14-03-2011.
Lcdo. Sergio Ramos
(www.miscelaneasdecuba.net).- En el próximo Congreso del Partido
Comunista se pretende reformar algunos aspectos económicos en Cuba. Allí
también se tomarán medidas sobre el continuismo de la oligarquía que
hace cincuenta y dos años tiene las riendas del gobierno del país.
El artículo 5 de la impuesta e ilegítima Constitución Socialista de Cuba
otorga al Partido Comunista un rol supremo en la conducción de la vida
nacional y citamos:
"ARTICULO 5.- El Partido Comunista de Cuba, martiano y
marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la
fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y
orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción
del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista." (Enfasis nuestro)
Dicho artículo contradice y cercena lo establecido en el Artículo 3 de
la citada Constitución:
"ARTICULO 3.- En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo,
del cual dimana todo el poder del Estado. …" ( Enfasis nuestro)
Si hacemos una radiografia de esa auto-proclamada "fuerza dirigente
superior" encontramos que en una población de 11,200,000 habitantes que
residen en la Isla, son miembros del Partido Comunista de Cuba unas
800,000 personas, que representan aproximadamente el 7 por ciento del
pueblo cubano.
Para ingresar en el cónclave de los auto-declarados "superiores",
encontramos un estricto proceso de selección elitista. A diferencia de
los partidos de base democrática, donde rige el criterio de puertas
abiertas a la afiliación.
Resulta entonces que ese exclusivo club de "dirigentes superiores" sólo
está compuesto por aquellos que tienen las mismas bases de pensamientos
político-ideológico. Por lo que escasamente representan una tendencia o
fracción minoritaria del pensamiento politico de la población.
Siendo el Partido Comunista de Cuba el único autorizado por ley a
existir y participar de la vida política del país, quedan por tanto
excluídas de toda participación en el gobierno y en la toma decisiones
fundamentales del país, todas las otras tendencias de pensamiento
político, social y económico en la sociedad cubana.
Si observamos un poco la historia del Partido Comunista de Cuba, desde
su fundación en 1965, encontramos que los componentes de alta cúpula de
dicha "fuerza dirigente superior" han sido consistentemente los mismos.
La han integrado un grupúsculo de señores entronizados en el poder,
donde la máxima autoridad de dicho elitista y minoritario partido
siempre ha sido el mismo: El tirano Fidel Castro.
Podemos entonces concluir que el resultado del citado artículo 5,
otorgando exclusividad superiorizada a dicho partido, genera el gobierno
'ad perpetuam' de los pocos. Y, en base a su immutable dirigencia máxima
en manos de una misma persona, produce la tirania personalista de un
hombre en beneficio de un solo grupito reducido personas.
Al final, por vía constitucional, el artículo 5 crea una casta
impermeable de goberantes con poderes omnimodos, para imponerse y vivir
a costa de todo el pueblo marginado y esclavizado, quienes son obligados
a servir incondicionalmente a quienes los gobiernan.
La historia nos enseña, que como resultado de la creación y perpetuación
en el poder de una casta gobernante, con el tiempo, ésta degenera el
continuismo oligárquico: Papá faraón deja su trono al hijo principe. Lo
vimos en Corea del Norte cuando Kim Il Sung falleció y dejó el poder a
su hijo Kim Yong Il. En Haiti cuando François Duvalier murió y dejo el
poder a su hijo Jaen Claude Duvalier. Lo estamos viendo en Libia cuando
ahora toma relevancia la figura del hijo de Muamar Gadafi, Saif Al
Islam Gadafi.
Nadie se extrañe que en este VI Congreso del Partido Comunista de Cuba
veamos aflorar a posiciones importantes, en un discreto segundo nivel, a
un Antonio Castro Soto o a un Alejandro Castro Espín, u otros 'hijitos
de papá', como preparación para el continuismo faraónico al deceso de
los actuales incumbentes.
Nadie se asombre cuando en dicho congreso, los grupúsculos entronizados
en el usurpado poder, nos impongan caprichozas medidas económicas,
sociales y políticas para su conveniencia y contrarios a los intereses y
deseos del veradero soberano nacional: El pueblo cubano.
Es contrario a la dignidad de los pueblos que un solo elitista partido
político minoritario se abrogue el exclusivo rol de hablar, decidir y
actuar en nombre del pueblo, porque el pueblo no son ellos, el pueblo
somos todos los cubanos.
Los pueblos están compuestos de la multiplicidad de ideas, intereses,
gustos y criterios. El pueblo es sinónimo de diversidad. De ahí que
cuando se nos impone una sola tendencia ideológica, se margina, se
discrimina y hasta se oprime a los que disienten o se oponen al
pensamiento político oficialista.
Si la soberanía reside en el pueblo como plantea el articulo 3 antes
citado, ¿ Dónde está el resto del pueblo, o sea, los otros 10,400,000
habitantes que no son parte de la elitista y autoproclamada "fuerza
superior"?
La justicia comienza cuando todos los hombres somos iguales ante la Ley
y nadie es entendido un ser superior al otro porque tenga la piel
distinta o esté afliado a un determinado grupo de personas.
La representatividad comienza por la apartura de participación y
requiere de que existan condiciones claras de respeto a los derechos
humanos fundamentales: Libertad de expresión, libertad de movimiento,
libertad de asociación y reunión, libertad de prensa y acceso
igualitario a medios de comunicación masiva. En otras palabras tienen
existir las bases de un clima participativo real.
Los gobiernos, para ser verdaderamente representativos de los pueblos
deben contener en su seno, en todas sus ramificaciones, la diversidad en
forma de participación efectiva y real de todas las tendencias,
idiosincrasias, criterios e intereses del país. Las leyes que no
contemplan y toman en cuenta a las minorias o a los otros criterios del
universo nacional generan la injusticia, el discrimen, la marginación y
la opresión.
Un solo partido no puede ser la "fuerza superior" de una nación. Es el
pueblo su única fuerza superior, pues en el pueblo radica la soberanía.
En Cuba, el pueblo debe recuperar su soberanía de manos de la casta
gobernante, y transformar radicalmente el sistema político, social y
económico del país, para convertirlo en uno totalmente inclusivo, donde
se garantice la participación plena de todas las tendencias y criterios
del pensamiento sus nacionales en país.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=31579
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