11-03-2011.
Elías Amor Bravo
Economista ULC
(www.miscelaneasdecuba.net).- En las economías estalinistas, donde la
planificación burocrática asume el rango de ser superior al resto de los
mortales y trata de ordenar el proceso de desenvolvimiento de los
agentes económicos y sociales con mecanismos ajenos al funcionamiento
libre de los precios, la ineficacia suele ser la norma. Los ejemplos no
nos faltan.
Día sí día no, en el diario oficial del régimen castrista, Granma, nos
obsequian con reportajes que nos muestran cuál es el origen del actual
desastre de la economía castrista, y su incapacidad para dar de comer a
la población.
En esencia, ya no sólo han dedicado esfuerzos y energías a diseñar
instrumentos de planificación económica que no van a ningún sitio, sino
que además, los organismos que han creado bajo ese modelo enloquecido,
no sólo son ineficientes, sino que tampoco han servido para nada y
pueden llegar a convertirse en auténticos obstáculos para el éxito de
los "Lineamientos" de Raúl Castro.
Granma publica un artículo titulado "Servir y lucir, ambos a la vez",
escrito por Livia Rodríguez y Anneris Ivette Leyva. El artículo presenta
al denominado Instituto de Planificación Física, IPF, como el "organismo
rector" encargado de conseguir que los espacios públicos "dejen de ser
ferias del caos", según descripción textual de las autoras. En esencia,
este Instituto es algo así como el responsable de conseguir una armonía
entre los espacios urbanos, comerciales, calles y espacios naturales en
las ciudades.
Según las autoras, el IPF está plenamente justificado en el momento
actual, "por la fuerza y celeridad, procesos de actualizaciones y
reacomodos como el que lleva a cabo nuestro país (…) lo que pudiera
quebrantar esa imagen común y balanceada que caracteriza a los
territorios, si en medio de tantas batallas no se incluye, como una más,
el respeto al entorno que nos rodea, preciso en colores, tamaños y
geometría".
Así que trabas y más trabas, obstáculos y más frenos al desarrollo de la
actividad económica. Ojo los extranjeros se someten igualmente a este
IPF, cuya preocupación es que, al parecer, son muy pocos los nuevos
cuentapropistas que se dirigen a sus oficinas a obtener los
correspondientes permisos y autorizaciones, así que este artículo viene
a ser como una "advertencia" a los que no cumplen con la norma.
Incluso se denuncian "violaciones de este tipo" por empresas estatales.
Increíble, no les parece. Los que tienen que dar ejemplo, se lo pasan
por el forro.
La verdad es que cuando uno presta atención a este tipo de artículos, se
tiene la sensación de que están hablando de otro mundo. Las articulistas
hablan de que "la propiedad de un inmueble no da derecho sobre la imagen
colectiva de la ciudad". ¿De qué propiedad? De la estatal,
evidentemente. El único que puede tener activos en Cuba bajo el
castrismo, el primer incumplidor de la normativa.
Es asombroso que este IPF tenga que decir obviedades que en cualquier
economía de mercado libre son práctica cotidiana, porque el respeto de
lo ajeno es fundamental para la actuación de los agentes. En una
economía privada de mercado no hace falta advertir contra el uso de
"materiales constructivos obtenidos de forma lícita", o del "uso de
mesetas y mostradores móviles, no permanentes para cafeterías e
jardines", tampoco se pueden "ocupar libremente terrenos ociosos, porque
siempre hay alguien que responde del derecho de propiedad", los carteles
se sitúan donde se deben ubicar y con la actividad que se realiza.
En cualquier ciudad europea o de América Latina, los centros comerciales
son muy bellos, se encuentran perfectamente ordenados, ofrecen servicios
a los clientes y nadie tiene que planificar, ni regular, ni ordenar
nada. No pierdan el tiempo. Se dedican a perderse por las ramas sin
advertir que el bosque es mucho más sencillo. Lo único que les preocupa
a estos burócratas es como impedir, frenar, controlar y limitar la libre
iniciativa, poniendo en todo caso multas, sanciones y todo tipo de
medidas represivas.
Lamentablemente así es como funciona el régimen castrista. Y créanme,
sacudirse esta herencia de encima, no va a ser fácil.
Lo mejor que podría hacer el IPF es cerrar sus puertas, al igual que
otros muchos institutos burocráticos que no sirven para nada y que lo
que hacen es consumir el escaso presupuesto que tiene la economía
castrista. Ahí es donde se les ve el plumero. Por qué no cierran el IPF
y dejan de causar molestias con sus prohibiciones y majaderías, y
advertencias de demolición.
Cuando yo veo las imágenes de aquella La Habana de los años 50 y sus
calles repletas de comercios y de establecimientos acreditados, no puedo
menos que sentir una gran admiración por aquellos antepasados que
hicieron grande la economía cubana. Los 51 años de castrismo han hecho
desaparecer aquel espíritu emprendedor con instrumentos de control
burocrático como este IPF que no contento con servicios centrales tiene
direcciones provinciales y un montón de aparatos municipales de control.
Increíble. ¿A dónde vamos a parar?
Las medidas del raulismo contenidas en los "Lineamientos" hablan de
promover la actividad emprendedora de los cuenta propistas, pero luego
llegan "institutos" como éste y obligan a una guarapera de una CCS a
modificar su proyecto de negocio por una serie de lindezas, que si los
materiales no son los adecuados o que se ocupa más espacio del
permitido. Y cito textualmente porque no tiene desperdicio "porque
transforma el sitio desde el punto de vista de la expresión urbana".
Pobres cuenta propistas cubanos. Lo suyo es un vía crucis que no conduce
a la salvación, sino al desastre. Lo dicho. Echando la culpa a la
población y a la ciudadanía del incumplimiento y lo permisible, no hacen
otra cosa que confirmar que todo el sistema se debe caer por su propio
peso. Cuando la sociedad no cumple unas normas, además impuestas,
alguien se debe preocupar de explicar por qué.
Colgar un cartel en un sitio o ocupar más espacio del permitido, pueden
ser graves delitos para el castrismo, pero dar de comer a toda la
población puede ser, qué duda cabe, menos importante. Toda una lección
de economía práctica y permítanme de nuevo que me ría a carcajadas.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=31571
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