que si un país tiene una fuerte
presencia asistencial en otro, aproveche esa presencia para venderle. Ni
siquiera es necesario intentar usar la cooperación para obligarle a
comprar, ni involucrarse en componendas dolosas: basta con tratar de
conocer el mercado, negociar y realizar transacciones de mutua conveniencia.

Es cierto que los dominicanos poseen la ventaja de la frontera, pero en
última instancia solo nos separan de Haití 70 kilómetros que pueden ser
recorridos por barcos pequeños. Del lado haitiano, Cuba tiene muy cerca
extensas regiones a los que las mercancías dominicanas llegan con muchas
dificultades debido al deplorable estado de las carreteras haitianas.
Ciudades como Port de Paix, Jeremie, Les Cayes, Gonaives y el propio
Cabo Haitiano son conglomerados demográficos interesantes para los
exportadores cubanos.

Y el oriente cubano atraviesa por una crisis de gran escala que se vería
paliada si se abrieran las puertas de este mercado ávido y poco
exigente. Sería una manera inteligente de contener la sangría migratoria
que sufre la región y de reactivar la economía campesina en retroceso. Y
obviamente de colocarnos más consistentemente en esta región del Caribe
que es nuestro entorno regional inmediato.

Y dado que respecto a Haití no hay bloqueo, ni embargo, ni ley Helms
Burton, ni cinco héroes prisioneros, ni alevosía imperialista, habría
que reconocer que lo que Cuba no hace, y sí hacen los dominicanos, es
debido a las proverbiales ineficacia e ineficiencia de su sistema económico.

http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/cuba-haiti-la-mala-politica-de-los-buenos-amigos-276068

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